La ultraderecha tiene la llave del futuro Gobierno de Noruega

Los conservadores ganan las elecciones y destronan a la coalición de izquierdas

Oslo presentará su candidatura a los juegos olímpicos de invierno de 2022

La líder de los conservadores noruegos, Erna Solberg, tras conocer los resultados electorales que le otorgan la victoria. / Audun Braastad (AFP)

El Partido del Progreso (FrP), una agrupación populista de extrema derecha, negocia formar parte del Gobierno surgido de las elecciones noruegas del lunes, en las que la coalición de izquierdas encabezada por los laboristas, en el poder desde 2005, perdió la mayoría absoluta en el Parlamento. La gran vencedora de las elecciones, la conservadora Erna Solberg, ya había anunciado de antemano su intención de tener a los cuatro partidos “burgueses”, incluido el FrP, en el Ejecutivo. Si finalmente la formación encabezada por Siv Jensen forma parte del Gabinete, sería la primera vez que un partido de este tipo llega al poder en Escandinavia.

Estas son las primeras elecciones generales celebradas en el país nórdico después de que, en julio de 2011, Anders Behring Breivik matase a 77 personas en un doble ataque, primero contra edificios del Gobierno en el centro de Oslo, y luego contra un campamento de las juventudes laboristas en la isla de Utoya, en las afueras de la capital. Breivik, que en varios escritos denunció la “islamización” de la sociedad noruega, había sido miembro tanto del FrP como de su organización juvenil, FrU. El FrP ha repudiado oficialmente a Breivik y sus actos.

Con respecto a las elecciones de 2009, el FrP ha perdido casi una cuarta parte de los votos y 12 de sus 41 escaños. El éxito electoral del Partido del Progreso ha ido paralelo a un endurecimiento de su mensaje antiinmigración. Durante la campaña, el vicelíder del partido, Per Sandberg, prometió reducir a la mitad el número de inmigrantes no europeos.

En 2012, el portavoz del FrP para temas de inmigración, Morten Orsal Johansen, abogó por denegar las solicitudes de residencia a quienes “no quieran formar parte de la sociedad noruega”.

El partido ha propuesto prohibir el uso del hiyab y la propia Jensen afirmó en la campaña de 2009 que Noruega estaba viviendo una “islamización silenciosa”.

Dos años después de los atentados y con Breivik condenado a 21 años de cárcel —la pena máxima— en la campaña ha pesado más la preocupación sobre como utilizar los beneficios del petróleo, que garantiza un crecimiento económico sostenido y una baja tasa de desempleo. La derecha acusa a los laboristas de ser demasiado conservadores en el uso del maná petrolero y aboga por bajar los impuestos con cargo a los ingresos de los hidrocarburos. Los laboristas afirman que su intención es crear un colchón financiero para el futuro.

Hasta ahora, todos los Gobiernos de coalición conservadores se han negado a incluir al FrP, como ha ocurrido en otros países nórdicos donde la extrema derecha ha crecido, como Dinamarca o Finlandia. Pero en julio de 2010, Solberg afirmó que “el Partido del Progreso ha obtenido un respaldo tan grande y tan persistente que ya no puede ser ignorado como una opción de Gobierno”.

¿Qué explica este cambio de actitud por parte de la derecha tradicional? “El partido ha moderado conscientemente su mensaje”, afirma Jo Saglie, del Instituto de Estudios Sociales de Oslo. “También ha obligado a los otros partidos a cambiar, especialmente en temas de inmigración”.

Por otra parte, la capital noruega, Oslo, presentará su candidatura a los Juegos Olímpicos de invierno de 2022, al ganar el "sí" el referéndum celebrado el lunes. El 53,5% de los oslenses votaron a favor de la propuesta, mientras que el 43,6% votó en contra.

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