Una secretaria de Estado británica dimite por la política respecto al conflicto en Gaza

Sayeeda Warsi pide más acción para lograr un "alto el fuego inmediato"

Imagen de archivo de Sayeeda Warsi en Birmingham. AFP

La dimisión este martes de Sayeeda Warsi, secretaria de Estado del Gobierno británico para la ONU, los derechos humanos y la Corte de Justicia Internacional, ha dejado claro el cisma interno que vive el partido conservador de David Cameron respecto al conflicto de Gaza. “Nuestras políticas en relación a Oriente Medio y en concreto nuestra postura frente a la actual crisis de Gaza es moralmente indefendible, no favorece los intereses del Reino Unido y tendrá consecuencias negativas a largo plazo tanto en nuestra reputación internacional como doméstica”, ha escrito Warsi en su carta de renuncia, presentada a primera hora de la mañana y anunciada públicamente vía Twitter.

“Nuestra postura en relación al conflicto no es consistente con nuestros valores, concretamente con nuestro compromiso con el Estado de derecho y nuestra larga tradición de apoyo a la justicia internacional. […] Siempre he dicho que una vez terminada mi vida política tendré que ser capaz de vivir con las decisiones que tomé y que apoyé. Si ahora me quedo en el Gobierno no sé si seré capaz de hacerlo”, afirma Warsi en una larga misiva en la que además sugiere que en el interior del Ministerio de Exteriores hay “mucho malestar” por cómo se está manejando el tema de Gaza.

La primera mujer musulmana que entró a formar parte de un Gobierno británico tras la llegada al poder de David Cameron en 2010 y quien también ocupó el cargo de presidenta del partido conservador entre 2010 y 2012 ha puesto así de relieve que las discrepancias en el interior del Gobierno y del partido conservador respecto a las reticencias de su primer ministro a condenar claramente a Israel por sus ataques a civiles han alcanzado un punto crítico.

Hasta ahora lo más contundente que ha dicho el primer ministro David Cameron es que “atacar civiles está mal y es ilegal”. Lo hizo el lunes, justo antes de irse de vacaciones y ni siquiera nombró a Israel. Su nuevo ministro de Exteriores, Philip Hammond, dijo la semana pasada que la situación en Gaza es “simplemente intolerable”, pero tampoco ha querido referirse abiertamente a Israel, algo que, desde hace semanas, crea malestar en el interior del Ejecutivo y del partido conservador. “Para nadie es un secreto que en el seno del Gobierno hay diferentes opiniones respecto a Gaza, y lady Warsi tenía posiciones muy fuertes”, ha dicho el viceprimer ministro liberal, Nick Clegg, al conocer la renuncia de Warsi.

No estaba sola en sus críticas. Margot James, asesora de Cameron; Peter Luff, exsecretario de defensa; Crispin Blunt, exsecretario de prisiones, y Nicholas Soames, presidente del Consejo Conservador de Oriente Medio, son algunas de las voces tories que han expresado su descontento ante la inacción de Cameron. Pero a un año de las próximas elecciones generales el primer ministro británico parece querer evitar las críticas directas a Israel para no enfurecer ni a sus votantes ni al lobby judío, del que dependen muchas de las donaciones del partido conservador. Hace ocho años, cuando Israel invadió el sur del Líbano, William Hague y David Cameron, estando en la oposición, se atrevieron a decir que las acciones de Israel habían sido “desproporcionadas”. La lluvia de críticas que recibieron entonces podría explicar su silencio actual. “Si se quiere entender por qué el Gobierno y sus ministros están siendo tan pusilánimes hay que remontarse a las palabras de Hague en 2006, que tuvo la temeridad de tildar de “desproporcionadas” las acciones de Israel. Sobre Hague cayó el oprobio”, aseguraba un miembro del partido tory en el diario The Guardian que duda mucho que su Gobierno condene públicamente a Israel.

La dimisión de Warsi es en cierto modo el punto final a la crónica de una muerte anunciada. Desde que comenzó la guerra entre Israel y Gaza hace casi un mes Warsi, que también ocupaba la secretaría de Estado para la fe y las comunidades, ha estado aireando su malestar respecto a los ataques de Israel a civiles palestinos a través de Twitter. Mientras, su Gobierno se limitaba a pedir un alto el fuego. Con su renuncia ha abierto la puerta a que las voces de otros conservadores críticos con Cameron se oigan con mayor claridad. “El Gobierno tiene que tomar nota y aprender de la dimisión de Sayeeda Warsi, que ha hecho bien en renunciar por un tema de tanta importancia”, ha escrito en Twitter Nicholas Soames, nieto de Churchill y uno de los conservadores más respetados de su partido. La tarde de este martes, la única reacción del Gobierno a la dimisión de Warsi había sido un breve comunicado firmado por Cameron lamentando la renuncia, alabando su trabajo y reiterando la posición del Ejecutivo británico respecto al conflicto en Gaza: “La situación es intolerable y urgimos a las dos partes a firmar un alto el fuego”.

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