SALIM IDRIS, EX COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO LIBRE SIRIO

“Hay rebeldes sirios que tratan de convertirse en señores de la guerra”

El exjefe del Ejército Libre Sirio afirma que muchos combatientes iraquíes están dejando el país.

El general desertor asegura que solo el 50% de los combatientes rebeldes tiene armas

El ex comandante en jefe del Ejército Libre Sirio, Salim Idris, en una entrevista celebrada en Turquía en julio de 2013. CORDON PRESS

No cree que haya fracasado y eso que el frente rebelde sirio ha sufrido en los últimos meses más de uno y de dos fuertes guantazos en el terreno. La balanza tiende hacia el régimen. El general de brigada sirio Salim Idris (Homs, 1957), ex comandante en jefe del Ejército Libre Sirio (ELS), cree más bien que ha dado lo mejor de sí durante el año y medio que dirigió a los suyos; que ha atraído para la causa armas, municiones, alimentos, medicinas... ¿Por qué le echaron entonces? Idris, otrora profesor de electrónica educado en la Alemania del Este, se resbala sobre el sofá de una habitación de la primera planta de la Casa Árabe de Madrid y se aproxima para revelar que fueron a por él. ¿Quién? Ahmed Jarba, actual jefe del Consejo Nacional Sirio, el órgano que reúne a los principales grupos de la oposición a Bachar el Asad. "Siento decirlo, pero fue cosa de Jarba".  Él fue, según explica Idris, el que quiso cambiar a los 15 miembros del ELS con representación en el Consejo para garantizarse la reelección. Y como Idris se negó... Desde febrero, el hombre al cargo de los rebeldes sirios en el frente es el general de brigada Abdul-llah al Bachir.

Pregunta.- ¿Fue más problemática la lucha dentro de la oposición que la guerra al régimen?

Respuesta.- En toda revolución hay caos y, honestamente, en esta hay muchos problemas. Muchos grupos clasificados como revolucionarios no son conscientes de la importancia de este periodo para el futuro del país. Y piensan que si dan problemas al Consejo Militar acabarán con él y se convertirán así en señores de la guerra del país para su propio beneficio.

P.- ¿Qué se le quedó por el camino?

R.- Traté con los comandantes del frente y con los países que nos apoyan de unificar a todos los grupos en el terreno y darles un salario, unos 100 dólares al mes a cada combatiente. Les pedí municiones y una asistencia más consistente para distribuir entre los batallones. Pero hemos recibido muy poco, no ha sido suficiente: ni salarios ni apoyo financiero; hay una gran carencia de ayuda médica y humanitaria, y ese sigue siendo hoy unos de los mayores problemas.

P.- ¿Quién no ha cumplido con la entrega?

R.- No puedo nombrar a los países que nos apoyan, pero se les conoce bien [Arabia Saudí, Turquía y Catar, fundamentalmente]. Los llamamos amigos de la revolución. Unos aportan comida, otros material no letal; otros envían municiones y armas tradicionales. Hasta ahora no hemos recibido armas o munición de calidad. Han llegado algunos misiles antitanque, pero necesitamos manpads (lanzamisiles tierra-aire) porque los cazas del régimen siguen bombardeando a diario las ciudades, pueblos, colegios, hospitales….

P.- ¿Quiénes pretenden ser señores de la guerra?

R.- Los combatientes extranjeros luchan sobre todo para el llamado Estado Islámico de Irak y Levante (ISIS) y este grupo es considerado grupo terrorista. El ELS está luchando en su contra en el norte y el este. Ahora mantienen el control de la región de Raqqa (noreste del país) y de ahí también tratamos de echarles. Los que están intentando convertirse en señores de la guerra son, francamente, rebeldes sirios. Por otro lado, muchos de los iraquíes que vinieron a luchar han abandonado el país porque saben que aquí no tienen futuro.

P.- ¿Por qué?

R.- Porque los sirios son musulmanes moderados, aceptan todas las religiones y están acostumbrados a convivir juntos. No les gusta ser gobernados por señores de la guerra. Quieren vivir en un país democrático.

P.- ¿El frente rebelde es aún mayoritariamente sirio?

R.- La mayoría de los combatientes son sirios, militares desertores o civiles que dejaron sus trabajos para unirse a la revolución. Tenemos ahora en el ELS alrededor de 100.000 combatientes. El 50% está armado y el otro no. Comparten las armas. Los miembros del ELS son sirios moderados que creen en la democracia como en Europa o en el mundo libre. Pero hay otros grupos.

El ISIS está formado por extranjeros y la mayoría viene del norte de África o de Europa, pero con orígenes en países como Afganistán. Otros luchan bajo el paraguas de Jabat al Nusra y, de estos, entre el 5% y el 10% son extranjeros. Son muy peligrosos y por eso les consideramos grupos terroristas. Pero no les tenemos miedo aunque están tratando de imponer sus opiniones entre los sirios y eso lo rechazamos. Luchamos contra Bachar el Asad para acabar con una dictadura, no para imponer otra.

P.- ¿Tiene pruebas de esa salida de combatientes extranjeros del país?

R.- No tengo pruebas físicas, pero sí informes de que Abu Baker al Bagdadi y otros líderes de ISIS dejaron el país tras los últimos combates con el ELS. Ellos habrán llegado a la conclusión de que no tienen futuro en nuestro país. Se han ido de la costa, de Idlib, de Alepo…

P.- ¿Piensa que aún se puede ganar la guerra?

R.- La solución es política, pero el régimen nos está obligando a luchar. Nos gustaría parar la guerra y el baño de sangre ya, pero tenemos que defender a nuestra gente y a nuestro país. Necesitamos combatir para cambiar el equilibrio en el terreno y forzar al régimen a negociar en la mesa.

P.- ¿Cómo se hace eso?

R.- Con ayuda militar.

P.- Es una paradoja…

R.- Usted sabe lo que el régimen sirio está haciendo y estamos obligados a proteger a los civiles y a cambiar el equilibrio de fuerzas en el terreno. Sin eso, el Gobierno seguirá combatiendo y no se sentará en una mesa de negociación.