Obama promete a Merkel que no volverá a espiar su teléfono móvil

La fiscalía alemana planea abrir una causa penal por las escuchas a la canciller

Angela Merkel y Barack Obama en 2009 en la Casa Blanca. AFP

En un extraordinario gesto, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, proclamó ante las cámaras de la segunda cadena de la televisión pública, ZDF, que no dejará que las relaciones entre Alemania y su país se dañen por las labores de inteligencia y prometió que, mientras él sea presidente, el teléfono móvil de la canciller alemana, Angela Merkel, no volverá a ser espiado.

La entrevista de la cadena ZDF, que se difundió el sábado por la noche, quedó el domingo opacada por la exclusiva que ofreció la revista Spiegel a sus lectores. Según el semanario que se edita en Hamburgo, la Fiscalía General alemana cree que hay suficientes elementos para abrir una causa penal para establecer responsabilidades en el espionaje del teléfono móvil de la canciller.

La Fiscalía aún no ha tomado una decisión, pero el trámite oficial mantiene en estado de alerta a la propia canciller Merkel y a su ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, que temen que una investigación oficial pueda provocar un daño relevante a las relaciones bilaterales, que quedaron muy deterioradas el año pasado a causa del escándalo protagonizado por las escuchas de la NSA, la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos, desveladas por el antiguo analista informático Edward Snowden.

En la inusual entrevista concedida por Obama al programa de noticias Heute Journal de la ZDF, de 16 minutos de duración, el mandatario estadounidense señala que las diferencias de opinión no justifican el espionaje telefónico. Obama evitó pedir disculpas por el espionaje llevado a cabo por la NSA e, incluso, justificó la importancia de las investigaciones para la seguridad nacional de su país.

“No puedo dañar esta relación con medidas de vigilancia que obstruyan nuestra comunicación de confianza”, dijo Obama. “Mientras yo sea el presidente de Estados Unidos, la canciller alemana no necesita preocuparse por eso. El hecho de que no tengamos siempre una misma opinión sobre política exterior no es una razón para realizar escuchas telefónicas”, prometió el mandatario.

Pero Obama destacó que los servicios secretos de su país seguirán recopilando datos y recordó que la capacidad de Estados Unidos en materia de espionaje es muy superior a las del resto de los países. “Por definición, estos servicios tienen la tarea de averiguar lo que la gente está planificando, lo que pasa en sus mentes, sus objetivos. Eso apoya nuestras metas diplomáticas y políticas”, dijo Obama para justificar el trabajo de la polémica NSA.

El espionaje electrónico que llevó a cabo —y todo parece indicar que sigue realizando la NSA en territorio alemán—, volvió a situar al Gobierno alemán en una difícil situación. La determinación de la Fiscalía General de abrir un sumario para investigar el espionaje del teléfono móvil de Merkel sería una medida que amenaza con enturbiar las relaciones con el Gobierno de Estados Unidos.

“La Fiscalía General ve razones para iniciar una investigación y con ello sitúa al Gobierno federal ante un dilema: se arriesga a abrir una crisis germano-norteamericana o a quedar en ridículo”, señala la revista Spiegel al revelar los pormenores de la acción iniciada por la justicia alemana.

Después del discurso pronunciado por Barack Obama el viernes pasado en Washington, en Berlín existe la convicción de que el mandatario estadounidense no tiene interés en cancelar el trabajo de espionaje llevado a cabo por la NSA y que su única intención es someter la labor de la agencia a controles independientes.

Una investigación oficial para determinar responsabilidades en el espionaje del móvil de Merkel —además de poner en el punto de mira de la Fiscalía alemana a la Embajada de Estados Unidos en Berlín, desde donde supuestamente se realizaron las escuchas ilegales a la canciller—, también podría dejar al desnudo las actividades de la NSA en Alemania, una acción que enviaría una poderosa e inédita señal a los ciudadanos país: el Gobierno federal alemán no se deja intimidar por el Gran Hermano de EE UU.

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