Los latinoamericanos pierden hasta cuatro horas diarias en embotellamientos

Diversas iniciativas de autobuses rápidos como el Transmilenio de Bogotá o el Metrobús de México DF surgen como alternativas al auto

Una unidad del sistema Transmilenio de Bogotá, Colombia

Fabio Mottola mira en su espejo retrovisor: una marea inmóvil de autos, buses y taxis estancados en el tránsito de la ciudad de Brasilia. Hacia delante lo mismo: la avenida es un gigantesco parqueadero. Mottola se resigna, aprovecha la congestión para hablar por teléfono, escuchar la radio o comentar la situación con un conductor vecino.

Se trate de Buenos Aires, Brasilia, Bogotá, Lima o Ciudad de México, lo cierto es que esta situación no es ajena a la de los 400 millones de latinoamericanos que viven en zonas urbanas y afrontan costosas y largas odiseas para movilizarse.

“El viaje me resulta más estresante que el trabajo”, afirma.

Según expertos, un latinoamericano puede llegar a perder entre tres y cuatro horas de su día en viajar de su casa al trabajo y del trabajo a casa, lo cual le puede costar el equivalente a dos horas de su salario.

Pero no todo es gris color de asfalto. De un tiempo a esta parte, empiezan a asomarse esfuerzos para promover alternativas al auto, como por ejemplo el uso de las bicicletas, y el fomento y la mejora del transporte público.

Adopción del bus rápido

Piezas importantes en esta mejora de la movilidad pública son los buses de tránsito rápido (o BRT, por sus siglas en inglés) que operan en carriles dedicados, permitiendo a los usuarios acceder a un servicio rápido y seguro.

Un total de 56 ciudades de América Latina cuentan con sistemas de buses rápidos, que representan un tercio de los más de 4,000 kilómetros de corredores destinados a este medio de transporte rápido a nivel mundial, según EMBARQ, el programa de transporte urbano sostenible y planificación del Instituto de Recursos Mundiales.

Es también la región que mayor cantidad de pasajeros traslada a través de este sistema: 6 de cada 10 personas que eligen este medio de transporte lo hacen en Latinoamérica, con un total de 19 millones de pasajeros por día.

Uno de los sistemas más antiguos en la región es el Transmilenio de Bogotá, en Colombia, que transporta a casi 1,6 millones de pasajeros a diario, cerca del 27% de la demanda de transporte público de la ciudad. Para aquellos que eligieron este medio, el tiempo de viaje se ha reducido casi un tercio y el recorrido se ha vuelto más seguro: los accidentes en los corredores del Transmilenio han disminuido en un 90%.

Pero, además de evitar más de un dolor de cabeza, los sistemas de buses rápidos BRT son también capaces de ahorrar miles de dólares a los usuarios. Por ejemplo, en México DF la congestión obliga al 20% de los trabajadores a pasar más de tres horas trasladándose a sus trabajos cada día. La Línea 3 del Metrobús ha representado un ahorro de US$142 millones tan solo en tiempo de viaje, recuperando el valor financiero de las horas perdidas de productividad.

“Los sistemas confiables de transporte público permiten que todos los residentes se beneficien del crecimiento económico de una ciudad” comenta José Luis Irigoyen, especialista en transporte del Banco Mundial. Además, hacen que una ciudad sea atractiva para los inversionistas creándose así, más oportunidades de empleo, según agrega Irigoyen.

Por su parte, el Metropolitano de Lima, en Perú, es el único de la región que opera con gas natural vehicular, el cual es amable con el medio ambiente. El sistema opera desde el 2010 y dio paso a la destrucción de 790 autobuses viejos y contaminantes, lo que corresponde a 26.500 toneladas de gases de efecto invernadero menos emitidos desde las calles limeñas.

Más al sur, la avenida más ancha del mundo – la 9 de julio en la ciudad de Buenos Aires, Argentina –estrenó en 2013 dos sistemas de autobuses rápidos que se sumaron al ya existente de la avenida Juan B. Justo. Esta iniciativa, junto al sistema de bicis compartidas y el plan para priorizar al peatón, le valieron a la ciudad el premio mundial al Transporte Sustentable 2014.

“Estos sistemas son una solución eficiente para ciudades con un presupuesto acotado. Un factor clave para su éxito es vincularlos con la política de uso de suelos, es decir, con la planificación del desarrollo urbano”, sostiene Verónica Raffo, especialista en transporte del Banco Mundial. “Además, se integran simbióticamente con las ciudades, evolucionando a la par de estas”, concluye.

María Victoria Ojea es productora Online del Banco Mundial

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