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Reding defiende su plan de protección de datos de la acusación sobre presiones

La comisaria de Justicia anima a la Eurocámara a ir más lejos en la defensa de la información personal

El secretario de Justicia de Estados Unidos Eric Holder; el ministro irlandés de Justicia e Interior Alan Shatter y la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding en Dublín el 14 de junio. EFE

Europa debe defenderse de casos como el espionaje estadounidense con una reforma “urgente” en la protección de datos. Toda la Unión Europea comparte esta visión, aunque los matices difieren bastante. La vicepresidenta y comisaria de Justicia de la UE, Viviane Reding, se ha enfrentado hoy en el Parlamento Europeo a la acusación de haber aceptado presiones estadounidenses para rebajar la propuesta que su departamento presentó en enero de 2012. Sin negarlas, Reding ha asumido el contenido del texto que finalmente vio la luz y anima a la Eurocámara a ir más lejos con sus enmiendas.

“La Comisión Europea presentó su propuesta hace 18 meses. Y todos los borradores anteriores no son la propuesta de la Comisión Europea”, ha defendido la responsable de Justicia en el Ejecutivo comunitario. Reding respondía así a varias alusiones de los eurodiputados de la Comisión de Libertades sobre la presión que ejercieron las empresas y el Ejecutivo estadounidense en la redacción de la norma. Esos lobbies trataban de suavizar las responsabilidades imputables a las compañías y las autoridades norteamericanas bajo la ley europea.

La vicepresidenta aseguró que el artículo desaparecido de la primera propuesta –facultaba a las autoridades de la UE a decidir si transmitían o no a terceros países información personal sobre sus ciudadanos y obligaba a informar de la petición a los Gobiernos nacionales y a los propios ciudadanos afectados- se podía encontrar de otra manera en el texto final de la Comisión, bajo el número 90. Aunque ese artículo de la versión final regula el acceso de terceros países a la información, lo cierto es que es mucho menos garantista que el que quedó sepultado en los primeros borradores.

“Sé que ustedes han presentado enmiendas. Y si el Parlamento Europeo cree que hay que reforzar ese derecho, no tengo ninguna objeción”, ha sugerido la comisaria. La legislación está ahora en manos de los Estados, que tienen que negociar con la Eurocámara los cambios que pretenden introducir. El texto ha entrado en una especie de parálisis porque los países no se ponen de acuerdo y los asuntos más polémicos se han pospuesto.

El caso de vigilancia electrónica en Estados Unidos ha copado casi toda la intervención de Reding y las preguntas que le han planteado los diputados. La comisaria ha definido ese episodio que ha afectado a ciudadanos europeos como “una llamada de atención para que la Unión Europea despierte” a la hora de regular el tratamiento de los datos personales. Para Reding, el hecho de que sean los servicios de inteligencia los que gestionan la información “no significa que se eliminen los derechos fundamentales”.

Al igual que le planteó la semana pasada al fiscal general estadounidense, Eric Holder, la responsable comunitaria de Justicia ha abogado por intercambiar información solo bajo petición expresa de otros países. E insta a Estados Unidos a negociar ya el acuerdo que tienen pendiente desde 2011 para aclarar ese intercambio de información.

Las dos potencias han creado un grupo de trabajo que Reding espera poner en marcha en julio para avanzar en ese marco. Los diputados han pedido que los trabajos y las conclusiones sean públicos. El fiscal general aún tiene que aclarar a Bruselas qué volumen de información europea se ha manejado en el caso Prisma (el espionaje masivo a comunicaciones telefónicas e información almacenada en Internet) y cómo garantiza que un europeo y un estadounidense tengan el mismo grado de defensa ante las autoridades norteamericanas si ven violado su derecho a la protección de datos.

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