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Peña Nieto encarga a un hombre de su confianza la pacificación de Michoacán

Alfredo Castillo fue fiscal de Justicia en el Estado de México cuando el actual presidente mexicano fungía como gobernador

Alfredo Castillo (i) es presentado por el ministro de Gobernación (d) EFE

Alfredo Castillo, un hombre de la absoluta confianza del presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha sido nombrado este miércoles comisionado especial para la seguridad de Michoacán. En esa región del suroeste del país se ha vivido en las últimas semanas un clima bélico por los enfrentamientos que han protagonizado miembros del cartel de los Caballeros Templarios y las autodefensas, civiles levantados en armas que combaten al crimen organizado. El lunes el gobierno de la República lanzó un nuevo operativo y como primera medida se procedió a desarmar a los vecinos, lo que originó un intercambio de disparos en el que al menos murieron dos personas.

La tarea de Castillo será pacificar ese Estado, uno de los más violentos de la nación y un importante centro de producción de droga. El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, fue el encargado de anunciar el nombramiento de Castillo (hasta ayer procurador del consumidor) y lanzar un mensaje de solidez institucional frente a la situación de desgobierno que se vive en el lugar: "Vamos a por los criminales". El gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo, estuvo presente en el nombramiento pero se limitó a asentir.

"Han lastimado a la sociedad (michoacana) en su patrimonio, integridad y han afectado su desarrollo. Para revertir esta circunstancia el Gobierno anunció una estrategia integral de apoyo al estado. No es un tema sólo de seguridad. La violencia no se combate con más violencia. Sin embargo, por la coyuntura se ha desplegado a todas las dependencias del Gobierno para hacernos cargo de la seguridad en cada uno de los municipios de la región", explicó Osorio Chong sobre el despliegue del Ejecutivo.

Michoacán es el principal foco informativo del país desde principios de año, cuando las autodefensas avanzaron, pero el conflicto viene de lejos. Vecinos de varios municipios de la región económica de Tierra Caliente decidieron levantarse en armas a finales de febrero de 2013 para acabar con los abusos de los que habían sido víctimas durante años a manos del narcotráfico.

Castillo, procurador -fiscal- del Estado de México cuando Peña Nieto gobernaba ese Estado, estaba hasta ahora al frente de la Profeco, el órgano gubernamental encargado de la defensa de los consumidores. Su perfil policíaco no encajaba con el puesto que ostentaba, pero sí su condición de persona cercana al presidente, pues llegó a la Profeco para acabar con el escándalo que había originado la hija del anterior procurador, Humberto Benítez Treviño, al intentar cerrar un restaurante de moda en el DF que le había negado una mesa.

Castillo, que también fue policía, coordinará todos los recursos federales destinados a sofocar el conflicto y servirá de enlace entre las policías y autoridades locales con las gubernamentales. "La tarea es compleja pero posible”, dijo Castillo, "y supone un gran reto y una gran oportunidad". Osorio Chong, consciente de las suspicacias que puede levantar este nuevo plan que se suma a otros que no han tenido éxito, habló, mirando a Castillo, del uso de la fuerza para ganarse la confianza de la población: "Se le ha instruido no escatimar esfuerzo alguno para recuperar la confianza de los michoacanos. Tenemos que entregarles resultados".

Horas después del nombramiento, la Policía Federal anunció la detención en Michoacán de Joaquín Negrete Arriaga, conocido como El Allegretti, uno de los supuestos líderes del cartel de Los Caballeros Templarios en la zona. El detenido, desconocido para la opinión pública a diferencia de otros cabecillas de esa organización como Servando Gómez, 'La Tuta', o Nazario Moreno, 'El Chayo', está acusado de asesinar a cuatro civiles en junio pasado y a otros siete agentes federales. 

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