El Papa considera las protestas de Brasil justas y acordes con el Evangelio

Francisco aludirá a las manifestaciones en su encuentro con más de un millón de jóvenes en Río el próximo día 22

Tres prelados locales le han informado directamente de la situación sociopolítica

El papa Francisco saluda a los fieles en el Vaticano. EFE

El papa Francisco, que llegará a Brasil el próximo día 22, ha sido informado directamente de las protestas en curso en las calles del país, con una participación mayoritaria y activa de jóvenes que se confiesan apartidistas.

En el discurso que dirigirá al más de un millón de jóvenes que se calcula se concentrarán en Río de Janeiro con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), el Pontífice aludirá a las manifestaciones, según informaron las fuentes a este periodista.

El Papa tenía ya escrito su discurso a los jóvenes cuando fue informado por prelados brasileños de lo que ocurría en el país, y reescribió parte de él para abordar la situación. Según Francisco, las reivindicaciones por una mayor justicia no contradicen el Evangelio.

Tres altos prelados de Brasil hablaron personalmente con el Pontífice en Roma cuando las manifestaciones hervían en la calle y con ellas los actos de violencia. Quisieron informarle en persona, y no a través de los canales diplomáticos habituales, dada la importancia política y social de las protestas.

El primero que se encontró con el papa Francisco en el Vaticano fue el arzobispo de Río de Janeiro, el monje cisterciense Orani João Tempesta, responsable de la organización de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en su archidiócesis.

Hace 15 días, quien voló a Roma fue el cardenal arzobispo emérito de São Paulo, Cláudio Hummes, con fama de obispo social pues a finales de los años setenta y principios de los ochenta del pasado siglo abrió las puertas de las iglesias a los obreros en huelga. Hummes fue uno de los papables más nombrados en el cónclave en el que resultó elegido el cardenal Bergoglio. El último en encontrarse con el Papa, la semana pasada, fue el presidente de la Conferencia Episcopal de Brasil (CNBB), el cardenal Raymundo Damasceno.

El pasado 21 de junio, tras dos días de reunión en Brasilia, la Conferencia Episcopal de Brasil redactó un documento oficial que empezaba con estas palabras: “Nosotros, los obispos del Consejo Permanente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), reunidos en Brasilia del 19 al 21 de junio, declaramos nuestra solidaridad y apoyo a las manifestaciones —mientras sean pacíficas— que han sacado a las calles a personas de todas las edades, sobre todo jóvenes”.

La importancia del documento radica en que en ese momento los obispos no lo hubiesen escrito, y menos con tanta firmeza, de no haber sido acordado antes con el papa Francisco, que llegará en breve a Brasil.

Las manifestaciones, afirman los obispos, “gritan contra la corrupción, la impunidad y la falta de transparencia en la gestión pública. Denuncian la violencia contra la juventud. Son, al mismo tiempo, testigo de que la solución de los problemas que sufre el pueblo brasileño solamente será posible con la participación de todos. Hacen así renacer la esperanza cuando gritan: ‘El gigante ha despertado”.

Tras subrayar que “nada justifica la violencia” el documento de la Conferencia Episcopal concluye: “Que estas manifestaciones sirvan para fortalecer la participación popular en los destinos de nuestro país y sean un anuncio de nuevos tiempos para todos. Que el clamor del pueblo sea escuchado”.

En una entrevista en TV Globo, el arzobispo de Río aseguró: “La mayoría de los jóvenes que han salido a la calle quieren un Brasil nuevo, más justo y solidario”. Y añadió: “Eso concuerda con lo que nosotros, los obispos, buscamos también”.

A su regreso del encuentro con el papa Francisco, el cardenal Hummes habló en São Paulo sobre las protestas ante un grupo de católicos. El prelado no solo se mantuvo en la línea de apoyo a las manifestaciones de la Conferencia Episcopal, sino que fue más allá. Como un eco de su conversación con Francisco, Hummes llegó a decir que “el mensaje de Cristo está en sintonía con esas reivindicaciones del pueblo”, y agregó: “Por eso debemos estar presentes. En la calle la gente, de hecho, está viviendo el Evangelio”.

Hummes hizo también una dura crítica a los políticos: “Ni los sindicatos, ni el Gobierno saben cómo comportarse con el movimiento”. Añadió que el movimiento ha venido “para consolidar la democracia”. Según el arzobispo emérito: “Los que no se sienten escuchados necesitan salir a la calle”.

El cardenal confió a los fieles reunidos que el papa Francisco no “teme que las manifestaciones vayan a empañar” su viaje a Brasil, aunque reconoció que “es difícil hacer predicciones por el momento que vive Brasil”.

La presidenta Dilma Rousseff está informada de lo que piensan el Papa y los obispos sobre las protestas. El cardenal Damasceno se reunió con ella el pasado viernes en el palacio del Planalto, en Brasilia.