Más de 60 países firman el primer acuerdo contra el tráfico de armas

La legislación prohíbe exportar armamento convencional, munición, partes y sistemas si se considera un peligro contra la población

El vicepresidente de Costa Rica junto a Patricia O'Brien. / J. Lane (EFE)

Más de medio centenar de países estamparon en Naciones Unidas su firma en el Tratado que va a regular a escala global la venta de armas. Se trata de la primera legislación internacional que prohíbe exportar armamento convencional, munición, partes y sistemas a Gobiernos que se teme puedan utilizarlos contra su población o cometer crímenes contra la humanidad. Se calcula que la violencia armada se cobra más de medio millón de vidas al año en todo el mundo.

En total, el primer bloque de países firmantes del Tratado está integrado por 62 de un total de 193 miembros de las Naciones Unidas. En el bloque latinoamericano, junto a Brasil y México también participaron en la ceremonia representantes de Belice, Chile, Uruguay, Costa Rica y República Dominicana, además de varios países del Caribe como Bahamas, Jamaica, Santa Lucia o Trinidad y Tobago. Argentina, por su parte, fue copatrocinadora del texto.

“El Tratado no es perfecto, pero es un texto robusto”, indicó en la ceremonia Angela Kane, alta representante de la ONU para cuestiones de Desarme. Christine Beerli, vicepresidenta del Comité Internacional de la Cruz Roja, destacó como este contrato que firman los países está dirigido a “reducir el sufrimiento de la sociedad civil”. “Pero su éxito dependerá ahora de su aplicación y de los resultados sobre el terreno”, remachó.

Jordi Armadans, miembro de la campaña Armas Bajo Control, calificó la jornada de “histórica” y considera el inicio del plazo para la firma del Tratado como un “importante paso adelante” porque confía que “permitirá salvar muchas vidas”. “La venta de armas a Gobiernos que provoquen el sufrimiento de su población, avivando rebeliones, guerras civiles o conflictos ya no es aceptable”.

La clave a la hora de medir su eficacia, añaden desde Oxfam, dependerá de qué países exportadores lo refrendan y también cuáles lo hacen del lado de los compradores. Junto a España, participaron en este primer acto otros países europeos exportadores de armas como Reino Unido, Alemania o Francia. También fue el caso de Sudáfrica, Brasil y México entre las potencias de los países emergentes. EE UU no está en este primer bloque.

La Administración que preside Barack Obama apoyó la iniciativa cuando se votó en la Asamblea General. Podría firmarlo a final de año. Pero no está claro el curso que va a seguir después el proceso de ratificación en un Congreso reticente a dar más poderes a la ONU y menos en una cuestiones políticamente tan sensible como la de las armas. EE UU es la mayor potencia exportadora.

El Tratado del Comercio de Armas fue adoptado hace un mes, con el respaldo de 154 países. Para que entre en vigor debe ratificarlo 50 países, lo que puede llevar al menos dos años. Pasados 90 días desde ese momento, será de plena aplicación y los miembros deberán evaluar si la exportación directa de armas o a través de un tercero contribuye a socavar las paz y la seguridad o facilita la comisión de violaciones de los derechos humanos, incluida la violencia de género y contra niños.

La legislación cubre desde armas de mano y ligeras pasando por tanques y otros grandes vehículos armados pesados hasta sistemas de artillería de gran calibre, helicópteros, aviones, barcos, misiles y lanzaderas. Tras su ratificación, el reto será prevenir que se desvíen al mercado ilegal, por eso se pide a los países que presentes informes anuales sobre las transferencias.
La negociación comenzó hace siete años. Los únicos países que se oponen a establecer una norma común para regular el comercio de armas son Irán, Corea del Norte y Siria. Calificaron el texto de desequilibrado y lleno de puntos oscuros, además de lamentar que no se haga mención a las transferencias a grupos rebeldes. En el voto del pasado 2 de abril hubo 22 abstenciones.

España fue uno de los primeros países en materializar su adhesión. En el acto de este lunes, el ministro de Industria, José Manuel Soria fue el encargado de firmar el Tratado en nombre del Gobierno español, que ahora debe ratificar un texto que se espera aporte más transparencia a negocio que mueve 70.000 millones de dólares al año. No controla, sin embargo, el uso de armamento convencional dentro de un mismo país.

Soria considera el apoyo al Tratado del Comercio de Armas un “ejercicio de responsabilidad” colectiva. El texto, señaló el ministro español, “marcar un antes y un después” a la hora de regular un comercio “escasamente controlado”. También indicó que permitirá “satisfacer de forma responsable las necesidades de defensa y seguridad nacional de los estados” que lo ratifiquen.

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