El oligarca Poroshenko gana las presidenciales con amplio apoyo

El empresario logra un 53,7% de los votos con más de la mitad del escrutinio hecho.

La ex primera ministra Yulia Timoshenko reconoce la victoria del millonario

El exministro se dispone a viajar a la zona rebelde en busca de un acuerdo

El empresario Petro Poroshenko, de 48 años, es el vencedor de las elecciones presidenciales de Ucrania, a gran distancia del resto de los candidatos. Con el 54,5% de los votos escrutados, obtiene el 53,7% de los sufragios. En segundo lugar figura la ex primera ministra, Yulia Timoshenko, con un 13,07%. Todo indica que, al haber superado limpiamente la barrera del 50%, no será necesaria una segunda vuelta electoral para que Ucrania tenga un nuevo y legítimo presidente.

En una comparecencia celebrada media hora después de concluir las elecciones, Poroshenko manifestó que miles de tártaros de Crimea y centenares de miles de habitantes de las regiones orientales del Estado habían votado también en las elecciones, pese a las dificultades y los peligros para su vida. “Podemos decir de forma firme y convincente que ha votado toda Ucrania y que ésta es la elección de toda Ucrania”, manifestó. Poroshenko, al que algunos llaman “el rey del chocolate” por sus actividades empresariales como gran productor de bombones, anunció que sus primeros pasos estarán destinados a “acabar con la guerra y el caos” y traer la paz a Ucrania. Afirmó que defenderá los intereses y la seguridad de los habitantes de las regiones del este del país y que dará prioridad a la seguridad y defensa. También dijo que Ucrania ha apoyado el Estado unitario y su futuro europeo. “El 85% de los ucranios apoyaron el camino europeo para Ucrania”, manifestó, y señaló que el trabajo de su Administración se regirá por la idea proeuropea.

En tercer lugar, de forma inesperada, se clasificó el radical Oleg Liashko, con un 8,46%; en cuarto, el exministro de Defensa Anatoli Gritsenko, con un 5,47%, seguido de Serguéi Tigipko, con un 5,25%. Los candidatos ultranacionalistas y derechistas, Oleg Tiagnibok y Dimitri Yarosh,respectivamente, están en puestos de cola de la veintena de pretendientes que finalmente se enfrentaron en la liza. La participación electoral osciló según las regiones. La más alta fue en las regiones del oeste del país, como Lvov, Ivano Franko y Transcarpatia, donde a las cuatro de la tarde se había superado el 52%. En su conjunto, a esa hora había votado el 45% del censo. En la provincia de Donetsk, los grupos armados de la proclamada República Popular de Donetsk impidieron las votaciones en muchas localidades.

Poroshenko es oriundo de la región de Odesa, habla inglés y rumano, y estudió relaciones internacionales y economía en Kiev. Ha sido diputado en la Rada Suprema (Parlamento), secretario del Consejo de Seguridad de Ucrania (de febrero a septiembre de 2005) y jefe del consejo del Banco Nacional de Ucrania de 2007 a 2012, así como ministro de Exteriores, de 2008 a 2010, y ministro de Desarrollo Económico y Comercio, de marzo a noviembre de 2012. Suave en las formas, pero resuelto en los contenidos, Poroshenko es visto por muchos de sus conciudadanos como la persona que puede encauzar las medidas económicas y políticas necesarias para sacar al país de la crisis y afirmar los intereses nacionales ante Rusia con eficacia y firmeza, pero sin estridencias.

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Durante el último medio año, Poroshenko ha demostrado también su valentía física personal, al subirse a una excavadora para frenar a unos manifestantes que intentaban tomar por asalto la sede de la Administración Presidencial en otoño y posteriormente, en marzo, al acudir a Simferópol, la capital de Crimea, en un intento fallido de entrevistarse con las autoridades locales e impedir la secesión. Poroshenko anunció que su primera visita como presidente será a Donbás, la región minera e industrial del este de Ucrania que se ve agitada por una oleada de separatismo apoyado desde Rusia.

En lo que se refiere a Yulia Timoshenko, la opinión más generalizada es que, tras su estancia en la cárcel donde fue recluida siendo Víctor Yanukóvich presidente del país, la ex primera ministra no ha llegado a reconectar con la realidad política y que su programa resultaba vago y demagógico. En Kiev, la capital, se celebraban también elecciones a alcalde, en las que el campeón de boxeo Vitali Klichkó confirmó su posición de favorito. Klichkó y Poroshenko forman parte del mismo equipo y ambos compartieron el júbilo de la victoria en su cuartel electoral, en las dependencias del Arsenal, el museo de arte moderno de Kiev.

En la capital, la afluencia de votantes era masiva en colegios visitados por esta corresponsal en distintos puntos de Kiev, en la orilla izquierda del Dnieper, y en el barrio de Sviatoshin, en las cercanías de las dependencias de la fabrica de aviación Antónov. La mayoría de los ciudadanos interpelados confirmaban su intención de votar por Poroshenko. “Es un oligarca pero da trabajo a miles de personas”, afirmaba Galina, una jubilada que en el pasado había votado por el líder comunista Petro Simonenko, que se retiró de la campaña.

Kiev es una ciudad de aluvión donde convergen personas de todo el país. Entre los electores con los que habló esta corresponsal se encontraba Yelena, profesora de literatura ucraniana nacida en Slaviansk. Elena, de 36 años, estudió filología ucrania en aquella ciudad de la región de Donetsk, que hoy es uno de los focos más duros de la guerra, y según afirma “el ucranio que se habla en los pueblos de aquella provincia es tan limpio y tan auténtico como el de otras regiones”. La profesora dijo estar considerando la posibilidad de trasladar a Kiev a su madre, a la que la guerra obliga a refugiarse en un sótano de forma intermitente. Entre los que votaban en Kiev había también gente venida de Crimea y del este del país.

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