El Ejército keniano asalta el centro comercial de Nairobi

La Cruz Roja cifra el último balance en 68 muertos. Diez o 15 terroristas retienen aún a una treintena de personas

Nuevas explosiones y disparos se han producido la mañana de este lunes en el centro comercial

Un soldado apostado en el centro comercial ante una mujer y su hijo. EFE

"Recé y recé, Dios mío mantenme viva y vi que mi día no había llegado todavía". Quien habla es Cecilia una de las personas que consiguieron salir este domingo del edificio Nairobi. La mujer se había pasado más de 24 horas encerrada en el centro comercial Westgate de Nairobi, asaltado el sábado por el grupo islamista Al Shabab. Explicó que los terroristas disparaban indiscriminadamente desde las rampas de acceso. La viva imagen del caos y el miedo. El edificio fue asaltado por el Ejército de Kenia, que asegura haber liberado a la mayoría de los rehenes.

La Cruz Roja cifra el último balance en 69 muertos pero un portavoz de la policía señaló que se teme que el número final de víctimas crezca mucho más "a juzgar por los cuerpos que aún quedan en el interior". Los supervivientes coinciden en este diagnóstico fatal y hablan de que en los suelos del recinto se encuentran muchos cadáveres abatidos por los disparos indiscriminados. Es una "masacre" y una "situación de guerra", ilustraron supervivientes.

"Había sangre por todas partes. Dos mujeres que se escondieron bajo un coche junto a mi lado tenían heridas de bala en sus piernas", relató otra mujer evacuada. Los clientes y trabajadores del centro comercial buscaron escondrijo y resguardarse del baño de balas en cualquier sitio y así, muchos estuvieron horas y horas, hasta que los agentes de seguridad lograron localizarlos y sacarlos. Rostros desencajados, lloros y gritos de los que salían. La sociedad civil de Nairobi se volcó con los heridos y respondieron masivamente a la llamada para recoger sangre para transfusiones. Además, el personal de seguridad de Westgate ayudó a salir a los ciudadanos atrapados. Incluso los sacaron en los carritos de la compra. Una vez en el exterior, las ambulancias medicalizadas llevaban a los más graves a los hospitales, que llegaron a estar desbordados atendido a las víctimas.

Tras más de 30 horas de asedio, el Gobierno de Kenia aceptó la oferta de ayuda internacional y a media tarde de este domingo, según algunos medios, unidades de élite del Ejército israelí y de Estados Unidos se unieron a la operación de rescate. Algunos testigos han asegurado que se ha oído al menos dos detonaciones en el interior del centro y ráfagas de disparos. Además, helicópteros sobrevolaban a baja altura el centro comercial pero de momento no hay información oficial de cómo está transcurriendo.

En el interior del lujoso centro comercial entre 10 y 15 terroristas de Al Shabab continúan reteniendo a una treintena de personas, en una de las plantas que las fuerzas de seguridad aún no han conseguido controlar. Un portavoz de las Fuerzas Armadas kenianas asegura, no obstante, que la mayoría de ellos ya han sido liberados. Entre los fallecidos figuran ciudadanos africanos, europeos, Estados Unidos, Australia, China y Canadá, así como niños.

Mientras en Nairobi, la atención se centraba en controlar la situación y terminar con tan largo secuestro, las declaraciones de rechazo y repulsa por el ataque se han sucedido a lo largo del día. El presidente Kenyatta afirmó que su Gobierno no cejará en su lucha contra el terrorismo al mismo tiempo que señaló su intención de "castigar a los culpables rápida y dolorosamente". En una declaración a la prensa que sigue el desarrollo del secuestro, el presidente insistió en que hay que "escarmentar" a los terroristas, que "no pueden salir indemnes tras sus actos despreciables y bestiales. Esto puede pasar en cualquier parte del mundo y muchas naciones lo han sufrido ya", manifestó.

Barack Obama llamó por teléfono Kenyatta para reiterarle "el apoyo de Estados Unidos a los esfuerzos de Kenia para llevar a los autores del ataque a la justicia".

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