El papa Francisco: “No llevar el pan a casa nos roba la dignidad”

Jorge Mario Bergoglio propone en Molise un “pacto por el trabajo” para luchar contra “el drama del desempleo”

En un encuentro con trabajadores y pequeños empresarios de Molise, una de las regiones más desfavorecidas de Italia, el papa Francisco ha pedido a los políticos “un pacto por el trabajo” para luchar contra “el drama del desempleo, una plaga que requiere esfuerzo y valentía por parte de todos”. Como ya hizo en septiembre de 2013 durante su visita a Cerdeña, Jorge Mario Bergoglio, antes de hablar, ha preferido escuchar los testimonios de algunas víctimas de la crisis. Luego, dirigiéndose a uno de los trabajadores en paro, ha dicho: “Tú has hablado de dignidad. No tener trabajo no es solo no tener lo necesario para vivir, no. Nosotros podemos comer todos los días: vamos a Cáritas, vamos a una asociación, a un club, a dónde sea, y nos dan de comer. Pero ese no es el problema. El problema grave es no poder llevar el pan a casa. ¡No llevar el pan a casa nos roba la dignidad! Tenemos que defender nuestra dignidad”.

Los viajes del Papa por Italia siguen el mismo guión de su pontificado: salir de los lujosos palacios del Vaticano para ir al encuentro con la periferia. Bergoglio no ha ido todavía a Milán, a Venecia o a Florencia. Pero sí a Lampedusa para denunciar “la globalización de la indiferencia” frente al drama de la inmigración, a Cerdeña para pronunciar un alegato contra el actual sistema económico -“los ídolos del dinero nos están robando la dignidad”-, a Calabria para excomulgar a la ‘Ndrangheta –“la mafia es la adoración del mal, el desprecio del bien común”- y ahora a Molise para reunirse con presos, enfermos y trabajadores e industriales golpeados por la crisis.

Los viajes del Papa por Italia siguen centrándose en lugares golpeados por la crisis, el drama de la inmigración o el azote de las mafias

Francisco también ha pedido a los padres que, pese a las angustias de la crisis, hagan todo lo posible por conciliar la vida laboral y familiar. “Cuando me pongo a confesar”, ha explicado, “aunque no tanto como lo hacía en la otra diócesis [Buenos Aires], cuando vienen un padre o una madre jóvenes, les pregunto: ¿cuántos niños tienes? Y después les hago siempre otra pregunta: dime, ¿tú juegas con tus hijos? La mayoría me responde: ¿cómo dice, padre? Sí, sí, ¿tú juegas con tus hijos, pierdes el tiempo con ellos? Porque estamos perdiendo esta capacidad, esta sabiduría de jugar con nuestros hijos. La situación económica nos obliga también a esto. Por favor, perder el tiempo con vuestros hijos”.

Al hilo de la conciliación entre trabajo y vida familiar, el Papa también ha reflexionado sobre la conveniencia o no de trabajar los domingos. “No se trata de una cuestión”, ha subrayado, “que interese solo a los creyentes, sino a todos, como elección ética”. Y ha explicado: “La pregunta es: ¿a qué queremos darle prioridad? El domingo libre de trabajo –salvo para los servicios esenciales—viene a reafirmar que la prioridad no es lo económico, sino lo humano, lo gratuito, las relaciones no comerciales sino familiares, de amistad, para los creyentes la relación con Dios. Tal vez es el momento de preguntarnos si esto de trabajar el domingo es una verdadera libertad”.