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El fútbol también protesta

Pelé pide a los manifestantes que se concentren en apoyar a la selección y abandonen las calles. Romario le contesta con sorna, que "en silencio es un poeta"

Neymar celebra un gol contra México el miércoles. AFP

Un cartel a la entrada del majestuoso Maracaná recuerda al aficionado de cualquier rincón del mundo: “Aquí construyó Brasil su historia”. Una leyenda con mayúsculas que trasciende al fútbol. Este deporte, escaparate universal, se ha convertido estos días en la mejor ventana al mundo para las reivindicaciones sociales de los brasileños. Como subrayaban este jueves algunos aficionados a las puertas del templo futbolístico de Brasil, Maracaná es la estampa perfecta de lo que condena el pueblo. El coste de la renovación se disparó respecto al presupuesto inicial y al final ha supuesto más de 300 millones de euros y desde su interior se divisan varios enjambres de favelas. En una de las avenidas que conduce al recinto hay un tendal de pancartas con el mismo reclamo: “Queremos trabajar”. En los alrededores de Maracaná no hubo manifestación antes del España-Tahití, como sí ocurrió en encuentros precedentes.

“No estamos contra el fútbol, sino contra la corrupción”, se leía el miércoles en varias pancartas desplegadas en el estadio de Fortaleza entre Brasil y México. Unas 15.000 personas intentaron bloquear los accesos. El fútbol, los futbolistas, sintieron la necesidad de intervenir, y salvo Pelé, siempre cercano a los poderes, la inmensa mayoría se posicionó a favor de los manifestantes. Estos, que han visto en el fútbol el altavoz perfecto, no solo han conseguido la máxima visibilidad sino que han logrado la adhesión de los futbolistas más ilustres, su mejor cartel.

Horas antes del partido, corrió por las redes sociales la idea de que los aficionados brasileños dieran la espalda al himno al inicio en los protocolos del encuentro. Juninho Pernambucano, exinternacional con la Canarinha, apoyó la idea desde Estados Unidos. Rápidamente se movilizaron los jugadores. El azulgrana Alves se solidarizó por Instagram. “Por un Brasil sin violencia, mejor, en paz, educado, con salud, honesto y feliz”. Hulk, interior derecha titular, escribió en la red: “La gente de Brasil necesita mejoras”. También se sumó el defensa David Luiz: “Me parece bien que la gente proteste por sus derechos”.

Pero nadie fue tan contundente como Neymar, el icono actual del fútbol brasileño. El nuevo jugador del Barça reconoció en su cuenta de Instagram estar “triste” por lo que sucede estos días en su país. “Siempre tuve fe en que no sería necesario que llegáramos al punto de tirarnos a la calle para exigir mejores condiciones de transporte, sanidad, educación y seguridad, sobre todo porque es una obligación del Gobierno”. “Mis padres”, agregó Neymar, “trabajaron mucho para poder ofrecerme a mí y a mi hermano un mínimo de calidad de vida… Hoy, gracias al éxito que ustedes [en referencia a los aficionados] me proporcionan, podría parecer demagógico por mi parte —pero no lo es— levantar la bandera de las manifestaciones que recorren todo Brasil; pero soy brasileño y amo a mí país (…) Quiero un Brasil más justo, más seguro, más saludable y más honesto. En el partido contra México entro en el campo inspirado por esas movilizaciones, estamos juntos”. Durante el choque con México, antes, durante y al final, Neymar gesticuló una y otra vez hacia la grada, y departió con muchos seguidores. Todo ello después de que uno de los gritos en los aledaños de su partido era: “Brasil, despierta, un profesor vale más que Neymar”.

Neymar y sus compañeros de selección no se quedaron solos en su fraternidad con los indignados brasileños. También saltaron al ruedo varios exjugadores. Al frente, no podía faltar Pelé, que colgó un vídeo en la Red: “Pido a los brasileños que no confundan las cosas. Estamos preparando la Copa del Mundo, vamos a apoyar a la selección, vamos a olvidar la confusión que reina y vamos a olvidar las protestas”. De inmediato saltó Romario, diputado federal por Río, que le pidió callar con desaire: “Pelé en silencio es un poeta”. Romario criticó con dureza la “escandalosa” inversión estatal para el Mundial, eso sin contar la que tendrá que abordar Brasil para Río 2016. Dos eventos que amenazan con desbordarle.

En las redes las cargas contra Pelé se sucedieron de forma masiva, hasta el punto de que O Rei, embajador del Mundial 2014 contra cuya multimillonaria inversión también protesta el pueblo, intentó rectificar hoy. “Siempre he luchado contra la corrupción, tras mi gol mil hablé sobre la importancia de la educación, no me entiendan mal, solo pido no descargar nuestras frustraciones en la selección”. Para Rivaldo, “es una vergüenza que el Mundial se vaya a celebrar en Brasil con las desigualdades existentes, con gente pasando hambre”. “Yo fui pobre y sentí el no tener un buen servicio sanitario. Mi padre fue atropellado y murió por no haber sido atendido en un hospital público de Recife…” En Brasil, el fútbol también protesta.

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