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Hong Kong reclama a China el sufragio universal en un referéndum

Los organizadores subrayan la alta participación en la consulta, de carácter informal

Recuento de votos del referéndum, este domingo. Ampliar foto
Recuento de votos del referéndum, este domingo.

Casi 800.000 hongkoneses han desafiado a Pekín al votar en el referéndum informal concluido este domingo tras 10 días de votación. La alta participación en la consulta sobre la introducción del sufragio universal en las elecciones locales de 2017, que ha contado con la oposición de China, ha sorprendido incluso a sus organizadores del movimiento civil Occupy Central y representa un serio aviso para Pekín acerca del descontento entre amplias capas de la ex colonia británica y centro financiero internacional con el Gobierno central comunista y el creciente temor a un deterioro de las libertades.

Más de 21 centros de votación físicos se mantuvieron abiertos en todo el territorio autónomo entre las 10 de la mañana y las 10  de la noche de este domingo. Además, quienes lo desearan podían votar mediante una página de Internet, aunque ésta sufrió varios ataques cibernéticos, al parecer procedentes de China, durante el proceso de consulta. Tras el cierre de las urnas se anunció que el número total de sufragios válidos emitidos había sido 787.767, de una población de 7,2 millones de personas.

En la consulta se planteaba a los participantes tres modelos diferentes, todos ellos basados en el sufragio universal, para elegir al líder del Ejecutivo local hongkonés en 2017. También se daba la opción de votar en blanco. Una segunda pregunta consultaba igualmente sobre la posibilidad de imponer un veto a las propuestas de reforma del sistema que no contemplen el sufragio universal.

El resultado sorprende incluso a los organizadores, el movimiento civil Occupy Central

Tras el recuento de los votos, se dio como ganadora a la opción presentada por la Alianza para la Verdadera Democracia, un grupo formado por 26 de los 27 legisladores de la oposición prodemocracia, que obtuvo el 42,1% de los sufragios. En segundo lugar, con un 38,4%, quedó la propuesta de la Federación de Estudiantes, mientras que la tercera posibilidad, del grupo Poder del Pueblo, logró el 10,3%. La pregunta acerca del veto recibió el “sí” del 88% de los participantes, según los datos de Occupy Central.

En declaraciones previas que recoge el diario South China Morning Post, uno de los líderes de Occupy Central, Benny Tai Yiu-Ting, afirmó que “el día de hoy debería figurar en la historia del desarrollo constitucional de Hong Kong, ya que el referéndum ha sido la mayor instancia de expresión de la opinión pública en la historia de la ciudad”.

En la actualidad, el jefe del Gobierno de Hong Kong queda elegido por la votación de cerca de 1.200 personas, la mayoría de ellos empresarios y notables del territorio autónomo, que el Reino Unido devolvió a China en 1997. El acuerdo pactado entre la que fuera primera ministra británica, Margaret Thatcher, y el entonces principal dirigente chino, Deng Xiaoping, preveía que la ex colonia mantuviera un “alto nivel de autonomía” dentro del principio conocido como “un país, dos sistemas”.

En parte, es precisamente el temor a una erosión de ese principio el que parece haber dado alas a la consulta. A principios de este mes, el Consejo de Estado (el equivalente al Legislativo chino) emitió un Libro Blanco en el que se recordaba que “el alto grado de autonomía de la Región Especial Adminitrativa de Hong Kong no equivale a una autonomía completa ni a un poder descentralizado”. También afirmaba que es imprescindible que los funcionarios de la ex colonia, incluidos los del poder judicial, “sean patriotas”.

El pasado viernes los abogados hongkoneses se manifestaron por las calles centrales para defender la independencia judicial y en contra del Libro Blanco.

Ese mismo día, las cuatro grandes firmas auditoras internacionales -KPMG, Deloitte, PricewaterhouseCoopers y Ernst&Young- publicaron un anuncio conjunto en los medios hongkoneses en el que advertían que las iniciativas de Occupy Central pueden perjudicar gravemente la economía del territorio autónomo, basada en su estatus como puerto franco y centro financiero internacional.

Occupy Central, un movimiento cívico creado para reclamar una mayor participación ciudadana en la organización del gobierno hongkonés, ha asegurado que llevará a cabo sentadas de 10.000 personas en el distrito financiero de la ciudad si el gobierno local no propone en los próximos meses una reforma del sistema electoral para 2017 que incluya una modalidad creíble de sufragio universal.

China se comprometió en 2007 a introducir el sufragio universal en Hong Kong diez años más tarde, aunque matiza que los candidatos tendrán que “amar a la patria” y contar con su aprobación. Pekín ha desautorizado el referéndum de los últimos diez días al considerar que es “ilegal e inválido” y “no tiene base en la Constitución”.

El referéndum se celebra dos días antes de la manifestación anual que el 1 de julio conmemora la devolución británica de Hong Kong a China. La manifestación, que se ha convertido en un catalizador de reclamaciones pro democráticas, contó el año pasado con una participación de más de 100.000 personas, según fuentes independientes. Este año, sus organizadores afirman que podrían superar el medio millón.