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En América Latina respirar en la calle puede ser tan mortal como cruzarla

Tan solo en México 20 mil personas murieron por accidentes viales y otras 2,000 debido a enfermedades relacionadas con la contaminación vehicular

El tráfico en la Ciudad de México.

En algunas avenidas de la Ciudad de México, cruzar la calle es un deporte de alto riesgo.

En un país en el que 20.000 personas murieron en accidentes viales en 2010, la mejor estrategia de sobrevivencia es abrir bien los ojos, caminar rápido, no confiar en que los demás respetarán las señales de tráfico, y respirar con alivio al pisar la acera opuesta.

Pero cuidado con respirar muy hondo. En ese mismo año también fallecieron unas 2.000 personas a causa de afecciones relacionadas con la contaminación por el transporte automotor. Si bien los accidentes viales tienen un alto impacto inmediato y evidente en la salud de las personas, la contaminación es un peligro menos visible, pero no por ello menos nocivo.

Las muertes por esa causa aumentaron en un 11% en las últimas dos décadas, según el estudio “El transporte para la salud – La carga global de las enfermedades por el transporte vial motorizado”. En el mundo 184.000 personas perdieron la vida por la contaminación vehicular, de acuerdo al reporte.

“El tráfico vehicular es, en la mayoría de las ciudades de América Latina, el principal responsable de las emisiones de óxidos de nitrógeno, monóxido de carbono y dióxido de azufre y un gran contribuyente al aumento de material particulado. Todos ellos nocivos para la salud y la calidad de vida”, afirma Alejandro Hoyos, consultor de transporte del Banco Mundial.

Más muertes que el VIH

A nivel mundial se producen un millón 300.000 muertes por accidentes de tránsito al año, un 35% de ellas de peatones, y más de 78 millones de lesionados. En América Latina, cada año pierden la vida 130.000 personas –muchos de ellos jóvenes- en las calles y carreteras.

En México, la tasa de mortalidad por accidentes en las vías es de 18 por cada 100.000 personas, ligeramente por debajo de la media latinoamericana y de la global, pero muy por encima de la de los países de “ingreso alto”, como Australia, Norteamérica, algunos de Europa Occidental y de Asia.

Si se suman las cifras de las muertes por accidentes y por contaminación estamos hablando de la sexta causa de muerte a nivel mundial, por encima de la diabetes o el VIH.

Más automóviles, ¿igual contaminación?

“Con el aumento de ingresos y con el desarrollo económico, también crece la motorización (es decir, la cantidad de personas que pueden comprarse un vehículo) y los desafíos que implica para la seguridad y la salud,” explica Shomik Mehndiratta, especialista de transporte del Banco Mundial.

Aunque es cierto que entre 1990 y 2010 el número de automóviles por persona en América Latina ha aumentado considerablemente (entre un 146% y un 172% en Brasil, y entre un 123% y un 146% en México, por ejemplo) el informe muestra que el nivel de contaminación no ha cambiado significativamente.

De hecho, en Colombia, por ejemplo, se produjo una disminución de entre un 39% y un 27% en ese mismo periodo. México, por su parte, ha hecho también avances, según Mehndiratta. Cita como ejemplo varios programas de transporte “limpio”, como el Metrobus o el programa de Ecobici en el Distrito Federal.

Para reducir el riesgo de accidentes y de enfermedades vinculadas a la contaminación vehicular, el estudio recomienda enfatizar los programas de seguridad vial, inversiones estratégicas y colaboraciones entre diferentes sectores. En este sentido, una recomendación clave es establecer una entidad líder que coordine la seguridad vial con una perspectiva integral, un tema aún pendiente en México.

Isabelle Schaeffer es productora online del Banco Mundial.