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¿Puede Latinoamérica alimentar al mundo?

Se calcula que para el 2050 habrá 2.000 millones más de bocas que alimentar

Subirá la presión sobre los países productores de alimentos, muchos de los cuales están en Latinoamérica.

¿Cuánta comida necesita el planeta? Muchísima, sin duda. Por poner sólo un ejemplo: el mundo produjo más de 2,000 millones de toneladas métricas de cereal en 2010 y 280 millones de toneladas métricas de carne. Para ayudar a visualizarlo imaginemos el equivalente de 40.000 barcos Titanic de cereal, o una pila de hamburguesas tan alta como de aquí a la luna 4.000 veces.

Pero, por grandes que parezcan las cifras, esta cantidad no será suficiente para alimentar a la población mundial al ritmo que crece. Al contrario. Se calcula que para el 2050 habrá 2.000 millones más de bocas que alimentar –la mayoría en los países en desarrollo- , con lo cual subirá la presión sobre los países productores de alimentos, muchos de los cuales están en Latinoamérica.

De acuerdo a un nuevo estudio del Banco Mundial, la región tiene las condiciones para contribuir a alimentar al mundo, y ayudar a lograr lo que los expertos llaman “seguridad alimentaria”, es decir la garantía de que nadie pase hambre en el mundo, lo cual es uno de los principales desafíos de las próximas décadas.

Para satisfacer esta demanda futura de alimentos, la producción deberá aumentar de un 50% a un 70%, según diferentes estimaciones. Y esto ocurrirá a la vez que el cambio climático se agudiza, afectando especialmente a los países más pobres y vulnerables.

Aumentar la producción mundial de alimentos es sólo parte de la historia. La otra parte es contar con un sistema de comercio que garantice que los países con ventaja comparativa aumenten las exportaciones de alimentos y alcancen a quienes más las necesitan. Bajo esta óptica, el informe examina cómo América Latina y el Caribe puede hacer frente a este desafío mundial —y concluye que la región tiene mucho que decir.

¿Superpotencia alimentaria?

En las últimas décadas, América Latina ha contribuido significativamente a la producción y comercio mundial de productos agropecuarios. La región es exportadora neta de alimentos, si bien existen diferencias significativas de país a país.

Las exportaciones agrícolas han crecido anualmente un 8% desde mediados de los noventa, hasta llegar a representar un cuarto de las exportaciones totales de la región —más que cualquier otro sector. Latinoamérica también tiene mayor relevancia global: hoy representa el 13% del comercio agrícola mundial, frente a un 8% a mediados de los noventa.

De cara al futuro, hay buenas perspectivas para la región. Su ventaja comparativa se debe, entre otros, a sus reservas de agua y tierra. Alberga una tercera parte de la superficie disponible para el cultivo sustentable, sólo por detrás de África subsahariana. También cuenta con la mayor proporción de recursos hídricos renovables del mundo, a pesar de las sequías y escasez de agua en algunas subregiones.

Obstáculos en el camino

¿Significa esto que América Latina está camino de convertirse en una potencia alimentaria? Sí y no, de acuerdo al informe titulado Cómo alimentar al mundo y promover el desarrollo con ayuda de las exportaciones agropecuarias de América Latina. Este identifica algunos de los obstáculos que enfrenta la región: su régimen comercial e infraestructuras y regulaciones inadecuadas.

Pese a los avances de los últimos años, las barreras a las exportaciones agropecuarias en Latinoamérica siguen siendo mayores que para cualquier otro sector, algo que debería cambiar para que la región alcance su potencial.

Por otro lado, la falta de infraestructura apropiada puede aumentar los costos logísticos hasta un 25% del valor del producto en varios países, en contraste con un 9% para los países de la OCDE. La debilidad de algunas instituciones y regulaciones también puede frenar el futuro crecimiento del comercio agrícola.

El informe usa métodos de estimación para analizar el papel de la región como proveedor de alientos, fibra y biocombustibles bajo diferentes escenarios futuros. En el escenario más probable, para el 2050 la región podría proveer un tercio de la carne, un tercio de las frutas y verduras, y la mitad de las oleaginosas comerciadas a nivel mundial. ¿Suficiente para ayudar a alimentar a todas esas nuevas bocas?

Julia Barrera es comunicadora del Banco Mundial

 

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