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Los ataques orquestados contra policías causan alarma en El Salvador

Tras los atentados con armas de fuego de este fin de semana las autoridades afirman que las pandillas se fortalecen y se expanden

El sábado pasado en horas de la noche la policía de San Matías, en el departamento de La Libertad (El Salvador), recibe una llamada pidiendo auxilio para trasladar a una persona enferma. La patrulla de tres integrantes, entre ellos una mujer, acude a brindar ayuda. En el camino y protegido por la noche un grupo armado ataca al carro policial, un pick up doble cabina. Los ocupantes repelen como pueden la sorpresiva acción, una emboscada realizada con armas de guerra: fusiles M-16 de asalto de infantería. El parabrisas sufrió unos 16 impactos, mientras que por los costados había otros 14 impactos. El resultado: un policía muerto, José Fredi García, y dos heridos.

Unos 30 minutos después, la delegación policial de Quezaltepeque, también en La Libertad, sufre otro ataque desde un vehículo en marcha; se usan M-16 y armas de 9 milímetros. Un agente es herido. Otro agente resulta herido al ser atacado con armas de fuego en San Rafael Cedros, departamento central de Cuscatlán, mientras resulta asesinado un trabajador administrativo de la Penitenciaría de Ilopango, en San Salvador.

En sus explicaciones este lunes las máximas autoridades de la Policía Nacional Civil (PNC) indican que sus agentes sufrieron varios atentados o ataques planificados de grupos criminales, específicamente del identificado grupo “Los Revolucionarios”, de la pandilla o mara “Barrio 18”, la cual tiene otra rama llamada “Los Sureños”.

Rigoberto Pleités, director general de la PNC, relató las cuatro acciones protagonizadas el sábado, pero aseguró que en lo que va de año la policía ha sufrido 47 ataques, pero nunca una como la emboscada contra la patrulla. Informaron además del alza de los homicidios, de un promedio de 9 diarios, cuando hace dos meses el promedio por día era de 6. Sólo durante el fin de semana se cometieron 17 homicidios.

El Ministerio de Justicia dice que algunos grupos han ordenado atacar a policías para presionar al nuevo gobierno

"Estamos ante un hecho planificado", aseguró el subcomisionado Mauricio Ramírez Landaverde, subdirector de la PNC. Las emboscadas son acciones típicas de una guerra de guerrillas, que se ejecutan contra tropas en movimiento, con alto poder concentrado de fuego y con sorpresa, además de que el atacante se protege en la maleza o en la oscuridad de la noche.

Este tipo de operaciones de las maras podrían confirmar los rumores o especulaciones que se han vertido en medios de prensa de El Salvador acerca de entrenamientos militares que estarían recibiendo de algunos exoficiales del Ejército. Igualmente se especula sobre la inserción de las pandillas, como la Mara Salvatrucha (MS13) y Barrio 18, en el mundo del narcotráfico colombiano y mexicano. Todo ello en investigación por los aparatos de inteligencia y policiales.

Algunos agentes policiales en el terreno indican que el ataque a la patrulla y a la delegación policial podría deberse a un acto en venganza por la muerte en un intercambio de disparos el pasado mes de febrero de un “palabrero” o cabecilla de “Los Revolucionarios”, en la zona de Quezaltepeque.

Sin embargo, en un comunicado oficial del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública (MJSP), se dice expresamente que se cuenta con información y evidencias acerca de que las pandillas han expandido su organización y presencia en los territorios; han aumentado su penetración social e institucional, así como adquirido más armamento de uso militar e involucrado en la narcoactividad.

La posición oficial del ministerio rector de la seguridad indica igualmente que algunos grupos delincuenciales han dado órdenes de atacar directamente a policías, militares y funcionarios públicos con el fin de presionar al gobierno que asumirá el próximo primero de junio, el cual encabezará el exjefe guerrillero Salvador Sánchez Cerén.