El Gobierno de unidad se somete a la democracia directa del Maidán

El nuevo Gabinete se presenta ante los manifestantes antes de ser votado en el Parlamento

Las brigadas de la bicicleta en el centro de Kiev. Reuters Live!

El Maidán hizo este miércoles por la tarde una exhibición de poder. Miles de personas se concentraron en torno al escenario de las protestas para conocer a los candidatos a formar parte del Gobierno de unidad nacional, convertido en una nueva fuente de legitimidad para los ciudadanos. Un Ejecutivo privado de su apoyo, en este momento, estaría prácticamente condenado al naufragio, así que los candidatos a entrar en él —que tendrán que ser votados hoy en el Parlamento— se sometieron al escrutinio de la multitud. “¡Esto es la democracia directa!”, decía orgulloso Yuri Ivanovich, de 38 años, uno de los miles de participantes en la asamblea donde se presentó como candidato a primer ministro a Arseni Yatseniuk, abogado de profesión y líder parlamentario del partido de Yulia Timoshenko —Patria— y exministro de Exteriores, un abierto partidario de la asociación con la Unión Europea. Media hora antes, en ese mismo lugar, un conmocionado cortejo acompañaba el féretro de una de las decenas de víctimas de las protestas.

La necesidad de formar un Gobierno en Ucrania es perentoria. El país está al borde de la bancarrota, la moneda local —la grivna— se desploma y aumenta la tensión en el este y sur del país, de influencia rusa, por los incidentes y las manifestaciones contra las nuevas autoridades. Kiev cifra en 35.000 millones de dólares (26.000 millones de euros) la cantidad necesaria solo para evitar el hundimiento, pero es necesario tener un Ejecutivo para iniciar la negociación urgente del rescate con el FMI. Un grupo de expertos estadounidenses se encuentra ya en la capital ucrania para ayudar a buscar soluciones.

Uno de los más sólidos polos de consenso en Kiev es la animadversión hacia el expresidente Víctor Yanukóvich, que sigue en busca y captura desde el sábado. Tras destituirlo y pedir que se le juzgue en La Haya por la muerte de decenas de manifestantes, las nuevas autoridades quieren darles caza a él —hoy han emitido una orden de detención internacional— y a sus cuentas bancarias en el extranjero. El expresidente y sus amigos han robado “no millones, sino miles de millones” al país, dijo a Reuters el fiscal general en funciones.

Las asambleas proliferan en Kiev. Ajenos al protagonismo geopolítico entre Rusia y la OTAN que iba adquiriendo por minutos su país, tres jóvenes de autodefensas custodiaban por la mañana el Ministerio de Educación. “Solo estudiantes y prensa, nada de políticos”, dice, como si fuera una consigna, uno de ellos, vestido con traje de camuflaje, casco y bufanda del Barça. En el vestíbulo, un escudo de madera por aquí, armarios y sillas apilados por allá y la organización férrea que exhiben los manifestantes en todas partes, incluso en una barricada. En la planta tercera, la cocina —café, galletas, salchichón y sopa—. En otra ala, el punto de información. Están ocupando un ministerio, pero lo hacen con método. Un segundo grupo de chavales vigila el acceso a la escalera. En las paredes hay carteles con instrucciones: “Es necesario recoger la basura”, “No fumar”, “No beber”, “Silencio en las horas de descanso”, y sobre todo, se señala como muy grave la destrucción de documentos u objetos.

En el salón de actos, varias decenas de jóvenes dicen estar debatiendo propuestas para un candidato con perfil profesional, competente, a ministro de Educación. Cuando entraron al edificio el viernes pasado, venían a negociar con el titular saliente una nueva ley educativa. Han decidido quedarse aquí hasta que se nombre a uno que encaje en el perfil que han trazado, que no sea corrupto y ponga en marcha una nueva política del ramo en una especie de extensión sectorial del Maidán, que se ha impuesto la tarea de vigilar al Gobierno que se forme, cuando se consiga formar.

Las negociaciones son complicadas. El martes se pospuso el anuncio del Gobierno por la incapacidad de la nueva mayoría parlamentaria de consensuar el equipo, un posible síntoma de la cantidad de intereses que hay que acomodar, incluso frente al abismo. Uno de los jóvenes que permanece en el Ministerio de Educación, Víctor Kylymar, estudiante de Derecho de 23 años, es parte del Consejo del Maidán, donde está representada buena parte de la sociedad civil. “Mañana [por el jueves] debe haber un Gobierno, porque si no, al día siguiente lo que no habrá será país”, afirma.

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