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Francia tensa la cuerda con la UE al pedir otra prórroga para controlar su déficit

Bruselas reclama "medidas creíbles" para reducir el déficit en 2015

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Protesta contra la austeridad, el 12 de abril en París REUTERS

La nueva Comisión Europea tiene ya planteado un delicado reto por el pulso planteado este miércoles por París. Al mismo tiempo que Jean-Claude Juncker anunciaba los puestos de su Ejecutivo, el ministro francés de Finanzas, Michel Sapin, asumía en París que Francia no logrará controlar su déficit público al menos hasta 2017, dos años más tarde que el compromiso adquirido con los socios europeos. Bruselas advirtió de inmediato que Francia debe adoptar “medidas creíbles” para controlar sus cuentas públicas.

La economía francesa no solo no arranca sino que sigue arrojando datos muy negativos pese a las reformas y ajustes emprendidos por el presidente, François Hollande, y su primer ministro, Manuel Valls. El crecimiento previsto para este año se quedará en un 0,4% en lugar del 1% previsto por el Gobierno. Sapin admitió ya oficial y públicamente que el déficit francés no solo no disminuirá este año al 3,8% prometido a Bruselas, sino que llegará al 4,4%, dos décimas más que el año anterior.

Será imposible alcanzar el 3% el año que viene, el límite que prevé el Pacto de Estabilidad de la UE y que Francia se había comprometido alcanzar a finales de 2015. El año que viene, París espera cerrar el ejercicio con un 4,3% de desequilibrio en sus cuentas públicas, es decir, solo una décima menos que en 2014 y muy lejos aún del objetivo europeo.

París se arriesga a una nueva advertencia de la Comisión, que en teoría podría abrir un procedimiento por déficit excesivo contra París para poner bajo estricta vigilancia la política económica del Ejecutivo de Valls.

Esta delicada situación se produce cuando Juncker acaba de designar como comisario de Asuntos Económicos y Monetarios al francés Pierre Moscovici, ministro de Economía hasta la pasada primavera que se vio obligado a pedir la prórroga que finaliza en diciembre del mes que viene.

Nada más conocer las negativas cifras de París, Bruselas señaló que Francia debe adoptar para 2015 “medidas creíbles para desarrollar el ambicioso plan de reducción de gastos”. A mediados de octubre, París debe enviar a la Comisión su plan para el año que viene. Sapin afirmó que mantiene su compromiso de reducir en 21.000 millones el gasto público en Francia en 2015, dentro del histórico programa de ajuste que incluye rebajar en 50.000 millones ese gasto de aquí a 2017.

Para Sapin, el débil crecimiento europeo y la baja inflación han derivado en “una situación excepcional”. Hace referencia así al mecanismo previsto en el propio Pacto de Estabilidad para que, en caso de circunstancias excepcionales, los países incumplidores puedan tener un mayor margen de maniobra.

El titular de Finanzas achaca este empeoramiento al “débil crecimiento” de la economía europea y “a la baja inflación que nadie había previsto”.

El problema es que Francia ya ha dispuesto de dos prórrogas para cumplir sus compromisos y, por tanto, se prepara ahora para forzar una tercera, un dato muy negativo para la segunda economía de la zona euro.

Sapin tiene previsto presentar en breve al Gobierno los presupuestos de 2015. A comienzos de octubre, se presentarán a la Asamblea Nacional. Pero el anuncio oficial de este nuevo empeoramiento se produce solo seis días antes de que Valls presente ante la Asamblea la moción de confianza de su nuevo Gobierno, formado el 26 de agosto tras la expulsión del Ejecutivo de los tres ministros más críticos con esa política de ajuste.

Ante esa moción de confianza, varias decenas de diputados socialistas, igualmente críticos con los ajustes, han anunciado que se abstendrán pese a las llamadas a la responsabilidad que les ha transmitido el martes el primer ministro.