Las claves de la reforma energética de México

Los partidos políticos debaten alrededor de estos puntos la apertura de la petrolera Pemex

Una manifestación en México DF contra la privatización de Pemex. / T. BRAVO (REUTERS)

El presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, ha presentado este lunes su propuesta de reforma energética al Congreso. Esta reforma será debatida por los legisladores en el periodo ordinario que comienza en septiembre, sin embargo, partidos y actores políticos han fijado ya sus posturas y propuestas respecto al tema. Estos son algunos de los aspectos que están en debate:

1. Cambios Constitucionales

La mayor parte del debate de la reforma energética está concentrada en el cambio de los artículos 27 y 28 de la Constitución mexicana. La modificación de su redacción supondría que la exploración y la producción de hidrocarburos en el país dejarían de ser tareas bajo la tutela de Petróleos Mexicanos (Pemex) para abrir el sector a la iniciativa privada, que participaría a través de contratos de utilidad compartida. Peña Nieto comentó en junio al diario británico Financial Times que para la reforma de Pemex se harían “los cambios constitucionales necesarios para dar certidumbre a los inversionistas privados”, por lo que se estima que su propuesta incluya cambios a la Constitución, según han adelantado algunos legisladores de su partido, el Revolucionario Institucional (PRI). Estos cambios serían apoyados por el Partido Acción Nacional (PAN, de derecha), según anunciaron sus dirigentes la semana pasada. Juntos el PAN y el PRI podrían lograr la aprobación de las modificaciones a la Constitución, ya que entre ambos partidos reúnen tres cuartas partes de los votos necesarios para lograrlo.

Opuestos a esta idea están el Partido de la Revolución Democrática (PRD, de izquierda) y el antiguo candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador. Ambos –aunque por separado- están en contra de cambiar los dos artículos constitucionales que dan exclusividad al Estado mexicano para explotar los hidrocarburos. El PRD ha propuesto crear una Ley de Excedentes Petroleros y modificar 12 leyes secundarias relacionadas con el sector energético, además de que ha convocado a una consulta popular sobre el tema los días 25 de agosto y 1 de septiembre. López Obrador ha propuesto cambios en la administración de los recursos de Pemex, pero se opone de cualquier forma a cambiar la Constitución y ha convocado a una protesta el próximo 8 de septiembre en el Zócalo de la Ciudad de México.

2. Propiedad de los hidrocarburos

Todos los partidos políticos se han manifestado a favor de que los hidrocarburos y la renta petrolera sigan siendo propiedad de México. El Pacto por México, un acuerdo firmado por los legisladores del PRI, PAN y el PRD en el que se comprometieron a sacar adelante las reformas estructurales, expone en su compromiso 54 que “se mantendrá en manos de la Nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos, la Nación recibirá la totalidad de la producción de hidrocarburos”. Andrés Manuel López Obrador ha acusado al Gobierno de Peña Nieto de querer dejar parte de la renta petrolera en manos de la iniciativa privada, sin embargo, los senadores del PRI han asegurado que las modificaciones que el presidente prevé para la Constitución no cambian este aspecto.

3. Pemex como empresa pública

Existe un consenso sobre que Petróleos Mexicanos (Pemex), la compañía petrolera del Estado mexicano, deberá seguir siendo una entidad pública. El PAN y el PRD coinciden, por ejemplo, en que la paraestatal debe gozar de mayor autonomía de gestión y presupuestal para lograr la modernización de la empresa y disminuir el pasivo laboral de más de 1,3 billones de pesos (102.000 millones de dólares). La propuesta de Andrés Manuel López Obrador está enfocada principalmente a una restructuración de la compañía y propone, por ejemplo, la integración en una sola entidad de las subsidiarias y filiales de la petrolera. El antiguo candidato a la presidencia también ha propuesto fortalecer los presupuestos para la investigación y el desarrollo tecnológico de la paraestatal.

