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La OTAN alerta de un despliegue ruso suficiente para invadir Transnistria

El máximo responsable militar para Europa afirma que las tropas tienen "un número considerable y están muy dispuestas" para entrar en la región separatista moldava

El general Philip Breedlove, máximo responsable militar de la OTAN en Europa. REUTERS-LIVE!

Occidente no se fía de que las ansias expansionistas de Rusia hayan acabado en Crimea. Esos temores, expresados en los últimos días en privado, comienzan a verbalizarse en público. La OTAN resucitó ayer un lenguaje propio de la guerra fría para alertar de que las tropas rusas desplegadas en la frontera Este de Ucrania son suficientes para invadir Transnistria, la región rusófila que se autoproclamó independiente de Moldavia hace más de 20 años. “Ahora está claro que Rusia actúa mucho más como un adversario que como un socio”, aseguró ayer el máximo responsable militar para Europa, Philip Breedlove.

La anexión de Crimea por parte de Moscú ha despertado los temores de la Alianza Atlántica, cada vez más activa en esta crisis. El alto mando de la organización advirtió sobre las consecuencias del reciente ejercicio militar que Rusia puso en marcha en la frontera con Ucrania. “La fuerza que está en el Este de la frontera ucrania es muy, muy cuantiosa y está muy, muy preparada”, enfatizó en un acto organizado en Bruselas por la casa de análisis The German Marshall Fund, recogido por agencias de noticias.

Breedlove concretó sus cuitas al asegurar que esa fuerza es “absolutamente suficiente para entrar en Transnistria si se tomara la decisión”, algo que consideró “muy preocupante”. Esa nueva situación obliga a prepararse, a ojos de este comandante supremo. “No puedes defenderte contra eso si no estás allí para defenderte. Así que creo que tenemos que pensar en nuestros aliados, la posición de nuestras fuerzas en la alianza y la disposición de esas fuerzas, de forma que podamos estar ahí para defendernos si es necesario, especialmente en los bálticos y otros sitios”, abundó Breedlove en la declaración más atrevida que hasta ahora ha hecho la OTAN en la crisis de Crimea.

Aunque Ucrania no forma parte de la organización, la demanda de protección que lanzaron varios de sus miembros (Polonia y los bálticos) hace unos días llevó a la Alianza Atlántica a reforzar la vigilancia en la zona. Ahora, este alto cargo advierte de que, a ojos de Rusia, la región moldava de Transnistria es “el próximo lugar donde los rusohablantes pueden necesitar ser incorporados [a la Federación Rusa]”.

Las advertencias sobre el riesgo en esta región adquieren más relevancia tras la señal de acercamiento a Moldavia y Georgia que enviaron los Veintiocho la semana pasada en Bruselas. Las conclusiones de la cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno mostraban la voluntad de la UE de firmar un acuerdo de asociación con los dos países antes de junio de este año. Un paso que recuerda demasiado al pacto que trató de firmarse con Ucrania, cuya negativa en el último momento originó las protestas que acabaron con el régimen. Varias fuentes comunitarias niegan que esta referencia suponga una provocación y subrayan que el presidente ruso, Vladímir Putin, ya conoce las intenciones de la UE, pero ese argumento no supuso ninguna garantía en la crisis ucrania.

El ministro alemán de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier expresó ayer también su inquietud por el movimiento de fronteras en Europa y su capacidad para “abrir la caja de Pandora”.

Rusia, en cualquier caso, niega que los temores comunitarios tengan base. El viceministro de Defensa ruso, Anatoli Antonov, aseguró ayer que su país cumple con los límites establecidos para el número de tropas que puede desplegar en la frontera con Ucrania. “No tenemos nada que ocultar allí”, aseguró.

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