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Militares y autodefensas se enfrentan en Michoacán

El líder de los autodefensas reaparece y pide que se devuelva el Estado de Derecho a Michoacán. Al menos un muerto en los tiroteos ocurridos en la madrugada del martes

En Michoacán los días cada vez son más largos. Hoy se anunció un ambicioso operativo para restablecer el orden en al menos 10 municipios al oeste del estado mexicano controlados por autodefensas. Hoy el secretario de Gobernación pidió a los grupos armados que entregaran las armas y aceptaran la protección oficial. También hoy, las autodefensas respondieron que no se retirarían hasta que se detuviera a los líderes del cartel del narco contra el que se han levantado en armas. Hoy, por la tarde, llegaron decenas de aviones y helicópteros con centenares de soldados y federales. Y hoy, esta noche, esos federales iniciaron un desarme en al menos dos de los municipios controlados por autodefensas. Y cuando parecía que no podía ocurrir más este lunes, a última hora, el líder de las milicias, José Manuel Mireles, apareció en el noticiero de mayor audiencia del país y pidió a las guardias comunitarias que aceptaran la propuesta del Gobierno. Un mensaje que fue contradicho horas más tarde por el propio Mireles en un segundo vídeo.

El primer anuncio, donde leyó un comunicado en un vídeo difundido en El Noticiero con Joaquín López Dóriga de la cadena Televisa, ocurría al tiempo que fuerzas federales iniciaban el desarme de las autodefensas presentes en al menos dos municipios michoacanos: Parácuaro y Múgica (Nueva Italia), los últimos a los que habían entrado. O eso parecía. Un vídeo colgado en YouTube por las autodefensas horas después muestra  a Mireles con un discurso matizado: condiciona el desarme a que las autoridades detengan a los dirigentes del cártel de Los Caballeros Templarios

Pero la tensión, al menos hasta la noche de este lunes, continuaba. Las cuentas de redes sociales vinculadas a las autodefensas insistían en que no harían caso a lo que dijera Mireles, el líder más conocido de los grupos, y que no abandonarían las armas. Los enfrentamientos ocurrieron a lo largo de la noche y se informa de que al menos una persona ha muerto.

Una decena de aviones militares aterrizaron en Uruapan, la segunda ciudad de Michoacán

Lo dicho a última hora de hoy coincide con lo que otros representantes de autodefensas habían afirmado a lo largo del día: estaban dispuestos a dejar las armas, siempre y cuando el Gobierno detuviese a los líderes de Los Caballeros Templarios.

Los grupos de autodefensa se levantaron en armas en febrero pasado porque estaban hartos, según explican, de los abusos de Los Caballeros Templarios, un grupo narcotraficante cuyos sicarios cometen extorsiones, violaciones y asesinatos.

Una decena de aviones militares Hércules, con centenares de soldados a bordo, habían aterrizado esta tarde en Uruapan, la segunda ciudad más importante del Estado. Así se traducía, en minutos, la orden que el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, había anunciado poco antes en Morelia para mitigar la ola de violencia que vive la región. Osorio Chong había pedido también a los grupos de autodefensa, civiles armados que han suplantado las funciones del Estado en al menos 10 municipios, que dejaran las armas. Inicialmente, los representantes de las milicias se negaron y afirmaron que sólo se retirarían si el Gobierno garantizaba la detención de los líderes de Los Caballeros Templarios, el cártel que domina la zona.

Integrantes de los grupos de autodefensa en Nueva Italia (Michoacán). EFE

Representantes de dos de los más antiguos grupos de autodefensa (La Ruana y Tepalcatepec, ambos en la zona de Tierra Caliente, la más violenta de Michoacán) habían explicado que están dispuestos a negociar con el Gobierno, pero que no se retirarán de los pueblos a menos que les garanticen que el Estado perseguirá a los líderes del grupo de narcotraficantes de Los Caballeros Templarios.

“Nuestro objetivo es limpiar de los Caballeros Templarios hoy. Si el Gobierno federal acciona y nos entrega a los todos los máximos líderes de los Caballeros Templarios, como [Nazario Moreno] el Chayo, [Servando Gómez] la Tuta y [Enrique Plancarte] el Quique, que son los que ocasionan los levantones [secuestros, en el argot criminal], entonces veremos qué vamos a hacer”, explicó Estanislao Beltrán, portavoz de la autodefensa de Tepalcatepec, en una entrevista radiofónica.

El líder del grupo de autodefensa de La Ruana, Hipólito Mora, declaró también que “Michoacán estaba en manos del crimen organizado” y que las guardias comunitarias no estaban dispuestas a someterse a él. Afirmó también que los manifestantes que han quemado autobuses y camiones en las salidas de los pueblos que controlan autodefensas, o de los que amenazan con tomar, pertenecen al cartel de Los Templarios. “Nosotros somos gente de trabajo, gente productiva”, comentó.

La toma de Parácuaro, el pasado 4 de enero, se convirtió en un punto de quiebre para la espiral de violencia que se vive en Tierra Caliente, al oeste de Michoacán, una región que produce con abundancia marihuana y metanfetamina. A partir de entonces, las autodefensas habían avanzado en otro municipio más, Nueva Italia, y pelean el control de al menos tres más. Con el inicio del desarme la noche de este lunes, las comunidades estarán en control, de acuerdo a lo anunciado por Osorio Chong, de las fuerzas federales.

Michoacán tiene 113 municipios, pero los más extensos están en la región de Tierra Caliente. Las autodefensas controlan al menos 11, pero representan casi un quinto del territorio del Estado. Además, se trata de un punto estratégico. Michoacán tiene unos 270 kilómetros de costa en el Pacífico y el mayor puerto de carga del país, Lázaro Cárdenas, que controla el Ejército desde noviembre del año pasado.

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