Se ha dicho que de la mano de la reforma energética va la reforma fiscal. Pemex entrega el 70% de sus beneficios al fisco y está sujeta a las restricciones de Hacienda. Todos los actores políticos han estado de acuerdo en que la paraestatal necesita un cambio de régimen fiscal para evitar que todos los ingresos de la renta petrolera terminen en el gasto nacional.

4. El papel del sindicato de Pemex

Los partidos políticos han señalado que un problema importante dentro de la petrolera mexicana es la corrupción amparada por el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), un gigante de 140.000 trabajadores, liderado por Carlos Romero Deschamps. El PAN ha mostrado la postura más tajante para reducir su intervención dentro de la compañía al proponer que los cinco miembros del sindicato que participan en el Consejo de Administración de la petrolera, lo abandonen. Sin embargo, la discusión también se mueve alrededor de la posibilidad de reducir el número de participantes por parte del sindicato en dicho Consejo o limitar su derecho a voz y voto. Por su parte, López Obrador ha pedido la creación de un comité anticorrupción en el Consejo de Administración para evitar tráfico de influencias.

El líder sindical, Carlos Romero Deschamps, ha expresado que la representación de los trabajadores en el Consejo de la paraestatal es vital. “Los trabajadores somos parte fundamental y voz necesaria en la empresa”, ha dicho como reacción a la propuesta panista.

5. Competencia en el sector energético

Si se consiguiera una reforma energética que modifique la Constitución mexicana, la iniciativa privada podría participar de concesiones y contratos para explorar y producir hidrocarburos en México. El PAN ha asegurado que existiría competencia también en los sectores de refinación, petroquímica y transporte. La derecha además ha propuesto que Pemex tenga prioridad en la asignación de contratos y concesiones sobre las compañías de la iniciativa privada. Su propuesta asegura que al año México podría aumentar la inversión en el sector energético en unos 30.000 millones de dólares.

La reforma podría introducir la implementación de contratos de riesgo de producción compartida, una figura que permite que tanto Pemex como la compañía privada interesada en explotar hidrocarburos en México asuman juntos los riesgos financieros y operativos de explorar el subsuelo. "En el nuevo escenario, con contratos de riesgo se permite que la empresa particular explore el lugar, si no encuentra nada, ella asume los riesgos y no cobra al Gobierno por ello, pero si encuentra algo, el Gobierno le dará una utilidad, pero jamás la empresa podrá hacer uso del petróleo, éste es un bien de la nación y sólo Pemex se encargará de su destino o venta, es decir, tiene total control sobre él", ha explicado al diario mexicano Reforma, una fuente que participa en la elaboración de la iniciativa del presidente Peña Nieto.

6. Reguladores del sector energético

Tanto la Secretaría de Energía (Sener) como la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) tomarían un papel fundamental en la regulación de las nuevas inversiones. El Gobierno mexicano tendría que dotarlas de autonomía, según el PAN, para que la Sener dibuje la política energética y la CNH regule las actividades de exploración y producción de hidrocarburos. Este es un punto en el que tanto la izquierda como la derecha mexicana han coincidido, de hecho, el PRD en su propuesta, anunciada en junio, promovía la modificación de las leyes orgánicas de la administración pública.

7. Los resultados de Pemex

La última semana de julio se hicieron públicos los resultados de Pemex durante el primer semestre de 2013. El panorama ha sido de pérdidas, en los primeros seis meses del año, sus ventas han sido de 789.405 millones de pesos (61.000 millones de dólares), un 3,4 % menos que en el mismo periodo de 2012. Los dos últimos trimestres Pemex han sumado pérdidas por 53.385 millones de pesos (4.000 millones de dólares), a causa de la reducción de las exportaciones, principalmente hacia Estados Unidos. Nacionalizada en 1938 por el expresidente Lázaro Cárdenas, Pemex es la séptima petrolera del mundo y para México representa una tercera parte de sus ingresos (ahora de un 67%). La producción diaria de la petrolera mexicana es de 2,5 millones de barriles, el nivel más bajo en 24 años. Desde 2004, la producción ha decrecido un 30%.

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Periodista de EL PAÍS en México

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