Turquía pacta con la UE readmitir a los inmigrantes que crucen por su frontera

El acuerdo acerca a Bruselas y Ankara y elimina la exigencia de visados para los ciudadanos turcos que visiten los 28

La Unión Europea ha dado un paso clave en el control de sus fronteras exteriores y, a la vez, en su política de acercamiento hacia Turquía. La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, firmó ayer un acuerdo con las autoridades turcas por el que estas se comprometen a readmitir a todos los inmigrantes irregulares que accedan a Europa a través de sus fronteras (sean turcos o de terceros países). La devolución de sin papeles no afecta a los sirios que huyan de la guerra, pues esos ciudadanos pueden acogerse al estatus de refugiados, según aclara la Comisión Europea.

El acuerdo pone fin a años de negociación con Turquía y permite desbloquear una contrapartida clave para los turcos: la eliminación de visados para entrar en la UE. Con la firma del pacto de readmisión, ambas partes comienzan a negociar las condiciones por las que Europa dejará de exigir visados a los ciudadanos turcos que quieran acceder a territorio comunitario. “Es un día histórico; la cooperación entre la UE y Turquía ha dado un importante paso adelante”, aseguró Malmström tras la firma del texto en Ankara.

En cuanto todas las partes lo hayan ratificado, Turquía deberá readmitir en su territorio a todos aquellos turcos que entren en la UE sin documentos válidos, así como a ciudadanos de terceros países o sin patria declarada (incluidos menores y familiares que los acompañen) con los que Turquía tenga firmado un acuerdo bilateral de readmisión. Para el resto de Estados, el acuerdo tardará tres años en aplicarse. La UE se compromete también a readmitir a cualquier ciudadano indocumentado que acceda a Turquía desde Europa.

Bruselas tiene gran interés en contener el éxodo migratorio por Turquía porque este país representa una importante vía de acceso a suelo comunitario. El país es frontera exterior directa de la UE por tres países (Grecia, Bulgaria y Chipre) y canaliza una buena parte del flujo irregular hacia el club comunitario. El compromiso para taponar esa vía ha sido clave en la aspiración turca de acceder a la UE y se produce pocas semanas después de que Bruselas retomara las negociaciones de adhesión tras varios años de parálisis.

Lo que de ningún modo quiere Bruselas es que esas nuevas restricciones de tránsito se apliquen a los sirios en un momento en que las autoridades comunitarias critican el escaso compromiso de la mayoría de los Estados miembros con los refugiados y les exhortan a que admitan más demandas de asilo. Así que los refugiados que crucen la frontera no serán devueltos a territorio turco. Hay ya más de 600.000 sirios en Turquía.

Las dos partes se emplearán ahora a fondo en negociar la eliminación de visados para viajeros turcos que entren en el área Schengen con la intención de pasar una estancia corta.