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Tres muertes más encienden la violencia política en Venezuela

La temida escalada de la violencia, augurada por el presidente Nicolás Maduro parece estar teniendo lugar en las últimas horas

Protestas contra el gobierno de Maduro en Caracas REUTERS

La temida escalada de la violencia política, tácitamente augurada en las intervenciones del presidente venezolano, Nicolás Maduro, durante el aniversario de la muerte del comandante Hugo Chávez, parece estar teniendo lugar en las últimas horas.

En Barquisimeto, capital del estado de Lara, el dirigente del partido opositor Avanzada Progresista, Héctor Alzaul Planchart, murió tras recibir un impacto de bala en el pecho. El hecho ocurrió frente a la sede del partido en esa ciudad del centroccidente venezolano. Planchart salía en horas de la noche cuando fue interceptado por dos personas que se desplazaban a bordo de una motocicleta y le dispararon. Se desconoce si se trató de un crimen por encargo o de un intento de asalto común. Venezuela es uno de los países con mayor criminalidad en el mundo. Durante 2013, en el país se registraron, según sea la fuente, de 12.000 –de acuerdo a cálculos oficiales- a 25.000 –según el monitoreo de organizaciones no gubernamentales- muertes por la acción de la delincuencia.

Planchart fue presidente del Consejo Legislativo regional y era conocido como un cercano colaborador del gobernador de Lara, . Henri Falcón, un disidente del chavismo. En la más reciente campaña electoral, Falcón formó dupla con su colega del estado de Miranda y candidato presidencial, Henrique Capriles Radonski, a manera de fórmula opositora de gobierno.

El jueves en la mañana, en un episodio confuso y todavía en desarrollo en el sector Los Ruices del este de Caracas, dos personas murieron por disparos. De acuerdo a informaciones preliminares, las víctimas fueron un sargento de la Guardia Nacional, Agnes López, y un “motorizado” –tripulante de motocicleta-, José Cantillo.

El barrio de Los Ruices se ha convertido en uno de los puntos calientes de las protestas y guarimbas –cierres de calle- que desde el 12 de febrero se realizan en distintas ciudades venezolanas. En la vecindad se encuentra la sede, fuertemente custodiada, de Venezolana de Televisión, la principal televisora del Estado. El canal oficial sirve de difusor incansable de la propaganda gubernamental y ataques contra líderes de oposición. Por eso, causa un especial desprecio en las filas opositores y sectores de la clase media, de los que Los Ruices es un bastión.

Esta mañana, manifestantes se reunían en una calle de Los Ruices cuando apareció un grupo de motorizados simpatizantes del gobierno, con escolta de agentes de la Guardia Nacional. De acuerdo a la versión gubernamental, los motorizados eran parte de un grupo de voluntarios que se aprestaban a levantar la basura y escombros de las barricadas opositores. Los manifestantes, en cambio, los tomaron por integrantes de los “colectivos” o grupos de choque armados del chavismo. En el entrevero se produjeron destrozos en edificios circundantes, la quema de un automóvil, y las dos bajas. También circularon versiones, todavía sin confirmar, de que un camarógrafo del canal oficial Ávila TV resultó herido.

Aunque todavía no se esclarecen los hechos, Diosdado Cabello, número dos del chavismo y presidente de la Asamblea Nacional, en declaraciones televisadas atribuyó las muertes a la acción de un francotirador que disparaba desde un edificio cercano. Al momento de cerrar esta nota, en Los Ruices persistía la tensión. Cientos de soldados de la Guardia Nacional, apoyados por tanquetas, copaban la zona.

Durante el jueves se recibieron reportes, a través de las redes sociales, acerca de presencia de grupos de motorizados que intimidaban a manifestantes y vecinos de distintas urbanizaciones del este de Caracas y otras ciudades venezolanas. La víspera, el presidente Maduro había llamado a los grupos de base progubernamentales, como las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCh), a activarse para extinguir los focos de disturbios en zonas urbanas. “Candelita que se prende, candelita que se apaga”, fue la consigna que, codificada en el castellano criollo de Venezuela, difundió en un discurso previo al desfile militar con que el miércoles se conmemoró oficialmente el primer aniversario de la Hugo Chávez.