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Estados Unidos y Alemania piden la liberación de Morsi

Berlín y Washington piden el fin de las detenciones arbitrarias y de las persecuciones políticas por parte de los militares en Egipto

El ministro alemán Westerwelle la semana pasada en Grecia.
El ministro alemán Westerwelle la semana pasada en Grecia. EFE

Estados Unidos y Alemania han coincidido en pedir la puesta en libertad del depuesto presidente egipcio Mohamed Morsi y el fin de las detenciones arbitrarias por parte de los militares en el poder desde el golpe de Estado de la semana pasada. El islamista Morsi fue elegido hace un año en unas elecciones democráticas, después de las revueltas populares que habían terminado con tres décadas de gobierno de Hosni Mubarak.

El ministro de Exteriores alemán, el liberal Guido Westerwelle (FDP) dijo el viernes en Berlín a través de un portavoz que deben “evitarse las persecuciones políticas” y “las expresiones de justicia selectiva” en Egipto.

Mientras, Estados Unidos ha pedido a los militares que cesen las detenciones de miembros de la organización islamista. Estas “entran en contradicción con la meta de lograr la reconciliación nacional” declarada por el Gobierno provisional egipcio. El Departamento de Estado en Washington alertó de que “más detenciones y encarcelamientos políticos podrían dificultar una salida de esta crisis en Egipto”. No obstante, Washington continuará con el suministro de armamento al ejército egipcio. En agosto llegarán al país del Nilo cuatro cazas de combate F-16.

Alemania demanda que el depuesto Morsi obtenga libertad de movimientos y también acceso a una “institución neutral” como la Cruz Roja. A la vez, la diplomacia alemana pide a los Hermanos Musulmanes que renuncien a la violencia en sus protestas contra los militares. En una llamada a la moderación ante la escalada violenta de la última semana, Westerwelle apuntó el viernes que “el regreso de la democracia a Egipto solo se logrará si todas las fuerzas políticas pueden participar en el proceso de transición”. Desde el golpe de Estado han muerto ya más de 100 personas en los enfrentamientos.

El presidente expulsado sigue bajo custodia militar y en paradero desconocido. Sus simpatizantes y otras fuerzas islamistas están llamando a las protestas multitudinarias en diversas ciudades egipcias, pero sobre todo en Cairo. Se espera que el viernes se concentren decenas de miles de manifestantes en la capital, una vez termine el ayuno del Ramadán al caer el sol. También los opositores a Morsi han convocado manifestaciones en Cairo y otras ciudades.

Un portavoz del ministerio de Exteriores egipcio dijo el miércoles que el presidente elegido por los egipcios está “en un lugar seguro” y “en condiciones dignas”. No obstante, “lo más seguro para él y para el país es que siga vigilado”, añadió. La Fiscalía egipcia ha ordenado la detención de los jefes de los Hermanos Musulmanes.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban-Ki Moon, también expresó su “profunda preocupación” por la violencia y por las violaciones de los derechos humanos en Egipto.