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La oposición abre un debate tras el fracaso de la protesta radical

El sector partidario de forzar la renuncia de Maduro y el más dialogante se reúnen para evitar una crisis definitiva

Maria Corina Machado (i) y Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López REUTERS

“Salidistas” contra “dialogantes”. Son los bandos en los que se divide el elenco del conflicto interno que consume a las fuerzas de oposición en Venezuela. Si el Gobierno de Nicolás Maduro se ha sentido en jaque en algún momento desde que asumiera el poder en abril de 2013, ha sido como producto de dinámicas que poco o nada obedecen a la estrategia opositora: la crisis económica, las presiones de poderes extranjeros y las ambiciones dentro del chavismo.

Las turbulencias se gestaron desde mucho antes dentro de la oposición, pero sólo se hicieron evidentes a partir de comienzos de 2014. La necesidad de capitalizar las debilidades percibidas entonces en el Gobierno catalizó, irónicamente, la división de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Un sector, encabezado por María Corina Machado y Leopoldo López —y al que, después, se sumaría Antonio Ledezma, alcalde socialdemócrata de Caracas—, se propuso cabalgar sobre las protestas estudiantiles de febrero para producir un estado de conmoción interna que forzara la renuncia o destitución de Maduro y una transición que pintaba como inminente. Mientras, otro sector, que gira en torno al excandidato presidencial Henrique Capriles, y el Coordinador de la MUD, Ramón Guillermo Aveledo, apostaba por esperar para que la escasez y el colapso económico erosionaran las bases políticas del Gobierno.

Los disturbios se apagaron tras la muerte de 43 personas y el encarcelamiento de dirigentes como López, a punto de cumplir seis meses en una prisión militar cercana a Caracas. Pese al evidente fracaso de la insurgencia, los seguidores del ala más radical de la oposición todavía califican de pasiva —y hasta de “colaboracionista”— la postura oficial de la MUD. Esta, a su vez, acusó el desgaste de su participación en unas rondas de diálogo estéril con el Gobierno, bajo el auspicio del Vaticano y de varios países vecinos. Además, no termina de superar la desconfianza producida por su sospecha de que la iniciativa de La Salida, de Machado y López, más que cambiar al presidente, en realidad se proponía reemplazar al liderazgo opositor.

Ambas partes reconocen que, para desafiar al chavismo y los recursos del Estado de los que dispone, más les vale presentarse unidas

Estas diferencias, que se expresan en términos más crudos a través de escaramuzas en las redes sociales, le costó la cabeza a uno de los portavoces más conspicuos de la MUD, el democristiano Ramón José Medina, quien debió renunciar hace dos semanas a su Secretaría Ejecutiva. Despojado de las obligaciones como portavoz oficial, Medina incurrió en el desatino de confesar en un programa de entrevistas que la MUD no había previsto una estrategia para obtener la libertad de Leopoldo López, pues el dirigente era quien se había ocupado de trazar su propia estrategia “para caer en la cárcel”.

Las inquinas, sin embargo, no llegan a la ruptura abierta porque ambas partes reconocen que, para desafiar al chavismo y los recursos del Estado de los que dispone, más les vale presentarse unidas. Por eso, este lunes se celebrará una reunión para encontrar fórmulas de concertación. El encuentro tiene como objetivo recomponer la MUD y, como dijo el presidente del partido socialcristiano Copei, Roberto Enríquez, pactar un “cese a la competencia por los liderazgos”.

Sin embargo, el pronóstico es reservado y el debate interno, si no se desborda, puede terminar en un borrón y cuenta nueva. Al menos parece ser la expectativa de María Corina Machado, la exdiputada defenestrada de manera sumaria por el chavismo en marzo pasado, y a la que se le abrió un proceso judicial que la mantiene en el umbral de la prisión. El viernes pasado pidió, junto a Froilán Barrios, un aliado del sector sindical, el surgimiento de una nueva plataforma de unidad “más amplia, participativa y efectiva”. A juicio de Machado, no todos los sectores de oposición “se sienten representados en la MUD”, por lo que esta debería abrirse a “los nuevos liderazgos”. “Debe escucharse a los ciudadanos e interpretar sus necesidades”, insistió. “Las fuerzas democráticas que quieren un cambio son diversas y tienen aportes que dar”.

En un gesto de distensión de cara al sector “salidista”, entre tanto, la MUD envió un comunicado al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en el que le informa sobre las lesiones que habrían sufrido Leopoldo López y dos alcaldes de su partido Voluntad Popular (VP), Enzo Scarano y Daniel Ceballos, también confinados en la prisión militar de Ramo Verde, durante una requisa la madrugada del viernes.

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