La popularidad de Manuel Valls se desploma tras los pasos de Hollande

Menos de seis meses después de asumir el cargo de primer ministro, tan sólo un 36% de los franceses aprueba su gestión

El primer ministro francés, Manuel Valls. EFE

Menos de seis meses después de asumir el cargo de primer ministro, la popularidad de Manuel Valls se ha desmoronado, siguiendo la tendencia del presidente francés, François Hollande. Tan sólo un 36% de los franceses se declara satisfecho con la gestión del político de origen catalán, un porcentaje que se sitúa nueve puntos por debajo del de hace un mes, según la encuesta mensual del instituto Ifop para el diario Le Journal du Dimanche publicada hoy.

En total, Valls, que, como titular de Interior, era uno de los ministros más apreciados del anterior Ejecutivo, ha perdido 20 puntos en el índice de popularidad en apenas tres meses. Hollande por su parte, que llevaba meses estancado en un 18% de aprobación, pierde un punto más y vuelve a batir su propio récord.

El detalle de la caída de Valls, que suma un 36% de satisfechos frente al 59% de descontentos con su gestión, demuestra que el desplome se reparte de forma similar entre todo el espectro político. Los socialistas pierden 11 puntos, aunque suman todavía un 65% de opiniones favorables, y los simpatizantes izquierdistas del Frente de Izquierda, retroceden también nueve puntos. También se produce una caída entre los seguidores conservadores (con nueve puntos menos) y los de la extrema derecha (que pierden 11 puntos).

El diario atribuye su hundimiento en los sondeos —en julio ya perdió seis puntos y en junio otros cinco— en parte a la decepción con la gestión de quien parecía encarnar otra forma de hacer política y mostraba un mayor dinamismo que su antecesor, Jean-Marc Ayrault. “Esperaba más energía por su parte, pero finalmente sigue al residente en su pasividad”, declara un ejecutivo encuestado por el diario, para quien Valls encarna ahora la inacción gubernamental en Francia.

El presidente por su parte bate un nuevo récord en la historia de la V República, con un 81% de descontentos. Hollande retrocede en particular entre los simpatizantes socialistas, entre los que pierde 13 puntos hasta el 43% de satisfechos y 56% de descontentos.

Esta división entre los simpatizantes socialistas refleja la brecha abierta en el interior mismo del Partido Socialista sobre la política económica del Ejecutivo. Al grupo de diputados contestatarios —que piden el fin de la austeridad y amenazan con tumbar las reformas fiscales del Gobierno—, se han sumado este fin de semanas las sonadas críticas de dos ministros: el de Economía, Arnaud Montebourg, que en el diario Le Monde ataca la “reducción dogmática” del déficit, y el titular de Educación, Benoît Hamon, que destacaba también que ambos miembros del Ejecutivo no están lejos de las posiciones de los diputados socialistas rebeldes, conocidos como frondeurs.

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