Mujeres indígenas se manifiestan en Quito contra la explotación natural

Un grupo de representantes de comunidades amazónicas exigen "la continuidad de la vida de los pueblos"

Trabajadores de una petrolera en Shushufindi (Ecuador). / GUILLERMO GRANJA (REUTERS /Cordon Press)

Un centenar de mujeres de la Amazonía ecuatoriana llegó a Quito el miércoles pasado para rechazar la explotación petrolera y pedir al presidente Rafael Correa que declare sus territorios como “selva viva”. Así lo expresaron en un comunicado, que indicaba que su objetivo es “asegurar la continuidad de la vida de los pueblos originarios amazónicos, preservando y conservando la riqueza de nuestros territorios, de acuerdo al Sumak Kawsay (Buen Vivir) y al Kawsak Sacha (Selva Viviente)”.

Las mujeres iniciaron su marcha el pasado 12 de octubre en la ciudad amazónica de El Puyo, al sur de la selva ecuatoriana. Eligieron esta fecha porque, para sus comunidades, es el día de la resistencia indígena frente al colonialismo.

Durante cuatro días, con sus hijos de pecho y algunos hombres que decidieron acompañarlas, recorrieron más de 225 kilómetros hasta llegar a Quito. Algunos tramos los hicieron a pie y otros en coche por las condiciones del clima.

Silvia Guatatuca, unas de las marchantes, que dejó a sus seis hijos al cuidado de su padre y que solo vino con el más pequeño, de un año y 8 meses, contó: “Es la primera vez que salgo con el guagua, está con algo de tos, pero tiene que aprender desde niño que debe cuidar nuestro territorio”.

Rueda de prensa de representantes indígenas en Quito. / S. C.

La marcha estaba encabezada por las lideresas de los pueblos amazónicos Shuar, Kichwa, Sapara, Shiwiar y Waorani. El rostro más conocido fue el de la waorani Alicia Cawiya, vicepresidenta de la Nacionalidad Waorani del Ecuador, quien durante el debate legislativo sobre la explotación de los campos petroleros del Yasuní pronunció un discurso inolvidable en la Asamblea Nacional, que hizo fruncir el ceño a los miembros del oficialismo.

“Antes vivíamos bien, agua pura, aire sano. [...] Cuando explotan, la vida de waoranis está en peligro [...] waoranis tienen que ser consultados [...] Los viejos nos tienen que decir si estamos de acuerdo para explotar o no”, dijo Alicia y estas palabras la distanciaron de los varones de su comunidad, quienes más tarde la desautorizaron y expresaron su apoyo incondicional al Gobierno y a su decisión de extraer el crudo.

Las mujeres indígenas tenían pensado acampar en uno de los parques de Quito, que está próximo a la Asamblea, pero fue imposible por la intensa lluvia que en estos días cae en la ciudad. Por eso pasaron la primera noche en el edificio de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).

En este improvisado albergue, con esteras en el suelo y algunas mantas que fueron recogidas por varias organizaciones sociales, recibieron el mensaje del presidente Rafael Correa, quien les convidaba a ir a Pañacocha, en el norte de la Amazonía ecuatoriana, donde estará la próxima semana.

Esto fue tomado como un desaire por las mujeres amazónicas. “Hemos dicho que se trata de una burla porque con mucho sacrificio hemos llegado a Quito y él dice que vayamos al otro extremo del país”, declaró Patricia Gualinga, lideresa de la comunidad Kichwa de Sarayaku.

"Es la primera vez que salgo con el guagua, está con tos, pero debe aprender que debe cuidar nuestro territorio"

Las indígenas optaron por solicitar una audiencia en la Asamblea Nacional, pero pidieron ir todas. Hasta no conseguir este objetivo, ellas, sus hijos, y los hombres que han formado una comisión de seguridad alrededor suyo, se quedarán en Quito.

Este jueves, una delegación participó en una manifestación que organizaron otros grupos indígenas y que llegó hasta la sede del Gobierno. Allí la Fuerza Pública cargó contra las personas que gritaban consignas en contra de la política extractivista, que es uno de los pilares del Gobierno.

La protesta de los grupos indígenas no es sólo por la reciente decisión de explotar los bloques del Yasuní, también rechazan la XI Ronda de Concesiones Petrolera de los bloques en el centro y sur de la Amazonía, que están presionando sobre provincias como Pastaza y Morona Santiago, que hasta ahora no han sido tocadas por las petroleras.

El argumento que tiene el Ejecutivo es que se necesitan esos recursos para combatir la pobreza y que los principales beneficiados serán los indígenas de la Amazonía, pero esto genera división en las comunidades.

Las mujeres claman por una consulta a sus pueblos y piden reflexionar sobre el término pobreza. “Hay que discutir qué es la pobreza, el presidente solo se refiere a las cosas materiales y ve a los pueblos indígenas como pobrecitos porque los ve desde un punto de vista citadino. Qué rico es pisar la tierra y la arena, pero no una tierra y arena contaminada”, dice Patricia Gualinga y se pregunta: “¿Quién es más pobre?, ¿aquel que recibe un sueldo y tiene que pagar por todo? o ¿aquel que podría tener la libertad de vivir en su territorio y de sembrar su propia comida?”.

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