Renzi anuncia su revolución en Italia a golpe de tuit

Los trabajadores con sueldos más bajos recibirán un bono mensual de 80 euros

El primer ministro confirma la reducción del salario de los dirigentes y el número de coches oficiales

Matteo Renzi, el pasado 12 de abril en Turín. REUTERS

“Está sucediendo una cosa extraordinaria: estamos devolviéndole a los ciudadanos un dinero que es suyo. Y lo estamos consiguiendo apretando el cinturón a la administración”. La revolución de Matteo Renzi continúa a marchas forzadas. En el fondo y en la forma. El primer ministro italiano presentó las nuevas medidas económicas aprobadas este viernes por el Consejo de Ministros a través de 10 mensajes de Twitter comentados en directo durante una conferencia de prensa. A partir de mayo, 10 millones de italianos cuyos sueldos van de los 8.000 a los 26.000 euros anuales recibirán con la nómina un bono mensual de 80 euros. Para que ello sea posible, Renzi anunció una serie de recortes entre los que se encuentran algunos de marcado carácter simbólico, como la reducción a cinco del número máximo de coches oficiales por ministerio o el establecimiento de un techo, de 240.000 euros anuales, de las retribuciones de los dirigentes públicos.

Renzi, que confirmó una bajada del 10% del impuesto sobre el trabajo, reconoció: “Hace cinco días que no salgo del Palacio Chigi [la sede del Gobierno], pero estoy feliz. Estamos cumpliendo todo lo que prometimos. Y es solo el primer paso. Vamos adelante como trenes”. Luego, se aplicó a comentar sus propios tuits. El primero: “Un máximo de cinco coches oficiales por ministerio. Las fuerzas de seguridad regresan a las calles”. Según Renzi, se trata de la reducción de coches oficiales más grande de la historia: “Algunos se reían y le llamaban a esto la teletienda, pero ya hemos vendido más de 52 coches de los que hemos subastado. No pasa nada porque los subsecretarios vayan al trabajo en taxi, en metro, en moto o a pie”. Segundo mensaje: “Todos los gastos de la administraciones locales estarán online en un máximo de 60 días”.

El primer ministro y secretario del Partido Democrático (PD) aclaró después que no solo los de los ayuntamientos, sino los de toda la administración: “Los ciudadanos tienen que saber no solo cuánto, sino en qué se gasta el dinero la administración. Vamos a poner en la red hasta cuánto cuestan los teléfonos móviles de los asesores. Esto es una revolución. Si todas las regiones ponen cuánto se gastan, por ejemplo, en sanidad, en el arco de un trienio se convertirá en una herramienta muy eficaz de comparación, transparencia y ahorro”.

Y así hasta desglosar todas las medidas. Desde el techo al sueldo de los dirigentes de las empresas públicas o participadas hasta el ahorro de 150 millones de euros en el programa de adquisición de un lote de cazas F35 y de 400 en el total de gastos de Defensa, pasando por una disminución del espacio destinado a oficinas públicas –de 44 metros cuadrados por funcionario se pasará a 25— o por el pago más rápido a las empresas que trabajan para la administración. Según Renzi, se trata de medidas estructurales que se irán completando en los próximos meses según el rígido calendario de una gran reforma al mes que se autoimpuso cuando llegó al Gobierno.

El primer ministro también quiso desmentir a quienes, a través de filtraciones periodísticas, habían alertado en las últimas horas de la supuesta intención del nuevo Gobierno de recortar los gastos en sanidad y educación. Por la mañana, y también a través de Twitter, Renzi anunció: “No hay recortes en la Sanidad. No hay recortes en el sueldo de los profesores. No hay recortes lineales. Nos vemos a las 16.30”. Un segundo mensaje anunciaba: “Para 15 millones de personas los impuestos disminuyen, las promesas se convierten en realidad. Nos vemos luego”. No fue a las 16.30, sino dos horas más tarde, pero Renzi apareció con gesto sonriente, orgulloso de mantener su palabra y dejando entrever que, incluso en el interior del Consejo de Ministros, hay quienes no aprueban del todo su manera expeditiva de conducir el Gobierno.

Pero Renzi sabe mejor que nadie que no hay tiempo que perder. Las elecciones europeas están ya a la vuelta de la esquina y los sondeos muestran cómo el Movimiento 5 Estrellas (M5S) ya ha roto el bipartidismo. Con un 23,5% de intención de voto, la formación de Beppe Grillo ha dejado atrás a la mermada Forza Italia de Silvio Berlusconi (con un jamás visto, por raquítico, 18,9% de apoyos) y se acerca peligrosamente al Partido Democrático (PD), que goza gracias al efecto Renzi de un 34%, pero que subirá o bajará en función de que los electores perciban que las promesas del joven primer ministro “se convierten en realidad” –como él mismo presumía en su tuit—o se pierden en el baúl sin fondo de las promesas incumplidas. De ahí que, a preguntas de los periodistas, Renzi asegurara que no teme que el Parlamento pueda rechazar su paquete de medidas: “El Parlamento puede hacer lo que quiera. Pero me gustaría saber cómo el Movimiento 5 Estrellas puede votar en contra de una serie de medidas destinadas a devolver a los ciudadanos el dinero que les pertenece. No, no estoy preocupado”.