El Papa Francisco llama al diálogo en Venezuela

La Iglesia Católica podría adoptar un rol de mediación frente a la escalada de violencia que aqueja al país desde el pasado 12 de febrero

El papa Francisco bendice a los fieles durante la audiencia general de los miércoles en la plaza de San Pedro en el Vaticano. EFE

El Papa Francisco hizo votos este miércoles desde el Vaticano para que en Venezuela “cesen cuanto antes la violencia y las hostilidades”, mientras en el país sudamericano la situación parece deteriorarse con rapidez.

“Sigo con particular aprehensión lo que está ocurriendo estos días en Venezuela, auspicio que cesen cuanto antes la violencia y las hostilidades y sobre todo que el pueblo venezolano, a partir de los políticos y las instituciones, lleguen a la reconciliación”, dijo el pontífice según un teletipo de la agencia EFE.

En su breve pontificado, el excardenal Bergoglio ha mostrado mucho interés en el caso venezolano. En 2013 ofreció audiencias personales en Roma tanto al presidente Nicolás Maduro como al líder opositor, Henrique Capriles Radonski. Ante ambos subrayó la necesidad de encontrar vías para el diálogo, un tema que no evadió en su tradicional audiencia de los miércoles, en la que pidió a las partes en conflicto “un diálogo sincero para una justicia que afronte temas concretos para el bien común”.

En corrillos políticos venezolanos se asegura que la Iglesia Católica podría adoptar un rol de mediación en Venezuela que frene la escalada que desde el pasado 12 de febrero se observa en las tensiones políticas que aquejan al país. Desde ese día, protestas estudiantiles que coincidieron con un llamado de sectores de la oposición a buscar la salida del Gobierno de Maduro, derivaron en una dura represión por parte de cuerpos de seguridad y el bloqueo violento en las calles de manifestantes, con un saldo no oficial hasta ahora de 13 muertos y más de 800 detenidos.

El partido socialcristiano Copei –otrora uno de los dos partidos hegemónicos en Venezuela- pedía este martes, a través de su presidente, Roberto Henríquez, los buenos oficios del Vaticano y las Naciones Unidas para atender la crisis venezolana y verificar “si hay cumplimiento del respeto a los derechos humanos, políticos, sociales y económicos”.

El perfil de Aldo Giordano, Nunzio en Caracas desde octubre pasado, se acomoda a esa eventual tarea mediadora. Giordano, que era un importante operador político en el Vaticano y a quien se tiene como colaborador cercano del Papa, sustituyó en la nunciatura a Pietro Parolin, actual Secretario de Estado de la Santa Sede.

Ayer martes, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) emitió un comunicado en el que ratificaba el derecho de “los estudiantes y el pueblo mismo (…) a la protesta acorde a lo establecido en la Constitución”, a la vez que condenaba “rotundamente el empleo de la fuerza ejercida en algunas manifestaciones por parte de organismos de seguridad del Estado, que se han extralimitado y han producido consecuencias lamentables e irreparables”. La máxima representación de cardenales y obispos del país también insistió, como sus superiores en Roma, “en la necesidad de un encuentro sincero, abierto y fraterno que permita el diálogo de todos los factores que componen la sociedad venezolana”.

La población en Venezuela es abrumadoramente católica, aunque en la práctica no sea muy dada a la liturgia y se vaya dejando seducir por otros cultos como los evangélicos y los afrocaribeños. Sin embargo, la Iglesia conserva un prestigio ganado en diversas crisis políticas como referente moral y altavoz de las demandas de sectores sociales excluidos.

Este mismo miércoles una marcha de mujeres opositoras, convocada bajo el lema de “Marcha por la Vida”, partió desde las inmediaciones de la sede de la Conferencia Episcopal, en el sector Montalbán del suroeste de Caracas, hasta el cercano cuartel de la comandancia general de la Guardia Nacional, en el barrio de El Paraíso. La ruta conllevaba un valor simbólico, pues la Guardia Nacional ha sido señalada como autora de sistemáticas violaciones a los derechos humanos durante la represión de manifestaciones las últimas semanas. Al final del recorrido, la diputada opositora María Corina Machado –a quien el Gobierno acusa como instigadora de los disturbios, junto a Leopoldo López, ya preso en una cárcel militar- entregó un pliego de peticiones a una oficial de esa fuerza de orden público.