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El independentismo es derrotado en Quebec tras 18 meses de Gobierno

El Partido Quebequés obtiene su peor resultado en 40 años. La primera ministra Marois pierde su escaño y dimite

Pauline Marois anuncia su dimisión tras la debacle electoral.
Pauline Marois anuncia su dimisión tras la debacle electoral. AFP

La apuesta del independentista Partido Quebequés (PQ) para obtener la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional [Parlamento] de la provincia canadiense y recobrar así los bríos perdidos del soberanismo se ha saldado con su peor resultado electoral en 40 años. Tras solo 18 meses fuera del Gobierno, el federalista Partido Liberal ha ganado 70 de los 125 escaños en liza en las elecciones legislativas celebradas este lunes en la región, la mayoría absoluta. La líder del PQ, Pauline Marois, la primera mujer que ha ocupado el sillón de primera ministra en la provincia, ha sido derrotada en su propia circunscripción y ha abandonado el timón del partido. “Teníamos tanto que ofrecer, tanto que cumplir”, ha declarado tras anunciar su derrota.

Mientras, el líder liberal y probable futuro primer ministro, Phillipe Couillard, salía a la palestra con un mensaje conciliador: “Se ha acabado la división, empieza la reconciliación. A partir de ahora, trabajemos juntos para la prosperidad de Quebec”. El candidato se refería así a una campaña electoral acre, en la que las acusaciones de corrupción y las descalificaciones personales han pesado más que los temas que, según los sondeos, más preocupan a los quebequeses, como el sistema sanitario, la situación económica y los costes de la educación.

Los resultados

  • Partido Liberal: 70 diputados (41,51%)
  • Partido Quebequés: 30 diputados (25,37%)
  • Coalición para el Futuro de Quebec: 22 diputados (23,07%)
  • Quebec Solidario: 3 diputados (7,63%)

FUENTE: Dirección general de las elecciones de Quebec

NOTA: Los resultados son preliminares hasta su confirmación oficial

Cuando Marois convocó elecciones, el pasado 7 de marzo, los independentistas tenían una tenue ventaja en los sondeos, impulsados por el proyecto gubernamental de una carta de los valores quebequeses para la integración de los inmigrantes. El plan puso en primera línea del debate político una discusión identitaria, el terreno en el que el PQ se siente más cómodo. Pero los mismos sondeos que hablaban de la popularidad del proyecto entre el electorado independentista también indicaban que los quebequeses consideraban los debates sobre los valores y la independencia secundarios frente a una economía local sin brillo y unos servicios públicos cuestionados. Según un sondeo del instituto Leger para el diario Le Devoir, publicado el pasado 15 de marzo, solo un 29% del electorado se declaraba a favor de convocar un tercer referéndum de autodeterminación en el caso de una victoria del PQ, frente a un 54% en contra. Incluso en el electorado francófono, la relación era de 31% a favor frente al 53% en contra.

Couillard, un neurocirujano de 56 años, se ganó una reputación como gestor en los cinco años que ocupó la cartera de Sanidad en el Gobierno de su predecesor en el Partido Liberal, Jean Charest. A pesar de la respuesta trastabillante de Couillard ante el proyecto de carta de valores y el hecho de que no brilló especialmente en los debates electorales, los sondeos afirman que el electorado cree más en los liberales para solventar los problemas económicos. La apuesta del PQ para recobrar su prestigio económico, el fichaje del magnate de las comunicaciones Pierre-Karl Péladeau como candidato en la circunscripción de Saint-Jerome, no ha servido para revertir esa tendencia.

La victoria del Partido Liberal se aprovecha de la consolidación de la Coalición para el Futuro de Quebec (CAQ), un partido nacionalista pero no independentista. La CAQ, encabezada por un exministro independentista, François Legault, ha ganado tres escaños a pesar de perder cuatro puntos porcentuales con respecto a las elecciones de 2012. “Hemos pasado la prueba de la madurez política”, ha declarado Legault. Aunque la CAQ, desde el principio, se ha alimentado de electores desencantados con ambos partidos —especialmente con los liberales— el partido de Legault ha ganado en las circunscripciones suburbanas francófonas de Montreal (la mayor ciudad de la provincia) y la ciudad de Quebec, tradicionalmente votantes del PQ.

Los principales partidos políticos federales canadienses han celebrado la victoria de Couillard como un rechazo del independentismo por parte del electorado quebequés. “Los resultados muestran claramente que los quebequeses han rechazado la idea de un referéndum”, ha declarado el primer ministro canadiense, Stephen Harper. “Quieren un Gobierno que se concentre en la economía y en crear empleos”. “Los quebequeses quieren poner fin a las viejas rencillas”, ha dicho el líder de la oposición, el socialdemócrata Thomas Mulcair.