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El opositor Luis Guillermo Solís logra un triunfo contundente en Costa Rica

Los primeros resultados le otorgan la victoria con 77,7% frente al 22,3% del oficialismo en la segunda ronda de este domingo, con una abstención de 43,6%

El opositor Luis Guillermo Solís saluda a sus seguidores. AFP

El candidato opositor Luis Guillermo Solís se ha acreditado este domingo un triunfo electoral contundente contra el oficialista Johnny Araya y se prepara para sustituir a la presidenta Laura Chinchilla este 8 de mayo. El candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC) hace a este partido progresista llegar por primera vez al poder en Costa Rica y capitalizar “el cambio”, un concepto central en la dura campaña política que obligó a celebrar este domingo una segunda ronda en condiciones inéditas en la historia de la democracia más regular de Centroamérica.

El candidato del Partido Liberación Nacional (PLN) logró en redondos un voto por cada tres de su opositor. El PAC asume por primera vez el poder al recibir el 78% frente al 22% de los liberacionistas. En absolutos, el reporte también ha favorecido a Luis Guillermo Solís, que captó 1,3 millones de votos y superó la meta de un millón que él se propuso de manera optimista al verse, el 5 de marzo, en la situación inédita de tener que competir contra un partido sin candidato activo.

Estos son los primeros resultados de la elección realizada un mes después de que Araya anunciara su retiro de la campaña por verse en desventaja y sin recursos, aunque su PLN se mantuvo activo y él mismo apareció en la prensa este domingo llamando a votar por su papeleta. La ventaja clara de Solís se confirmó en las urnas con la asistencia del electorado, la cual resultó ser la más baja en la historia del país (43% de abstención).

El fuerte mandato que ha recibido Solís es la última sorpresa de un proceso electoral imprevisible y largo, en el que resultó protagonista este académico de 56 años, exmilitante de su partido rival y voz activa hace siete años de la campaña opositora al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que ya rige en Costa Rica y que tampoco pretende modificar.

Su partido se ubica en el centro ideológico con integrantes de la izquierda y de partidos conservadores. Solís subrayó en las últimas semanas su intención de mantener a Costa Rica como una economía abierta a los mercados y dispuesta a la inversión extranjera, en paralelo a los esfuerzos para evitar el crecimiento de la desigualdad social.

El primer corte del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) confirma la superioridad de la opción política que representaba Solís. Queda clara la preferencia de los costarricenses por evitar un tercer mandato consecutivo del PLN, uno de las dos fuerzas que formaron el sistema bipartidista dominante en el país en las últimas décadas.

“Hasta aquí la política tradicional”, ha dicho Solís en su primer discurso como mandatario electo, en un acto con miles de seguidores en un campo de fútbol en el barrio universitario de Montes de Oca, al este de la capital. “Sí se pudo, sí se pudo”, coreaban sus seguidores conscientes de que en octubre Solís era solo un rostro desconocido para la mayoría.

Solís, profesor en la escuela de Políticas de la Universidad de Costa Rica, reforzó también sus promesas de de una gestión pública con ética y la defensa del ambiente, dos de las banderas con las cuales nació el PAC hace 13 años. Aunque el déficit fiscal superior al 5% es considerado preocupante por el gobierno saliente, Solís no prevé impulsar una reforma tributaria en la primera parte de su gobierno. Sí se plantea priorizar el desarrollo de la obra pública, una de las mayores quejas de la población durante los cuatro años del gobierno de Chinchilla.

Aquí, en este campo de fútbol, a solo 500 metros de la universidad donde impartió clases de Política Internacional hasta diciembre, declaró iniciada una “nueva era de acción ciudadana”; aseguró que su gobierno trascenderá los espacios formales de la política e involucrará más a sectores y grupos organizados de la sociedad. “Convoco a la unidad nacional”, declaró en el mensaje una hora antes de recibir la llamada de felicitación de la presidenta Laura Chinchilla.

“En este más de un millón de votos que se sumaron a la convocatoria por el cambio hay una determinación incuestionable para que las cosas no sigan siendo como fueron”, pronunció en un discurso improvisado en el cual advirtió que adoptará métodos “sin estridencia ni afán populista”.

En el discurso de aceptación de la derrota, Johnny Araya (exalcalde de San José) ofreció liderar una oposición constructiva, a pesar de que el resultado compromete el liderazgo dentro del partido más grande de Costa Rica, sumido ahora en una crisis a pesar de que tendrá la mayor bancada legislativa, con 18 de los 57 escaños frente a solo 13 del PAC. “Entendemos con claridad que el pueblo votó por un cambio”, expresó el candidato.

La jornada electoral transcurrió sin sobresaltos, como es costumbre en Costa Rica, pero sin mayor entusiasmo en las calles. La victoria de Solís estaba ya anunciada y ahora las expectativas se centran en la conformación del gabinete, para el cual no ha querido adelantar más que la promesa de que será acorde con la idea de gobernar sin limitarse por la bandera de su partido.

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