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Brasil toma medidas inéditas para frenar la depreciación del real

El Banco Nacional de Desarrollo Económico afirma que el sistema bancario de Brasil es robusto

El Banco Central de Brasil (BCB) anunció este viernes que pondrá en marcha un programa de estímulos monetarios para intervenir en el mercado de divisas mediante la inyección de hasta 60.000 millones de dólares (45.000 millones de euros) hasta final de año. El supervisor financiero de la mayor economía de Latinoamérica pretende así garantizar la liquidez y frenar la volatilidad del real, después de que se haya devaluado más de un 15% respecto al dólar en lo que va de año, hasta situarse en los niveles más bajos desde 2008, cuando estalló la crisis financiera mundial.

El BCB ha advertido que este manguerazo de liquidez no será la única medida que adoptará para estabilizar la moneda. La revalorización del dólar frente a la divisa local está atemorizando a los mercados. Las noticias de que la inflación crece a mayor ritmo del esperado —el alza de los precios está ya en el 6,5% interanual, el límite previsto por el Gobierno— junto a la inestabilidad de la moneda ha llevado al supervisor brasileño a iniciar este viernes un programa diario de subastas a futuro de las monedas con acuerdos de recompra que se prolongará hasta el 31 de diciembre, para tratar de estabilizar los precios. Además, el BCB tendrá que decidir en breve si vuelve a subir el tipo oficial del dinero, en el 8,5% para frenar la inflación.

“Con el objetivo de proporcionar cobertura cambiaria a los agentes económicos y liquidez al mercado de divisas, el Banco Central de Brasil anuncia que comenzará desde este viernes un programa de subastas de divisas a futuro y de venta de dólares con acuerdo de recompra”, informó el supervisor brasileño.

Los temores sobre el aumento de los tipos de interés y el fin del dinero barato están provocando temblores en las monedas de las economías emergentes. Las actas de la última reunión de la Reserva Federal publicadas esta semana revelan que el programa de estímulos monetarios puesto en marcha por el presidente de la Fed, Ben Bernanke, para solucionar los problemas de liquidez generados por la crisis está llegando a su fin. La lira turca, el rand sudafricano, el bolívar venezolano o la rupia de Indonesia, entre otros, son algunas de las divisas que más se han devaluado en las últimas semanas ante la apreciación del billete verde por los signos de recuperación de la economía estadounidense.

Luciano Coutinho, presidente del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ha afirmado hoy que a pesar de la volatilidad cambial del momento, el sistema bancario de Brasil es robusto. “Tenemos condiciones macroeconómicas perfectamente administrables y grande oportunidades de inversiones”, explicó durante el Encuentro Nacional de Comercio Exterior en Río de Janeiro.

Según Coutinho es posible que Brasil “esté entrando en un nuevo nivel de cambio”. El jueves el dólar llegó a cotizar a 2,454 reales, el índice más alto ante el real desde 2008. El precio del dólar -que se acerca a los 2,60 reales en las casas de cambio- crea una cierta preocupación en cuanto a los precios en el mercado de productos importados, ya que Brasil presenta un fuerte desequilibrio en la balanza comercial frente a las exportaciones. Pero el presidente del BNDES prefiere ver los aspectos positivos de ese nuevo panorama cambial: “Con mucha probabilidad estamos entrando en un ciclo duradero de valorización del dólar lo que tiende a crear condiciones más favorables para nuestra competitividad a medio plazo”.

Según él esta es una hora en la que Brasil debe mantener “tranquilidad para dejar que pase este momento de nerviosismo”. Los próximos días el Banco Central, que acaba de tomar estas medidas de emergencia para sujetar la subida del dólar, deberá decidir si mantener los actuales tipos de interés de 8,50% o volver a subirlos. Cuando la presidenta Dilma Rousseff llegó al gobierno en 2010, se comprometió a bajar los índices de interés oficiales de dos cifras que ella consideraba enormemente altos en relación con otros países del mundo.

Lo consiguió haciendo que disminuyera siete veces seguidas durante los dos primeros años de gobierno (una bajada de un 7%). Desde hace unos meses, sin embargo, el Banco Central se ha visto obligado a volver a subir dichos intereses hasta un 8,50%, cifra que aún podría aumentar. Ello para no sacrificar más la inflación, un mal que recae sobre todo en las espaldas de la nueva clase social salida de la pobreza, que ya presenta un 40% de deuda en relación a su renta.