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Santos condiciona la negociación con la otra guerrilla colombiana

Los máximos jefes de las FARC y ELN se reunieron para buscar la unificación de las dos guerrillas

Integrantes de las FARC en las pláticas de paz, en La Habana, Cuba
Integrantes de las FARC en las pláticas de paz, en La Habana, Cuba EFE

Si el Ejército de Liberación Nacional, ELN, la segunda guerrilla más importante de Colombia, quiere iniciar un proceso de paz como el que se desarrolla con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tendrá que demostrarlo con hechos y el primero es liberar al canadiense Jernoc Wobert (47 años), secuestrado hace cinco meses en el norte del país. Así respondió el presidente Juan Manuel Santos al anuncio que hicieron los máximos jefes de las dos guerrillas –Timochenko por parte de las FARC y Gabino, por el ELN– de la unión de los dos grupos y a la petición de que el Gobierno se siente a dialogar con los segundos. El ELN no ha puesto en libertad al ciudadano canadiense pero sí ha liberado este jueves al cabo Carlos Fabián Huertas, que fue entregado a una comisión humanitaria.

“Nos parecería muy bien poder negociar con el ELN. Queremos la paz, pero para ello precisan liberar al canadiense que tienen secuestrado. Con respecto a si se unirían a la misma mesa con las FARC o no, nos parece más fácil que fuera en una separada”, dijo Santos a un grupo de periodistas en Suiza. Durante los siete meses que llevan los diálogos con las FARC, el mandatario colombiano ha dicho que “más pronto que tarde” iniciará una negociación con el ELN, algo que también han pedido varios sectores de la sociedad civil.

La ‘cumbre’ de los comandantes guerrilleros –que se realizó en algún lugar de “las montañas de Colombia”– tenía como fin avanzar en lo que han llamado “el proceso unitario del movimiento guerrillero”. Según lo anunciaron las FARC, las dos guerrillas habrían superado los distanciamientos que las enfrentaron en el pasado y coincidieron en que, para solucionar el conflicto armado, las conversaciones deben darse “con toda la insurgencia colombiana”. Por su parte, el ELN insistió en que el mecanismo para asegurar el tránsito hacia la paz debería ser una Asamblea Constituyente, algo que ha sido rechazado por el Gobierno de Santos desde que arrancó la discusión sobre la participación en política de las FARC, y que es el punto que hoy genera la mayor discrepancia entre los equipos negociadores.

En La Habana, los miembros de la delegación de las FARC rápidamente celebraron la unión de las dos guerrillas, pidiendo que se inicie lo antes posible los diálogos con el ELN, que se calcula tiene 1.500 hombres. También se conoció una carta dirigida a Santos y a esa guerrilla, firmada por más de 80 personas entre ellos académicos, analistas, políticos y ONG nacionales e internacionales, donde argumentan que una paz sin ELN es incompleta, pero le piden a ese grupo que deje de secuestrar.

Este año, el ELN ha secuestrado a extranjeros, lo que ha sido interpretado como una mala estrategia para presionar a Santos a que los incluya en las negociaciones. El primer suceso ocurrió el 18 de enero, cuando secuestraron a seis trabajadores de la minera Braewal Mining. Entre ellos había dos ecuatorianos y tres colombianos, que ya fueron liberados. En este grupo estaba el ciudadano canadiense que continúa en cautiverio. Los otros secuestrados fueron dos hermanos alemanes liberados tras cuatro meses de retención.

La guerrilla ha dicho que continuará con el secuestro de extranjeros, en lo que llamaron una “política de defensa de la soberanía nacional y de los recursos naturales”, lo que ha puesto mucho más en suspenso un posible diálogo. Se suma a que el 22 de mayo también secuestraron al cabo Carlos Fabián Huertas, que hoy fue liberado.

Así las cosas, tras el anuncio de la unión entre FARC y ELN y la liberación del militar, se vuelve a abrir la puerta a la posibilidad de una negociación con esta última guerrilla. “Las FARC saben que si hacen un acuerdo con el gobierno y no entra el ELN en una dinámica de concertación, ese acuerdo se volverá frágil en los territorios donde opera el ELN. Las FARC tienen mucho interés, el ELN también y el Presidente (Santos) sabe que si los deja por fuera va a ser un problema”, explica Luis Celis, analista de la Corporación Nuevo Arco Iris.

Desde 1987, cuando todas las guerrillas crearon la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, no se había visto una unión entre las FARC y el ELN, que según los analistas no tuvo ninguna expresión en lo político. Luego vinieron cruentas guerras entre las dos organizaciones que dejaron muchos muertos. Camilo Echandía, analista y profesor de la Universidad Externado, cree que esta unión podría tener más repercusión en lo militar que en lo político. “La supuesta unificación va a tener expresiones militares en Arauca, Norte de Santander y algo en el Pacífico, para mostrar a un ELN más fuerte de lo que realmente está, pero en lo político ninguno está dispuesto a renunciar a su liderazgo, ni a su identidad política, si es que llegaran a confluir en La Habana”, dijo.

Echandía cree que las FARC buscan crearle un nuevo problema al Gobierno, “sacar más tiempo y ampliar la agenda de negociación ya pactada”, por eso, lo ideal sería negociar en dos mesas totalmente distintas. En esto coincide Arial Ávila, coordinador del Observatorio de la Fundación Paz y Reconciliación, quien cree que finalmente se instalará una mesa paralela. “Ambas guerrillas entienden que necesitan un proceso conjunto para que el postconflicto no sea violento. Las FARC operan en 14 zonas del país y el ELN coincide en 9 de ellas. Si no se da una negociación paralela, el riesgo es que el ELN termine absorbiendo combatientes o que se inicie una purga interna entre guerrillas”, explicó.

Pero las dificultades no son pocas. Se sabe que el ELN insistirá en una agenda de negociación más amplia y con participación de la sociedad. Todo lo contrario a lo que viene trabajando el gobierno con las FARC, donde la agenda es acotada y con una participación concreta.