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Rusia busca carne en Brasil tras el veto de alimentos a la UE y EEUU

El comercio exterior del país sudamericano celebra la decisión de Moscú, que planea aumentar las importaciones con sus empresas

Ganadería en São Félix do Xingu, en el Pará EFE

Las empresas brasileñas exportadoras de carne han recibido la autorización del Gobierno ruso para vender sus productos en ese país, una medida inédita que supone un importante inyección para la economía brasileña. La habilitación de un total de 89 compañías, que también podrán comercializar lácteos, se oficializa el mismo día en el que el presidente Vladimir Putin anunció el veto a la importación de alimentos de los Estados Unidos y de algunos países de Europa. El veto es una respuesta a las sanciones de esos países a Rusia como reacción a la crisis ucraniana.

La noticia animó al mercado exportador brasileño. “Eso es sorprendente, nunca se llegó a tanto”, dice José Augusto Castro, presidente de la Asociación de Comercio Exterior de Brasil. “Rusia siempre fue reticente a nuestro país, levantando barreras sanitarias”, explica. Castro prevé que Brasil puede facturar 500 millones de dólares con las exportaciones al mercado ruso. “Lo más importante para los exportadores brasileños ahora es ganar el mercado y mantenerlo tras ese año de veto”, dice.

El vicepresidente de la Asociación Brasileña de Proteína Animal, Ricardo Santin, cree que el episodio está demostrando que Brasil es un socio interesante. “Tenemos condiciones de suministrar carne a Rusia por el período que ellos necesiten, sea un año o más”, dice Santin. Solo con la venta de carne de cerdo y de pollo los productores deben garantizar unos ingresos de 200 a 300 millones de dólares.

La carne de pollo es la que tiene las mejores condiciones de ganar mercado en Rusia. “Mientras un cerdo necesita entre ocho y diez meses para estar listo para el consumo, el pollo necesita cerca de 45 días”, explica. Hoy, el 36% de la carne de cerdo brasileña exportada va para Rusia, mientras el pollo representa entre el 4% y el 5%. “Por eso hay más espacio para el crecimiento”, dice.

La buena noticia para el comercio exterior, sin embargo, puede afectar el mercado interno brasileño, ya que, si la demanda aumenta, el precio de la carne en Brasil puede subir también. “Si tuviéramos un comprador retirando una cantidad grande e inesperada de carne, habrá un reflejo [en el mercado interno]”, afirma Santín. “Pero la cadena tiene un stock. No va a faltar comida para el brasileño, pero habrá sí un reajuste de los precios”.

Rusia ya es el principal destino de las exportaciones brasileñas de carnes de cerdo y bovina. Solo de carne bovina, se mandaron 303.000 toneladas en 2013, generando 1.200 millones de dólares en ingresos. La exportación de cerdo llegó a las 134.000 toneladas, con unos ingresos de cerca de 412 millones de dólares. En total, la venta de artículos agropecuarios para el mercado ruso - que incluye café, azúcar, soja, entre otros -, garantizó el ingreso de 2.720 millones de dólares.

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