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Más médicos para Brasil, menos para Venezuela

Esta semana, Cuba completará el envío de 11.430 médicos a Brasil. Muchos de ellos estuvieron antes en Venezuela, donde el sistema de salud enfrenta una nueva crisis

Un médico protesta en Caracas por las carencias de la sanidad. efe

El ministro cubano de Salud juramentó el domingo al séptimo grupo que esta semana viajaría a Brasil para completar el contingente de 11.430 médicos cubanos que formarán parte del programa de cooperación en salud "Más médicos para Brasil”. “En ustedes está la muestra del compromiso del gran ejército de batas blancas, pues la gran mayoría se encontraba finalizando su misión en Venezuela y, ante el nuevo llamado, respondieron”, les dijo entonces el ministro Roberto Morales Ojeda a una formación de casi 1700 galenos, que agitaban pequeñas banderas de Cuba y Brasil.

El trato era ese: que los cubanos que comenzaron a llegar a Venezuela por miles desde 2003, cederían paulatinamente a los médicos venezolanos sus tareas en la misión de atención primaria en salud Barrio Adentro, uno de los programas sociales bandera del chavismo. El momento del canje, sin embargo, no podía ser más inoportuno para el Gobierno de Caracas, que además de una crisis política y económica enfrenta una grave crisis de insumos, infraestructuras y salarios en el sector salud, ni más oportuno para La Habana que ha encontrado en Brasilia un socio próspero y consecuente.

El pasado 11 de marzo, en el Palacio de Miraflores, el presidente venezolano Nicolás Maduro otorgó el título de médicos integrales comunitarios a 2.500 jóvenes que se han formado en el marco de los convenios de cooperación con Cuba. En el mismo acto reconoció que “hay problemas en el sector salud”, que pasan por deficiencias de infraestructura ya no solo en la deprimida red hospitalaria sino también en los centros de salud primaria y de diagnóstico de la Misión Barrio Adentro. El sucesor de Chávez se quejó también de que la revolución no cuenta con suficiente personal formado para “administrar, gestionar, conducir todo el nuevo sistema que ha nacido”.

El momento del canje de doctores no podía ser más inoportuno para el Gobierno de Caracas, en una crisis de recursos

Mientras tanto, en la Plaza Venezuela de Caracas la Guardia Nacional Bolivariana y la Policía Nacional impedían el paso de una marcha convocada por la Federación Médica de Venezuela que se dirigía a la sede de la Vicepresidencia, para exigir la dotación inmediata de los 300 hospitales en todo el país, donde escasean más del 90% de los insumos. “Nuestros hospitales siguen abiertos pese a que los equipos están destartalados y no contamos con medicamentos básicos; por el otro lado, los ambulatorios de Barrio Adentro, manejados por cubanos, tienen muchos recursos, pero 80% de esos ambulatorios están cerrados”, ha denunciado el presidente de la federación, Douglas Natera, durante el último año.

A varios kilómetros de distancia de la marcha, desde el Palacio, Maduro ha respondido que “el único problema que no tiene solución es el que no se reconoce ni se enfrenta” y dio “la bienvenida a las críticas y a las soluciones” al tiempo que recordó que su Gobierno está lidiando con un supuesto golpe de Estado en las calles.

La Misión Barrio Adentro de Venezuela fue ideada en 2003 por el expresidente cubano Fidel Castro e implementada por el entonces presidente Hugo Chávez, en momentos en que la oposición planeaba convocar un referendo revocatorio en su contra y su siempre alta popularidad comenzaba a decaer. Se trataba entonces de una ayuda temporal que se ha prolongado una década más tarde en virtud de sus buenos resultados.

El número exacto de profesionales de la salud que trabajan desde entonces en Venezuela –médicos, terapistas, oftalmólogos, enfermeras— y los detalles económicos del acuerdo bilateral que hace posible su trabajo son un misterio para la opinión pública venezolana. Pero la última vez que Chávez se refirió al tema, en febrero de 2012, dijo que había en el país 44.804 profesionales cubanos trabajando en siete programas sociales de salud, llamados “misiones”.

