EE UU acusa de lavado de dinero a dos extesoreros mexicanos

Dos exfuncionarios de Coahuila, en el norte de México, son buscados en Texas por no demostrar el origen de millones de dólares

El exgobernador de Coahuila, Humberto Moreira, en 2011. PRI

La Fiscalía de Texas ha presentado cargos por fraude y lavado de dinero contra dos extesoreros del Estado mexicano de Coahuila (norte del país), uno de ellos exgobernador interino. Se trata de Héctor Javier Villarreal Hernández y Jorge Juan Torres López, ambos militantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y miembros del gabinete del exgobernador Humberto Moreira (2005-2011), que actualmente estudia un máster en Barcelona. Los delitos que se les imputan son penados con 60 años de cárcel y miles de dólares en multas.

La deuda interna de Coahuila, una de las mayores de México, asciende a los 2.000 millones de dólares y creció un 700% en los cinco años en que Moreira estuvo en el poder. Los dos acusados por la justicia estadounidense eran los encargados de gestionar sus finanzas. Torres, además, reemplazó en la gubernatura a Moreira después de que este renunciara en enero de 2011 para asumir la presidencia del PRI. Cuando los escándalos de corrupción comenzaron a salir a la luz y amenazaron con salpicar la campaña del actual presidente mexicano, el también priista Enrique Peña Nieto, tanto Moreira como Villarreal dimitieron de sus cargos.

La deuda de Coahuila creció un 700% en los años en que Moreira estuvo en el poder

Villarreal ya era investigado por el desvío de dos millones de dólares a una cuenta en Bermudas, un paraíso fiscal, después de que no pudo demostrar el origen de ese dinero ante las autoridades estadounidenses. El extesorero, además, cuenta con propiedades con valor de 30 millones de dólares, el triple que el patrimonio del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. El funcionario ganaba, en teoría, 7.000 dólares al mes durante los cinco años que gestionó el dinero público de Coahuila. Está prófugo desde 2011.

La justicia mexicana, hasta ahora, sólo buscaba a Villarreal. El extesorero de Moreira está acusado de liderar una trama corrupta en la que, supuestamente, se concedía créditos para desviar dinero público. Las investigaciones consiguieron congelar algunos de sus fondos (una cuenta con unos 15.000 dólares y algunos bienes). El político presentó un recurso en protesta de la medida por considerarla ilegal.

El comunicado difundido por las autoridades de Estados Unidos subraya que ninguno de los dos hombres está en custodia de la justicia estadounidense y ruega a cualquiera que tenga información sobre su paradero se comunique a la oficina en San Antonio de la agencia antidrogas de EE UU (DEA).

Uno de los políticos acusados tiene un patrimonio tres veces mayor al de Barack Obama

Coahuila, que alberga la zona de La Laguna (una de las regiones más prósperas del país), se convirtió en un escenario de guerra durante el Gobierno de Humberto Moreira quien, después de la muerte en una aparente emboscada de su hijo José Eduardo en octubre de 2012, anunció que dejaría México por “la inseguridad”. A inicios de este año se inscribió en un máster de comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona. La escala de violencia en Torreón, la ciudad más importante del Estado y con una población de más de un millón de habitantes, se cobró la vida de 721 personas durante el año pasado. En ese mismo periodo, en Cataluña, donde Moreira estudia su máster, hubo 71 asesinatos.

El exgobernador, además, declaró días antes de irse que buscaría una beca para que el Gobierno mexicano le ayudara a pagar sus estudios. Meses más tarde aclaró que finalmente los asumiría por su cuenta: “Tengo mis ahorros, he trabajado como funcionario por 20 años”. Hace unas semanas que el periódico Vanguardia difundió unas imágenes que Moreira, de 47 años, había repartido entre sus amigos para mostrar su esculpido abdomen. “No es fotomontaje”, aclaró al diario.

El actual mandatario de Coahuila, Rubén Moreira, es su hermano. En una entrevista concedida al mismo periódico, publicada este miércoles, reconoció que cuando asumió el poder “el monopolio de la autoridad no lo tenía el Gobierno, sino el narco”.