Golpe de Erdogan contra las redes sociales

El primer ministro turco impide el acceso a la red social, clave en revelar la corrupción

Turquía se alinea, en cuanto a libertad en internet, junto a países como Corea del Norte, China, Irán, Rusia y Arabia Saudí según el columnista Yavuz Baydar

El presidente Abdullah Gül rechaza la decisión y se desmarca de su viejo aliado

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El logotipo de Twitter aparece en la pantalla de un móvil junto a una bandera turca en Kaufbeuren (Alemania). EFE

Turquía amaneció el viernes con la red social más popular del país silenciada. Twitter quedó bloqueado por orden del Gobierno poco después de la medianoche del jueves. Horas antes, el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, ya había lanzado una amenaza en un acto electoral en Bursa, en el oeste de Anatolia. “Limpiaremos Twitter, no me importa lo que diga la comunidad internacional al respecto”, proclamó ante miles de sus partidarios.

Las razones de BTK

La Institución de Tecnologías de la Comunicación (BTK) ha anunciado este viernes a través de un comunicado que la razón del bloqueo de Twitter en Turquía es la negativa de la compañía a cumplir con los fallos de los tribunales tras varias denuncias por violación de la privacidad formulada por varios usuarios.

"Las quejas de nuestros ciudadanos sobre sus derechos personales y de privacidad han llevado a los tribunales a la decisión de bloquear el acceso (a Twitter). Las decisiones han llegado a la Presidencia, que pidió la retirada del contenido", reza el comunicado.

Lo hizo. En un gesto sin precedentes contra la libertad de expresión, Erdogan dio un golpe de mano digital para intentar protegerse del creciente descrédito de su Gobierno a causa de las acusaciones de corrupción que han sido difundidas en los últimos meses a través de las redes sociales.

El BTK, el órgano regulador de Tecnologías de la Comunicación turco, aseguró que el bloqueo de Twitter se debía a la negativa de la compañía a cumplir con varios fallos de los tribunales tras varias denuncias por violación de la privacidad formulada por varios usuarios. Fuentes de la oficina del primer ministro precisaron que se había impedido el acceso a Twitter porque la compañía no había eliminar enlaces ilegales. Turquía mantuvo durante dos años el veto impuesto en octubre de 2008 por difundir imágenes consideradas despectivas del fundador de la República, Mustafá Kemal, Atatürk.

La prohibición desató una inmediata oleada de protestas entre los millones de usuarios de la red social en Turquía, que sortearon mediante mensajes de texto y otros métodos el bloqueo para expresar su indignación.

El propio presidente de Turquía, Abdulá Gül, se saltó la prohibición para mostrar su malestar contra el “cierre total” de una red social, en lugar de bloquear a usuarios sentenciados por los tribunales. En una serie de mensajes enviados desde su cuenta en Twitter, advirtió que “ni siquiera es posible bloquear completamente plataformas como Twitter, que se usan en todo el mundo”. Gül, números dos del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo de Erdogan, aspira a relevarle al frente del Gobierno en 2015.

El vice primer ministro y titular de Economía, Alí Babacan, expresó su confianza en que la restricción impuesta a Twitter solo sea “temporal”, y que se alcance un rápido acuerdo con la empresa responsable de la red social.

La fiscalía turca se apresuró a negar su implicación en el polémico cierre de Twitter. “Ha sido una decisión administrativa”, aseguró el fiscal jefe de Estambul, Hadi Salihoglu.

La medida contra la libertad de expresión desató un clamor internacional de críticas contra Ankara. La comisaria responsable de la Agenda Digital de la UE, Neelie Kroes, calificó la decisión turca contra Twitter de “infundada, inútil y cobarde”. Ankara negocia desde 2005 con Bruselas su adhesión a la Unión.

Estados Unidos, el principal Aliado de Turquía, país que considera estratégico dentro de la OTAN, expresó el viernes su preocupación por el hecho de que se haya negado a los ciudadanos turcos “el acceso a herramientas básicas de comunicación”, según declaró el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carne.

La principal formación de oposición laica turca, el Partido Republicano del Pueblo (socialdemócrata) ha recurrido ante los tribunales la prohibición del acceso a la red social.

La mayor parte de las filtraciones sobre el primer ministro proceden de la cuenta en Twitter Haramzadeler (Hijos de los ladrones, en turco), que parecen haber tenido acceso a documentos de los servicios secretos ya a investigaciones policiales.

Oleada de escándalos, filtraciones y arrestos

17 de diciembre. La fiscalía turca ordena la detención de al menos 51 personas acusadas de corrupción. Entre los arrestados figuran los hijos de tres ministros, el alcalde de un distrito islamista de Estambul y varios empresarios y banqueros vinculados al partido gobernante.

25 de diciembre. Asediado por las protestas callejeras en las principales ciudades de Turquía contra los casos de corrupción que salpican a miembros del Gabinete, Erdogan releva a 10 ministros. Previamente habían renunciado otros tres ministros, involucrados en un escándalo de malversación de fondos.

26 de diciembre. Erdogan admite ante sus colaboradores más cercanos que él es “el objetivo principal” de la operación anticorrupción de la fiscalía, ya que uno de sus hijos ha sido investigado. El Gobierno inicia el procedimiento para destituir o trasladar a los agentes y mandos policiales que participaron en la redada anticorrupción del 17 de diciembre.

28 de enero. El Banco Central de Turquía decide subir los tipos de interés para defender su moneda, la lira, de ataques especulativos que estaban provocando una fuga de capital del país y una rápida depreciación frente al dólar y el euro. Los tipos de las operaciones de financiación de un día pasaron del 7,75% al 12%, mientras que las operaciones a una semana, que son la principal referencia de liquidez de la entidad, pasaron del 4,5% al 10%.

31 de enero. El Gobierno destituye o traslada a otros puestos a cerca de 800 agentes de policía y a decenas de jueces y fiscales. Desde el 17 de diciembre hasta esa fecha habían sido apartados más de 5.000 oficiales de policía y unos 200 fiscales y jueces de Ankara y Estambul.

6 de febrero. El Parlamento turco aprueba una polémica ley que permite al Gobierno bloquear cualquier página web por su propia iniciativa y sin necesitar permiso judicial previo. Además, la norma obliga a las empresas proveedoras de Internet a guardar durante dos años un registro de las actividades de sus usuarios y a facilitar estos datos al Gobierno si este se los pide.

24 de febrero. Dos diarios cercanos al Gobierno publican que hasta 7.000 personas, incluyendo el propio Erdogan, han sido espiadas ilegalmente desde 2011 para grabar sus conversaciones telefónicas. Ese mismo día fueron difundidas en YouTube varias conversaciones telefónicas en las que supuestamente Erdogan daba instrucciones a su hijo Bilal, para que se deshiciera de más de 700 millones de euros. El primer ministro aseguró que las grabaciones son “falsas”.

26 de febrero. El presidente de Turquía firma una ley que reforma al Consejo Supremo de Jueces y Fiscales y da al Ministerio de Justicia un mayor control sobre el nombramiento de miembros de la judicatura.

7 de marzo. Erdogan afirma que su Gobierno puede prohibir la red social Facebook y la página web de vídeos YouTube tras las elecciones locales previstas para el día 30 de este mes.

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