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Bruselas amenaza con sancionar a París si expulsa a los gitanos

La Comisión Europea y líderes socialistas franceses censuran las palabras xenófobas del ministro del Interior

El ministro de Interior francés, Manuel Valls. AFP

Las invectivas del ministro del Interior francés, Manuel Valls, contra los gitanos rumanos y búlgaros han irritado a la Comisión Europea, que este miércoles amenazó con sancionar a Francia si no cumple los tratados europeos, y han generado un visible malestar en el Partido Socialista. La comisaria europea de Justicia, Viviane Reding, así como el primer secretario socialista, Harlem Désir, la alcaldesa de Lille, Martine Aubry, y el ministro de Industria, Arnaud Montebourg, censuraron las palabras de Valls, quien el martes asoció al pueblo gitano con la delincuencia y dijo que la “única solución del problema” es desmantelar los campamentos ilegales y expulsar a sus ocupantes, ya que, según señaló, “la mayoría no desea integrarse porque su modo de vida es extremadamente diferente al nuestro”.

Desde Bruselas, el portavoz de la Comisión Europea Olivier Bailly recordó que “los gitanos, como todos los ciudadanos europeos, tienen derecho a circular libremente” por los Estados de la UE, y amenazó: “Si no se respetan los principios inscritos en los Tratados, la Comisión utilizará todos los medios a su disposición”.

En una entrevista a la radio France Info, la comisaria de Justicia e Interior, Viviane Reding, acusó a Valls de agitar el miedo con fines electoralistas. “Si no me equivoco, hay aire de elecciones en Francia”, ironizó. “Cada vez que no se quiere hablar de cosas importantes como los presupuestos o la deuda, nos topamos con los gitanos”.

La comisaria subrayó que los romaníes “son antes que nada ciudadanos europeos”, recordó que Bruselas ha puesto a disposición de los socios de la UE ingentes fondos para mejorar la integración de los gitanos, y enfatizó que Francia no los utiliza. “Me pregunto por qué”, continuó la comisaria luxemburguesa. “Dejamos que los problemas sean imposibles (de resolver), no se hace el trabajo de integración, y ese dinero que podría servir a los alcaldes no se usa”.

En el Partido Socialista, los Verdes y la izquierda, la escalada verbal de Valls causó ampollas y desazón. El primer secretario del PS, Harlem Désir, dijo no creer “en las teorías que afirman que algunas poblaciones no pueden ser integradas”. Martine Aubry pidió “un movimiento de solidaridad nacional para albergar a los 20.000 gitanos que viven en el país”, e invocó los principios de “humanidad y eficacia, es decir, la República”. Y el ministro Arnaud Montebourg definió las palabras de Valls como “excesivas” y le pidió que rectifique.

Pero el titular de Interior replicó en televisión que no tiene “nada que corregir” y acusó a sus críticos de “no conocer el asunto”. La portavoz del Gobierno, Najat Vallaud-Belkacem, declaró que Valls cuenta con el apoyo del Gobierno porque aplica una política de “firmeza y humanidad”.