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Una manifestación alerta contra la inseguridad en el estado de Morelos

En medio de la crisis delictiva en la zona, empleados de sanidad salen a la calle tras el asesinato de una estudiante de enfermería

Médicos y enfermeras en una manifestación convocada en Morelos

A Cuernavaca, capital de este estado, le llaman la ciudad de la eterna primavera.

Hablamos de una región con fama de bálsamo en un país atribulado. Sin embargo, el céntrico y pequeño estado de Morelos, zona de residencias de fin de semana de capitalinos acomodados y en la que muchos jubilados estadounidenses se pasan varios meses al año templándose al sol, ha entrado en una fase agravada de delincuencia.

El delito que más afecta a Morelos es el secuestro. En 2013 tuvo la proporción de raptos más alta de México: 8,5 por cada 100.000 habitantes. El aumento de este delito fue de 92 secuestros en 2012 a 150 en 2013, cifra que además hay que coger con pinzas: los partidos de oposición han informado de que en Morelos solo una de cada diez víctimas de raptos denuncia su caso.

En la ciudad de la eterna primavera, este viernes por la mañana, hubo una manifestación.

Cientos de médicos y de enfermeras salieron a la calle para pedir seguridad. Se manifestaron solo los del turno de tarde y los del turno de noche, porque la titular de Sanidad en el estado les había advertido de que los que no hiciesen su turno serían castigados. Los del turno de mañana tuvieron que privarse de apoyar una protesta que tenía un motivo acuciante, la inseguridad, y que para su gremio se concretó en un mazazo el domingo pasado con el secuestro de una estudiante de enfermería que luego apareció muerta por asfixia en el maletero de su coche.

Los médicos y las enfermeras dicen que sufren robos, abusos, raptos. "El colmo es que ya los médicos tienen que ir a trabajar sin la bata blanca para evitar ser secuestrados", dijo esta mañana un cirujano al diario Reforma durante la protesta.

Esta tarde, en entrevista telefónica con EL PAÍS, el secretario de Gobierno de Morelos, Jorge Messeguer, afirmó que de momento la investigación no ha determinado el trasfondo del homicidio de la enfermera: “Es un caso atípico”, dijo, aludiendo a que el objetivo de los secuestros suele ser conseguir dinero y no matar al cautivo.

En cuanto a la situación general de inseguridad, Messeguer explicó que el problema de Morelos es común a toda la zona centro de México, cuyo núcleo es la capital, México DF, y que la inestabilidad de estados próximos como Guerrero o Michoacán también afecta a toda el área central.

La delincuencia de Morelos es difusa. Los grandes cárteles tienen presencia en la zona, pero no es una presencia de tiroteos por la calle o de masacres, sino de perfil más bajo, aunque se han dado episodios de relieve como el tiroteo en 2012 contra un coche en el que viajaban dos funcionarios estadounidenses que resultaron heridos. La causa de la inseguridad está más ligada a bandas pequeñas, según las explicaciones que ha venido dando el gobierno estatal.

Sea uno u otro el tipo de crimen, la región está en un momento delicado y le urge cambiar el paso. Hace dos meses contrataron como encargado de seguridad pública a un hombre con prestigio de saber lidiar con la delincuencia con moderación, Alberto Capella, exjefe de policía de una ciudad tan dura como Tijuana.

En Cuernavaca vive el icono de la lucha contra violencia en México, el poeta Javier Sicilia, cuyo hijo Juan Francisco fue asesinado por el narco en 2011 a los 24 años de edad. Esta mañana, Sicilia, líder del Movimiento por la Paz, afirmaba a este diario que Morelos está "en estado de emergencia". El poeta considera que al gobierno estatal, del izquierdista PRD, la violencia se le está "desbordando".

Otro vecino de Cuernavaca, Pietro Ameglio, activista por la paz y profesor de filosofía en la UNAM, ofrece un ejemplo del deterioro de la región. Dice que una de las fuentes de riqueza de Morelos son las escuelas de idiomas para extranjeros, y que en los últimos años han ido cerrando por la inseguridad. Explica que eso mismo está ocurriendo con otros negocios de empresarios de clase media-alta que no han podido soportar la dinámica creciente de raptos y extorsiones.

Dentro del propio partido gobernante hay voces que critican con severidad el mal momento de Morelos. Ignacio Suárez Huape, asesor del PRD en el Senado federal, denuncia que la autoridad no está asumiendo el problema. "No hay voluntad de romper el nexo entre política y crimen. El propio gobernador [Graco Ramírez] ha dicho que es grave que haya presidentes municipales que protejan a narcotraficantes, y sin embargo no se conoce que a ninguno se le haya abierto una investigación".

Suárez Huape dice que la nuez de la crisis, como en todo México, es la impunidad. "Es el tema central. Mientras no se sancione a las bandas delincuenciales, mientras no se rompan esos nexos con la política, no se podrá avanzar contra la inseguridad".