Caracas aún paga este servicio y otras exportaciones cubanas con el envío de 105.000 barriles de petróleo diarios, que La Habana utiliza para suplir la demanda interna de combustible y para negociar en terceros mercados. En marzo de este año, los medios del Estado han afirmado que La Habana mantiene alrededor de 25.000 médicos en diversos programas de asistencia médica en Venezuela. Desde el inicio de los planes de cooperación, la oposición ha criticado que el Gobierno chavista “regale” petróleo a Cuba y a otros países de la región, en lugar de invertirlo en la construcción de un sólido sistema de salud, y a ellos, Maduro les ha respondido: “Aquí lo único que nos regalamos mutuamente es el amor, la amistad, la solidaridad (…) ¿Cuánto costaría cada consulta (...) en la salud privada? Miles de millones de dólares y de bolívares”.

En mayo de 2013, el Gobierno de Dilma Rousseff anunció su interés de llevar también las misiones médicas cubanas a las zonas más pobres de Brasil. Y Cuba se mostró bien dispuesta a explorar nuevos mercados para sus exportaciones de servicios profesionales, que desde hace 50 años ha canjeado por ayudas económicas, créditos y arreglos comerciales con 107 países de todo el mundo. El trato inicial contemplaba el envío de 4.000 profesionales a un costo que superaba los 210 millones de dólares; en el primer trimestre de este año, el contrato fue modificado para elevar a 11.430 el número de médicos en los próximos seis meses, por un costo adicional de 414 millones de dólares. Muchos de ellos, como la doctora Ángela Zunila y su esposo, prestaron antes servicio en Venezuela.

“En Brasil están pagando menos de lo que prometen. Pero es mejor que ir a Venezuela", dice un doctor de Miami

“Es un placer estar en Bahía (…) Vamos a estar aquí por tres años y tenemos un mes de vacaciones cada semestre para ver a la familia en Cuba. Tenemos un niño de tres años que dejamos con su abuela para estar en este programa”, contó la doctora Zunila al portal de noticias bahiano G1, cuando ella y otros 230 colegas fueron recibidos por el gobernador Jaques Wagner para trabajar en 112 de los 417 municipios del estado. El gobierno de Rouseff ha prometido que Zulina y sus compañeros ganarán unos 1.245 dólares mensuales por su trabajo: bastante más que los 3.000 bolívares fuertes que gana un médico cubano en Venezuela y que, en el marco del control de cambio vigente hace una década en el país, equivalen a unos 40 dólares en el mercado paralelo de divisas.

“En Brasil no están pagando lo que prometen, están pagando mucho menos. Pero es mucho mejor ir a Brasil que a Venezuela como está en este momento la situación”, ha dicho a EL PAÍS el médico cubano Julio César Alfonzo, quien dirige desde Miami la organización Solidaridad Sin Fronteras y el programa Barrio Afuera, que brinda apoyo logístico a los cubanos que planean desertar de las misiones médicas internacionales.

“Médicos que están en Cuba y que van para Brasil ya están llamando desde Cuba para averiguar cómo es el programa (Barrio Afuera) y demás”, asegura Alfonzo. Hasta el momento, siete médicos destacados en Brasil han abandonado la misión con la idea de pedir asilo en un tercer país; alrededor de un 10% de los cubanos que viajan en este tipo de misiones suelen hacer lo mismo, sin que esto afecte sustancialmente el desarrollo de los programas de cooperación.

En Venezuela, el presidente del Colegio de Médicos Metropolitano, Fernando Bianco, confía en que la expansión del programa “Más médicos para Brasil” no afecte el funcionamiento de la “Misión Barrio Adentro”, a la que poco a poco se han ido integrando médicos venezolanos formados con la colaboración de Cuba. “Nosotros acabamos de graduar 14.000 médicos nuestros, van 18.000 en dos tres años. Son los médicos integrales comunitarios que bajo la supervisión de los médicos generales que tienen postgrado, se han encargado del asunto y el asunto está trabajando. Lo que ha echado a perder un poco eso es el problema económico, que tenemos que terminar de sacarlo (adelante) de alguna manera”, ha dicho Bianco desde Caracas, en entrevista telefónica con EL PAÍS. Por causas económicas, por la falta de insumos en los hospitales y por la inseguridad en las salas de emergencia, los médicos venezolanos también están abandonando el país: hasta 2012, unos 14.600 de ellos habían renunciado al sistema público y el 59% emigró fuera de Venezuela, en busca de mejores oportunidades.