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Una nueva organización de cubanos pide a Obama más flexibilidad con La Habana

Jóvenes cubano-estadounidenses, vinculados con el Partido Demócrata, reclaman al presidente que apruebe unilateralmente nuevas medidas para el desarrollo económico de la isla

Cartel de la organización CubaNow en el metro de Washington. REUTERS

Un mes después de que Cuba aprobara una nueva ley de inversión extranjera y un día antes de que la Unión Europea y Cuba inicien su primera ronda de negociaciones para acabar con la llamada Posición Común, este lunes se oficializó el nacimiento de una nueva organización independiente en Estados Unidos que reclama una mayor apertura de Washington hacia el régimen de La Habana. CubaNow está impulsada por un grupo de jóvenes cubano-estadounidenses, con anteriores vínculos con el Partido Demócrata y la Administración de Barack Obama, que creen que el embargo decretado hace más de 50 años por EE UU ha sido fútil y que es necesario atenuarlo para promover el desarrollo de los emprendedores cubanos. Hace más de un año una asociación de cubanos exiliados en EE UU pidió por primera vez una revisión del duradero embargo.

"La política de EE UU [hacia Cuba] ha sido un fracaso", afirmó el director ejecutivo de CubaNow, Ric Herrero, en una rueda de prensa telefónica de presentación de la nueva organización, que tiene una doble sede en Miami y Washington, se declara sin ánimo de lucro y se nutre de donaciones de estadounidenses. "Hay que incrementar el flujo de recursos hacia la isla y mantener la presión [hacia el régimen] en los abusos de derechos humanos". Un reclamo que llega en un contexto favorable: una mayoría de estadounidenses apoya un cambio en la política de su país hacia la isla, según una encuesta reciente.

Conscientes de la división que suscita en el Capitolio cualquier debate en torno a una modificación del bloqueo a Cuba, la entidad dirige sus peticiones directamente al presidente Obama para que apruebe nuevas medidas por medio de órdenes ejecutivas, esquivando así el necesario apoyo de legisladores demócratas y republicanos. Poco después de llegar a la Casa Blanca, en 2009, el mandatario demócrata favoreció la flexibilización de las remesas, los viajes familiares y la ampliación de las opciones de visitar la isla para los ciudadanos de EE UU; pero este acercamiento quedó paralizado por la detención y posterior condena del contratista estadounidense Alan Gross, cuya liberación es para Washington una condición 'sine qua non' para hacer nuevos gestos a La Habana.

La tesis de CubaNow es que las medidas aprobadas en 2009 fueron "significativas" pero que ahora es "tiempo de tomar nuevos pasos". La organización centra sus demandas en el terreno económico y hace cuatro peticiones concretas a Obama. En primer lugar, que expanda notablemente la posibilidad de que ciudadanos estadounidenses viajen a Cuba, lo que ahora se limita sobre todo a motivos familiares y a intercambios culturales o académicos, pero que, en cualquier caso, ha incrementado el flujo de visitantes (en 2012 más de 400.000 cubanos con residencia en EE UU pudieron viajar a la isla).

La segunda petición es que se levante toda restricción al envío de remesas económicas desde EE UU a emprendedores independientes cubanos. La tercera que se amplíe la autorización de bienes que se pueden importar y exportar entre el sector privado estadounidense y la tímidamente creciente esfera emprendedora cubana. Y finalmente, reclaman nuevas licencias para que empresarios estadounidenses puedan ofrecer servicios profesionales a sus homólogos en la isla comunista, situada a 140 kilómetros de sus costas.

Pero aunque Washington acabase con la prohibición a sus ciudadanos, incluidos los de origen cubano, de invertir en la isla esta posibilidad aún chocaría con la nueva legislación aprobada en marzo por el Gobierno de Raúl Castro, que pretende proteger a los inversores extranjeros de posibles sanciones por parte de EE UU. Según dijo en el momento de la votación el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, solo podrán invertir los cubano-estadounidenses que "no tengan posiciones adversas al proceso revolucionario, ni estén vinculados con la mafia terrorista de Miami”.

Las reclamaciones de CubaNow coinciden, en términos generales, con las que hizo en febrero de 2013 el Cuba Study Group, una organización independiente creada en 2000, aunque con algunos matices. Mientras la segunda organización pidió la derogación de la Ley Helms-Burton, que en 1996 reforzó el embargo, la primera se mostró este lunes más genérica y abogó por "modernizar" esa política porque "2014 no es 1996", en palabras de Herrero.

Según el director ejecutivo de CubaNow, su entidad se diferencia del resto porque es menos moderada y está integrada por ciudadanos más jóvenes y que han vivido en Cuba. "Han sentido el embargo y han visto que no ha tenido ningún resultado", argumenta Herrero, que trabajó con el Partido Demócrata en 2010 en Florida y asesoró en las elecciones de 2012 al candidato opositor venezolano Henrique Capriles.

CubaNow tiene su foco "en Estados Unidos y no en Cuba" y, al margen de impulsar un debate a nivel nacional, su principal objetivo es convencer a la Administración Obama de que la política estadounidense ha fracasado y precisa un "nuevo acercamiento" hacia la isla. Por ello, su primera acción es la instalación durante un mes de una serie de anuncios gráficos en estaciones de metro en Washington cercanas a la Casa Blanca y al Departamento de Estado. En uno de ellos, por ejemplo, aparecen sendas fotografías de Obama y la bloguera opositora cubana Yoani Sánchez y una frase que reza: "Presidente deja de esperar. Ayuda a los emprendedores independientes en Cuba".

Aunque Herrero no hizo ninguna valoración extendida de la situación en Cuba, con sus peticiones a la Administración Obama admite implícitamente que le parecen insuficientes las tímidas reformas aperturistas del régimen, como la progresiva descentralización y reducción del tamaño del Estado o la compra venta de vehículos y viviendas.

Al margen de las reformas en La Habana y su diálogo iniciado con Bruselas, las demandas de grupos, como CubaNow, llegan en un momento en que los países latinoamericanos tratan de acercarse más a La Habana para tomar posiciones ante una futura transición. Y cuando también en Washington hay un incipiente mayor consenso político a favor de un cambio de relación, encabezado por el senador demócrata Patrick Leahy y el republicano, Jeff Flake. Ambos abogan también por que Obama apruebe normas de forma unilateral, conscientes de la división en el Capitolio en este asunto, incluso entre la bancada demócrata. El nuevo grupo también nace a las pocas semanas de que se supiera que Washington financió en secreto la creación de una red social en Cuba para promover un cambio político