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41 diputados socialistas dan la espalda al Gobierno

Un grupo de parlamentarios del PS se abstiene y se suma al rechazo del ajuste de Los Verdes y al Frente de Izquierda

La Asemblea Nacional Francesa durante el discurso de Manuel Valls, este martes en Paris.
La Asemblea Nacional Francesa durante el discurso de Manuel Valls, este martes en Paris. AFP

Solo los diputados socialistas y los del Partido Radical de Izquierda, pero no todos, votaron anoche a favor del programa de estabilidad defendido por el Gobierno de François Hollande y Manuel Valls. Tras las llamadas al orden del primer ministro y del jefe de filas del Partido Socialista en la Asamblea Nacional, Bruno le Roux, y sobre todo después de que Valls aceptara incorporar algunas reivindicaciones de los contestatarios para que los recortes no afecten a las rentas más bajas, el número de disidentes socialistas quedó finalmente en 41 diputados —que se abstuvieron— de los 291 que tiene el PS. El resultado de la votación fue de 265 votos a favor, 232 en contra y 67 abstenciones, lo que supone una victoria ajustada para Valls, puesto que la mayoría de la Asamblea rechazó bendecir el plan del Gobierno.

Para el Ejecutivo, la confianza de la Asamblea Nacional, aunque no fuera vinculante, era indispensable para dar una imagen de unidad ante Europa. A la desafección del ala izquierdista, traumatizada por la derrota en las municipales e inquieta porque el ahorro del gasto público frene el crecimiento, se sumaron en las últimas semanas numerosos seguidores de Martine Aubry y del exministro Jean-Pierre Chevenément. La contestación provocó gran inquietud en el aparato socialista, que este martes trató de negociar con los disconformes y al fracasar no dudó en lanzar anatemas de secesión.

Le Roux y el nuevo primer secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis, dejaron en el aire la posibilidad de un divorcio que, si acabara cuajando, podría dejar en mantillas la mayoría absoluta obtenida por los socialistas en las legislativas de junio de 2012, o incluso desembocar en una disolución del Parlamento y una hipotética cohabitación de los socialistas con la derecha.

Cambadélis amenazó: “Si en cada votación hay socialistas que votan contra el Gobierno, habremos ido más allá de una desconfianza más o menos organizada y estaremos en una secesión”. Y Christian Paul, uno de los disidentes, replicó que no se trataba de un voto de desconfianza “sino de un voto de alerta ante una reorientación de la política del Gobierno”.

La creciente fractura del PS es otro síntoma de la soledad de Hollande. Abandonado desde hace año y medio largo por los franceses —solo el 18% mantienen su confianza en él— se ha quedado solo en el Parlamento. Con la precipitada crisis de Gobierno abierta tras la debacle en las municipales, perdió a sus socios, los Verdes de Europa Ecología, que este lunes se abstuvieron mayoritariamente. Los comunistas y el Frente de Izquierda votaron contra el ajuste.

Los partidos de centroderecha decidieron abstenerse o votar contra los ajustes aunque reivindican una bajada de los impuestos y los costes laborales a las empresas.