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Al menos 16 muertos tras un alud de lodo en el Estado de Washington

Hay 90 personas desaparecidas. La cifra de fallecidos podría llegar a los 24, tras la localización de ocho cuerpos bajo el fango

En el quinto día de búsqueda, las posibilidades de encontrar a gente con vida son bajas

La localidad de Oso (Washington) antes y después del depredimiento de tierra.
La localidad de Oso (Washington) antes y después del depredimiento de tierra.

Un desprendimiento de tierra ocurrido la mañana del pasado sábado en la localidad de Oso (Washington), a 60 kilómetros de Seattle y en la que viven 200 personas, ha dejado al menos 16 muertos, 90 desaparecidos y 35 individuos de los que no se ha podido confirmar la identidad, según han confirmado las autoridades locales este miércoles. Hay ocho heridos en el hospital. La angustia y la incertidumbre crecen tras el quinto día de búsqueda ya que desde el suceso ninguna persona ha sido encontrada con vida.

Este miércoles los equipos de rescate han estado trabajando sin éxito para recuperar ocho cuerpos que se cree que están enterrados bajo el fango, lo que elevaría la cifra de fallecidos a 24. El informe meteorológico anunciaba lluvias para esta jornada, lo que ha dificultado y ralentizado aún más la tareas de rescate. “Pero no vamos a parar hasta que encontremos a cada persona que se encuentra en paradero desconocido”, ha dicho el jefe de bomberos local, Travis Hots, informa REUTERS.

“El número de desaparecidos ha bajado considerablemente. Si ayer eran 176, tras comprobar la información con la que contamos, hemos descubierto que hay 90 individuos desparecidos. Vamos a focalizar nuestros esfuerzos en ellas. Además, hay 35 personas de las que no se ha podido, todavía, confirmar su identidad”, ha explicado John Pennington, jefe del departamento de Emergencias de la región, en rueda prensa.

Los equipos de rescate han reconocido que las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen conforme las horas pasan. "Estamos haciendo lo imposible para encontrar supervivientes", ha añadido Pennington.

El presidente de EE UU, Barack Obama, pidió ayer martes que “todos los estadounidenses rezaran por lo ocurrido en el Estado de Washington y en la comunidad de Oso”. Obama agregó que había hablado con el gobernador Jay Inslee. El pasado lunes, el mandatario firmó la declaración del estado de emergencia que proporciona la asistencia federal para ayudar a los esfuerzos locales y estatales, según informó la Casa Blanca. Inslee describió lo sucedido como "devastación total", tras sobrevolar la zona el pasado domingo.

Los primeros ocho muertos fueron hallados en un perímetro de kilómetro y medio cuadrado en el que unas 30 casas y coches quedaron sepultados, bajo cinco metros de fango, rocas y árboles caídos. La zona afectada engloba 2,6 kilómetros cuadrados y tiene una profundidad de seis metros en algunos lugares. "Del medio centenar de hogares afectados por el suceso, creemos que había personas en, por lo menos, 25 de ellos", han explicado las autoridades.

Los expertos atribuyen el alud de lodo, que lo catapultó todo en segundos, a la saturación de agua en el terreno tras las recientes lluvias torrenciales. El deslizamiento en la ladera de las montañas Cascade, junto al río Stillaguamish, arrastró fango, rocas y troncos, y bloqueó el curso del río provocando inundaciones.

Equipos de profesionales de emergencia y voluntarios están luchando contra la devastación en el suelo. "No se puede usar equipamiento más específico porque las condiciones solo permiten hacerlo a mano y con sierras de cadena", ha explicado Pennington.

Los aludes de lodo son comunes en la región debido a las lluvias frecuentes y a la geología del terreno. Hace una década, ocurrió un suceso similar. Un informe elaborado por Ingenieros del Ejército en 1999 concluía que la "región podría padecer una catástrofe", según ha informado The Seattle Times. En 1969, 150 personas murieron por desprendimiento de tierra e inundaciones en el condado de Nelson, Virginia, según el Servicio Geológico de EE UU, concluye la agencia.