La reforma energética en México plantea una gran apertura en la petroquímica

La propuesta busca crear competencia en la cadena de transformación de hidrocarburos

Al fondo, una refinería en la ciudad de Salamanca (México). / Marco Ugarte (AP)

La iniciativa de reforma energética presentada el lunes por el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, plantea la apertura de la industria petroquímica en México. Con la propuesta de modificar el artículo 28 de la Constitución, este sector –en su vertiente básica- dejaría de ser un área exclusiva de Petróleos Mexicanos (Pemex). El texto propuesto el lunes al Congreso de la Unión explica que la iniciativa privada podrá participar en los procesos después de la extracción del petróleo bajo un esquema que será establecido en las leyes secundarias, a través de permisos controlados por el Ejecutivo.

Una de las reformas propuestas en materia de hidrocarburos consiste en “sustraer de las áreas estratégicas del Estado a la petroquímica básica y dar certeza a nivel constitucional para que las actividades de la industria petrolera, tales como el procesamiento de gas natural y la refinación del petróleo, así como el transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de dichos productos y sus derivados, puedan ser realizadas tanto por organismos del Estado, como por los sectores social y privado, a través de permisos que otorgue el Ejecutivo Federal”.

Agrega que “además de los organismos del Estado, los particulares participen directamente bajo esquema regulados en la cadena de valor después de la extracción, incluyendo el transporte, tanto de los productos obtenidos del subsuelo (petróleo crudo, gas natural y sus líquidos), como de aquellos que son resultado de la transformación (petroquímicos y refinados), siempre en los términos que establezca la legislación secundaria, a través de permisos que otorgue el Ejecutivo Federal”.

México ha dividido en su legislación el sector petroquímico en básico y secundario. El segundo ya cuenta con inversión privada desde la década de los 80, mientras el básico permanece en manos del Estado. Montserrat Ramiro, directora de proyectos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), asegura que si la reforma es aprobada en los términos que Peña Nieto ha establecido, las empresas privadas de petroquímica podrán encargarse de toda la cadena de producción sin tener que encontrarse con Pemex como productor de elementos básicos. Esto podría generar mayor competencia.

El IMCO sostiene que la competencia llevará a una liberalización de los precios en la petroquímica básica, y Pemex tendrá mayor oportunidad de ser competitiva. “Pemex está en una posición muy complicada porque no se le permite la competencia. Hasta ahora han tenido a Pemex con los precios controlados por el Estado de sus insumos pero el producto que vende sí tiene mercado, no se puede ser competitivo en algo así”, explica Ramiro sobre la situación actual de la petroquímica en la petrolera estatal.

Con ella coincide Samuel García, analista económico, quien añade que esta competencia podría resultar en precios más bajos de los derivados finales del petróleo. “Abres a la competencia estos mercados y seguramente habrá una reducción de precios, pero se puede prever que puede haber una reducción de precios en la medida que haya inversión privada”, comenta.

Sin embargo, el éxito de la reforma energética, y particularmente de la entrada del capital privado a la industria petroquímica básica, dependerá de los contratos y las utilidades que ofrezca el Estado mexicano a los inversores. Hasta ahora, la propuesta de Peña Nieto sólo ha planteado la reforma de la Constitución, que si se aprueba abrirá la puerta de la redacción de las leyes secundarias que definirán a detalle la operación de las reformas. Los especialistas consultados por este periódico han coincidido que la falta de detalles sobre los posibles escenarios de la reforma mantienen en vilo a los inversionistas.

García ha señalado que en el sector petroquímico podrían participar de una manera importante los empresarios mexicanos, mientras los inversionistas extranjeros estarían más interesados por la exploración y explotación de petróleo. Por su parte, Ramiro menciona que el nuevo esquema de petroquímica que propone Peña Nieto no es un foco de atracción de gran calado para la iniciativa privada, pero sí busca una reestructura para que la paraestatal deje de registrar pérdidas.

El Centro de Investigación para el Desarrollo (CIDAC) señala en un estudio que la falta de un esquema de mercado en la petroquímica mexicana mengua sus oportunidades al mismo tiempo que permite la corrupción y la falta de transparencia. Pemex registró en 2012 pérdidas por 11.270 millones de pesos (unos 860 millones de dólares), generando un panorama en el que las importaciones de derivados petroquímicos representan el doble de la producción nacional.

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Periodista de EL PAÍS en México

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