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Irán recurrirá el veto de EEUU al embajador designado para la ONU

La Casa Blanca ha anunciado que no dará visado al diplomático ligado a la crisis de los rehenes

Hamid Aboutalebi durante la crisis de los rehenes y en la actualidad.

Irán ha rechazado la decisión estadounidense de no dar visado al diplomático designado como próximo embajador iraní ante Naciones Unidas, Hamid Aboutalebi, y anuncia que recurrirá el veto ante el organismo multilateral.

"No tenemos sustituto para el señor Aboutalebi y recurriremos el asunto por las vías legales existentes en la ONU", ha declarado un alto cargo del Ministerio de Exteriores citado por la agencia oficial Irna.

La Casa Blanca comunicó este viernes a Naciones Unidas e Irán que Estados Unidos no otorgará el visado a Aboutalebi debido a sus vínculos con la crisis de los rehenes de 1979. El nombramiento de Aboutalebi generó una gran indignación en el Congreso que se tradujo en una legislación aprobada por unanimidad en ambas Cámaras que autoriza al presidente del país a prohibir la entrada al diplomático. En plenas negociaciones sobre el programa nuclear iraní, el Gobierno norteamericano está convencido de que la medida no interferirá en el proceso.

Aboutalebi, uno de los principales asesores del presidente iraní, Hasan Rohaní, ha reconocido que, con 21 años, sirvió como intérprete del grupo de estudiantes que mantuvo secuestrados a 52 personas durante 444 días en la Embajada de EE UU en Teherán. El diplomático ha servido como embajador en Australia, Bélgica e Italia. La Casa Blanca reconoció ayer, a través de su portavoz, Jay Carney, que esa elección no era “viable”.

La designación de Aboutalebi ha logrado poner de acuerdo al Congreso estadounidense que ha visto en su nombramiento un signo de provocación y un síntoma de que, pese a la confianza que la Casa Blanca ha otorgado al nuevo presidente iraní, el país asiático sigue sin ser un socio fiable. Pese al respaldo unánime de la ley que autoriza la denegación de la entrada en EE UU a cualquier embajador con vínculos terroristas que el jueves llegó hasta el Despacho Oval, la Casa Blanca ha eludido afirmar que el presidente Barack Obama vaya a firmarla, alegando que la Administración va a revisar su constitucionalidad.

La legislación estadounidense de 1947 obliga a EE UU a otorgar visados a los representantes de los Estados miembros de Naciones Unidas –una condición necesaria que Washington decidió acatar para garantizarse que la sede principal de la organización se fijara en Nueva York-. El Departamento de Estado ha reiterado en los últimos días que tiene competencia para denegar los visados a aquellos que supongan una amenaza para la seguridad nacional. Obama podría, ha sugerido su portavoz, Jay Carney, firmar la ley que le ha remitido el Congreso incorporando una declaración cuestionando la constitucionalidad de la norma.

Los antecedentes indican que es muy poco probable que la ONU vaya a aceptar la medida de EE UU. En 1988, Washington se negó a otorgarle un visado al líder palestino Yaser Arafat para que pudiera intervenir en la Asamblea General. En respuesta, la organización trasladó la reunión anual a Ginebra y votó una resolución condenando la decisión estadounidense, que sólo contó con los votos en contra de EE UU e Israel y la abstención de Reino Unido.

Los críticos con la denegación del visado a Aboutalebi sostienen que el puesto de embajador ante Naciones Unidas no tiene excesiva relevancia. “Él forma parte de la generación de la crisis de los rehenes que ha evolucionado desde posiciones radicales a defensores de una reforma política y de la reconciliación”, señalaba Barbara Slavin, del Atlantic Council, en un artículo de opinión este jueves en The New York Times.

La Casa Blanca no teme que la denegación de la visa vaya a perjudicar las negociaciones del programa nuclear iraní que está semana ha celebrado su tercera ronda en Viena. “Este es uno más de los puntos que nos enfrentan con Irán, pero no es el único”, señaló Carney el jueves. Un día después, el portavoz de la presidencia ha recalcado que el asunto del visado y el del diálogo son independientes. “Existe un proceso en marcha que está siguiendo adelante de manera eficiente y profesional y no esperamos que se vea afectado por esta decisión”.

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