Un verdugo con acento del sur de Inglaterra

El primer ministro británico ve muy preocupante que el criminal pueda ser un británico

El ministro de Exteriores británico muestra su preocupación por la decapitación del periodista estadounidense en Siria. Reuters Live!

La decapitación del periodista estadounidense James Foley ha causado especial impacto en Reino Unido porque su asesino, que tiene la cara tapada, habla con marcado acento inglés, probablemente de Londres o del sur de Inglaterra. Ese hecho ha impulsado al primer ministro británico, David Cameron, a interrumpir sus vacaciones en Cornualles para presidir en Downing Street diversas reuniones con expertos del Foreign Office y del Ministerio del Interior. Cameron ya tuvo que adelantar 24 horas su regreso de Portugal días atrás al recibir numerosas críticas por seguir de vacaciones mientras se agravaba el avance del Estado Islámico (EI) en Irak.

“Esto es profundamente preocupante, pero sabemos que muchos ciudadanos británicos han viajado a Irak y Siria para formar parte del extremismo y de la violencia”, dijo el primer ministro en una breve declaración tras el gabinete de crisis. “Ahora lo que debemos hacer es redoblar nuestros esfuerzos para impedir que sigan yendo”, añadió, si bien aclaró que Reino Unido no aumentará su implicación militar en Irak.

La Policía Metropolitana ha confirmado que está intentando identificar a la persona que aparece en el vídeo, en el que lanza una serie de amenazas al presidente Barack Obama y a Estados Unidos y justifica la ejecución del periodista por las intervenciones aéreas de las tropas estadounidenses en Irak.

Según el diario londinense The Guardian, se trataría de un hombre de Londres al que se identifica como John, está al frente de tres yihadistas británicos que se encargan de la vigilancia de extranjeros secuestrados en la plaza fuerte islamista de Raqa y ha sido clave en el pasado en las negociaciones para liberar a 11 personas secuestradas. Un antiguo rehén citado por el diario que estuvo un año en Raqa le define como “un hombre inteligente, educado y devoto creyente de las enseñanzas del islamismo radical”.

Scotland Yard ha advertido a los ciudadanos británicos que tanto el envío de ese vídeo a otras personas como su mero visionado puede constituir un delito de acuerdo con la actual legislación antiterrorista de Reino Unido.

Vídeo cedido por el periodista Antonio Pampliega de Foley en Alepo, en septiembre de 2012.

Que el asesino de Foley pueda ser un británico pone de relieve la importante presencia, en las zonas más calientes de Irak y Siria, de jóvenes musulmanes de Reino Unido que se han radicalizado. Se estima que en estos momentos hay unos 500 británicos reclutados por la yihad en esas zonas. Y son ya cerca de 70 los sospechosos de actividades terroristas relacionadas con la yihad detenidos en Reino Unido. El fenómeno no es exclusivo, ni mucho menos, de las islas británicas y de Francia, el país que más jóvenes aporta a la yihad. El miércoles mismo las fuerzas de seguridad austriacas detuvieron a nueve personas sospechosas de pretender viajar a Siria para unirse a las milicias yihadistas.

En general, son jóvenes que, en opinión de los expertos, viajan a Siria o a Irak para participar en primera fila en la guerra y que no se conforman con adoptar un papel secundario. “Hemos visto allí a combatientes británicos operando como terroristas suicidas; les hemos visto llevando a cabo ejecuciones. Por desgracia, están entre los combatientes más despiadados y vehementes”, ha explicado a la BBC el profesor Shiraz Maher, del King’s College de Londres. Vídeos como ese tienen precisamente como principal objetivo reclutar a jóvenes desencantados.

El ministro de Exteriores, Philip Hammond, ha puesto de manifiesto que la presencia de ciudadanos británicos en las filas del llamado Estado Islámico es una amenaza para el país. “Muchas de esas personas pueden intentar en algún momento volver a Reino Unido y convertirse en un peligro directo para nuestra seguridad interna”. El jefe del Foreign Office explicó que ese escenario es especialmente probable si el Estado Islámico se ve en la necesidad de replegarse, lo que llevaría a sus combatientes extranjeros a regresar a sus países de origen.

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