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Cinco pares de ojos blancos y anglófonos

EEUU, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda pactaron no espiarse

El general Keith Alexander, director de la NSA el mes pasado. AFP

Estados Unidos y Reino Unido no están solos en su viaje por el espionaje global. Cuentan con la íntima colaboración de otras tres naciones anglosajonas: Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Todos juntos forman lo que se conoce como Cinco Ojos, un exclusivo club blanco y de lengua inglesa cuyos socios se han juramentado para colaborar de la forma más estrecha posible intercambiando información de inteligencia y repartiéndose el globo terráqueo en sus rastreos.

Es un club que nació de la colaboración entre Estados Unidos y Reino Unido durante la II Guerra Mundial y se consolidó y amplió durante la guerra fría. Su puesta en marcha formal quedó recogida en el Acuerdo Británico Estadounidense de Comunicación de Inteligencia, conocido como UKUSA y firmado en 1946 con carácter de absoluto secreto, hasta el punto de que su existencia fue negada durante muchos años y se dice que el primer ministro de Australia no fue informado hasta 1973 de que su propio país se había sumado al club.

Aunque la colaboración se formalizó en ese acuerdo de 1946, que se ha ido actualizando con los años, es más un pacto de sangre que un tratado o una serie de tratados a cinco bandas. “Los vínculos que unen a los socios son desde luego mucho más profundos de lo que muchos observadores creen, pero no hay acuerdos internacionales que gobiernen todas las relaciones de inteligencia entre los Cinco Ojos”, escribía en diciembre de 2012 el general canadiense retirado James S. Cox en un documento sobre el funcionamiento del grupo.

“De hecho, en lugar de tener una coreografía centralizada, la comunidad de los Cinco Ojos es más bien una compleja red cooperativa que vincula diversas agencias de inteligencia autónomas. Las organizaciones individuales de inteligencia actúan de acuerdo a sus propios mandatos legislativos nacionales, pero actúan con una afinidad reforzada por su cultura anglosajona común, sus aceptados valores democráticos y sus intereses nacionales complementarios, todo eso aderezado con un profundo sentido de confianza mutua y un grado de confianza profesional tan grande que es algo único en el mundo”, escribe Cox.

Según el exgeneral, los cinco países se reparten geográficamente su espacio de actuación: Canadá se ocupa de zonas del norte del Atlántico y el Pacífico, parte de Rusia y China y parte de América Latina; Australia controla el sur y el este de Asia; Nueva Zelanda cubre el Pacífico sur y el sureste asiático; Reino Unido se centra en Europa y Rusia Occidental; y Estados Unidos cubre parte de América Latina, el Caribe, China, Rusia, Oriente Próximo y África.

En teoría, el pacto de los Cinco Ojos no es solo de colaboración, sino de no agresión: entre ellos no se espían. Esa es al menos la teoría, porque en 2008 la cadena estadounidense ABC aseguró que había accedido a un documento de inteligencia que demostraba que en 2006 Estados Unidos espió conversaciones privadas del entonces primer ministro británico Tony Blair.

A ese núcleo duro de cinco países anglosajones se han ido sumando con el tiempo algunos otros, aunque sin alcanzar jamás el grado de integración y confianza que ata a los Cinco Ojos. Son países como Alemania, Dinamarca, Suecia, Filipinas, Singapur o Corea del Sur. Con ellos, como Angela Merkel y muchos otros han descubierto en los últimos días y meses, no hay pacto de no agresión.