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Dos descendientes en vez de uno

La ley del hijo único ha evitado 400 millones de nacimientos y ha propiciado abortos selectivos y abandono de niñas

Una mujer con un bebé en Tangshan, en el norte de China. Ampliar foto
Una mujer con un bebé en Tangshan, en el norte de China. AFP

La decisión del Gobierno chino de permitir tener dos hijos a las parejas en las cuales el padre o la madre no tengan hermanos supone un cambio de gran simbolismo en la controvertida política del hijo único. La medida aumenta el número de excepciones de esta regla introducida a finales de la década de 1970 para limitar el crecimiento de la población, y que, según el Gobierno chino, ha permitido evitar 400 millones de nacimientos y elevar el nivel de vida de sus ciudadanos con más rapidez.

La decisión, adoptada en el Tercer Pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino (PCCh), finalizado el martes pasado, era esperada desde hace tiempo y puede conducir a la supresión total algún día de la política de hijo único, muy criticada por activistas y organizaciones de derechos humanos y religiosas porque coarta la libertad del individuo y ha sido fuente de graves abusos, como esterilizaciones y abortos forzados por parte de los responsables de los servicios de planificación familiar. Quienes incumplen la norma son multados, algo que los matrimonios ricos, actores y famosos hacen sin preocupación, con las consiguientes protestas de mucha gente en los foros en Internet.

El objetivo de la medida es lograr "un desarrollo equilibrado de la población en China", según asegura el documento de las conclusiones del pleno en el que ha sido anunciada la medida. Los expertos calculan que afectará a unos 30 millones de mujeres en edad de tener hijos.

Hasta ahora, la mayoría de los padres en las zonas urbanas solo podían tener un hijo. En las rurales, podían tener dos si el primero era una niña. Otra de las excepciones contemplaba el caso en el que padre y madre fueran ambos hijos únicos; entonces, podían tener dos. Los miembros de las minorías étnicas también gozan de excepciones.

Los críticos con la política del hijo único argumentan que ha contribuido a un grave desequilibrio de género. Casi 118 niños nacieron por cada 100 niñas en China en 2012 —la media en el mundo es de 103 a 107 niños por 100 niñas—, debido a la tradicional preferencia de las familias por el varón, responsable de cuidar a los padres cuando se hacen mayores. Esto provoca abortos selectivos, infanticidios y abandono de niñas. Los hombres representan alrededor del 51% de los habitantes de China.

Según muchos demógrafos, la política del hijo único, responsable en parte del envejecimiento de la población, amenaza el desarrollo económico, debido a la disminución paulatina del porcentaje de gente que trabaja para sostener a la creciente tercera edad. Los expertos han advertido sobre el gran impacto que el cambio de la estructura poblacional tendrá en el mercado laboral de la segunda economía del mundo en el futuro, debido a la disminución del número de potenciales trabajadores.

Los responsables del censo aseguran que la población en edad de trabajar ha comenzado a encoger por primera vez en las últimas décadas este año. Ha disminuido unos 3,4 millones de personas, hasta 937 millones. China tiene 1.350 millones de habitantes.

En los últimos años, habían aumentado las especulaciones en los medios de comunicación sobre la posibilidad de que Pekín relajara el sistema de control familiar. Un número creciente de expertos había urgido a que fuese modificado porque es considerado caduco y dañino para la economía. Además, consideran que el problema de sobrepoblación ya no es tal en China, porque las parejas no quieren tener muchos hijos, dado el elevado coste de la Educación y la Sanidad. De ahí que piensen que la suavización de los controles no tendrá un gran impacto demográfico, aunque sí conlleva un gran significado político, ya que supone el cambio de una medida de la época de Deng Xiaoping y una concesión de libertad a los ciudadanos.