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EE UU inicia los ataques contra posiciones yihadistas en Irak

La Fuerza Aérea estadounidense efectúa tres rondas de bombardeos contra el Estado Islámico

Un F/A-18E Super Hornet despega del portaaviones USS George H. W. Bush, apostado en el golfo Pérsico. AFP

Estados Unidos comenzó este viernes los ataques limitados en Irak autorizados el jueves por el presidente Barack Obama para proteger intereses norteamericanos amenazados por el avance de los yihadistas suníes del Estado Islámico (EI).

La Fuerza Aérea de EE UU llevó a cabo tres rondas de ataques a lo largo de la mañana del viernes, según informó el Pentágono. A las 10:45 GMT (12:45 hora peninsular española) dos aviones de combate F/A-18 lanzaron bombas de 226 kilos guiadas por láser contra una "pieza de artillería móvil" del EI en los alrededores de Erbil "cerca de donde se halla personal estadounidense”.

A las 14:00 GMT aviones no tripulados (drones) efectuaron dos ataques más cerca de Erbil para “ayudar a defender la ciudad” y acabar con una posición de mortero del EI. “Cuando los milicianos del EI volvieron al lugar minutos después, los terroristas fueron atacados de nuevo y eliminados exitosamente”, detalló el Departamento de Defensa en un comunicado

Finalmente, a las 15:20 GMT cuatro cazas F/A-18 lanzaron ocho bombas contra un convoy de siete vehículos y una posición de mortero de los militantes yihadistas, que fueron “neutralizados”.

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El personal diplomático y militar estadounidense en Irak está concentrado en Bagdad y en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, en el norte del país. La Casa Blanca dijo el jueves que los ataques aéreos han sido solicitados por el Gobierno iraquí, y este viernes subrayó que no hay fijado un plazo concreto de finalización de las operaciones pero enfatizó que "un conflicto militar prolongado no está sobre la mesa".

El presidente anunció la noche del jueves dos decisiones respecto de Irak: el lanzamiento desde aviones militares de ayuda humanitaria para miembros de la minoría yazidí sitiados por los yihadistas y ataques aéreos para proteger al personal norteamericano en este país e impedir un genocidio de las minorías religiosas perseguidas por los yihadistas del Estado Islámico. Consciente de la oposición estadounidense a una nueva intervención en Irak, Obama sin embargo prometió que no se enviarán tropas a combatir sobre el terreno.

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El viceasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Ben Rhodes, dijo este viernes a la cadena MSNBC que EE UU “confía” en que la combinación de la fuerza aérea estadounidense con la actuación sobre el terreno de los peshmergas, las milicias kurdas, bastará para contener el avance de los yihadistas en Erbil. “Creemos que podrán volver a [controlar] esa lucha”, subrayó.

El objetivo de los ataques, señaló, es proteger el “perímetro” de Erbil, donde EE UU estableció a mediados de junio un centro de operaciones militar. Hay otro en Bagdad.

El asesor de Obama advirtió de que los yihadistas suníes del Estado Islámico han obtenido armamento pesado en las últimas semanas y que por ello Washington está proporcionando “armamento adicional” a las milicias kurdas que luchan contra EI.

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La expansión del grupo radical suní Estado Islámico (EI)

Los cazas despegaron desde el portaaviones George H.W. Bush, que se encuentra en aguas del golfo Pérsico desde mediados de junio, cuando el Pentágono decidió, ante la creciente inestabilidad en Irak, trasladarlo desde el norte del mar de Arabia a esa posición. Desde ese portaaviones han despegado buena parte de los aviones que han realizado vuelos de vigilancia sobre Irak en las últimas semanas.

El presidente inició este viernes la ronda de consultas con los aliados de EE UU en la región con una llamada al rey Abdalá II de Jordania. Ambos discutieron “la urgencia de proporcionar ayuda humanitaria a los iraquíes y los riesgos que suponen para la región el EI y otros grupos extremistas”, así como “la importancia de apoyar un proceso político incluyente en Irak”, dijo la Casa Blanca.

EE UU lanza 72 paquetes con agua potable y paquetes de comida a los miles de yazidíes refugiados en una montaña sitiada

El vicepresidente, Joe Biden, habló entretanto con el presidente de Irak, Fuad Masum, para discutir las operaciones militares estadounidenses y “enfatizar la importancia de la formación de un nuevo gobierno” iraquí como parte clave de la estrategia para neutralizar la amenaza del EI.

El secretario de Defensa de EE UU, Chuck Hagel, minimizó la posibilidad de que los yihadistas suníes logren esconderse entre grupos de civiles. "Está muy claro quiénes son", aseguró Hagel. Según el jefe del Pentágono, si las tropas del EI se desplazan hacia Erbil, Bagdad o el Monte Sinjar -donde hay refugiados miles de yazidíes que han huido de sus residencias ante el avance yihadista- “sería bastante identificable [localizar] dónde serían efectivos nuestros ataques aéreos”.

Obama también aprobó el jueves el lanzamiento desde aviones militares de ayuda humanitaria para miembros de la minoría yazidí sitiados por los yihadistas. Los primeros lanzamientos se efectuaron el jueves sin incidencias e incluyeron tres aviones de transporte —un C-17 y dos C-130— escoltados por dos cazas F/A-18, según un comunicado del Pentágono. Lanzaron 72 paquetes con agua potable y paquetes de comida.

Por otra parte, la Administración Federal de Aviación emitió este viernes una notificación que restringe a las aerolíneas estadounidenses sobrevolar el espacio aéreo iraquí dada la "peligrosa situación creada por el conflicto armado".

A mediados de junio Obama anunció el envío de 300 asesores militares a Irak para ayudar a las fuerzas de seguridad iraquíes a contener el rápido avance yihadista. Desde entonces Washington ha aumentado gradualmente su presencia militar, con asesores y soldados de protección, hasta a alrededor de un millar. Y en paralelo, ha efectuado decenas de vuelos diarios de vigilancia y protección de su embajada en Bagdad.

A principios de julio, en un matiz revelador, el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE UU, Martin Dempsey, vaticinó que el Ejército iraquí está capacitado para defender Bagdad pero “probablemente no” para recuperar por sí mismo las partes del país bajo control del EI. Sin embargo, insistió entonces en que la solución a la crisis iraquí “no es exclusivamente militar” y que solo se resolverá eficazmente si el Gobierno del chií Al Maliki impulsa un proceso de inclusión nacional.

EE UU abandonó Irak en 2011, después de ocho años de misión bélica destinada a derrocar al dictador Sadam Hussein. Obama había intentado dejar un contingente de unos 5.000 soldados en el país después del final del conflicto, pero un desencuentro diplomático con el Gobierno de Nuri al Maliki, que se negó a ofrecer inmunidad a los uniformados norteamericanos, se lo impidió.

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