El Congreso de EE UU aprueba entrenar y armar a la oposición siria

El Senado aprobó este jueves la petición de la Casa Blanca. La Cámara de Representantes ya había dado su visto bueno a un plan que Washington ha tardado más de tres años en lanzar

Los líderes demócratas del Congreso, Harry Reid y Nancy Pelosi AFP

El Senado de Estados Unidos dio este jueves el visto bueno final del Congreso a la propuesta del gobierno de Barack Obama para armar y entrenar a la oposición moderada siria. Tras más de cinco horas de debate, la cámara alta sancionó la iniciativa por 78 votos a favor y sólo 22 en contra. La Cámara de Representantes ya había dado luz verde al proyecto la víspera, así que ya sólo queda la firma del presidente para que éste pueda comenzar.

Rápidamente, Obama salió a agradecer la "rapidez y seriedad" con que las dos cámaras legislativas aprobaron un "elemento clave" de la estrategia contra el grupo extremista Estado Islámico (EI): "Entrenar y equipar (a la oposición moderada siria) para que ésta se haga más fuerte y pueda atacar al EI dentro de Siria", según expresó en unas breves declaraciones desde la Casa Blanca apenas unos minutos después de que se cerrara la votación en el Capitolio.

Y es que de pronto, Washington parece tener mucha prisa por dar un paso que había logrado eludir hasta ahora.

Han pasado ya más de tres años desde que comenzara la guerra civil en ese país y con ella las demandas de apoyo militar estadounidense para combatir al régimen de Bachar el Assad, en un conflicto cuyo saldo de víctimas supera los 200.000 muertos. Incluso dentro del equipo de la Casa Blanca hubo voces que reclamaban un apoyo más claro -y letal- a la oposición moderada siria.

El país norteamericano, abocado una vez más a implicarse militarmente en una región de la que creía haber salido tras la guerra de Irak

Pero no ha sido hasta que a la lista de víctimas se han añadido, en las últimas semanas, dos estadounidenses y un británico, brutalmente ejecutados por los extremistas del Estado Islámico (EI) que dominan ya importantes partes de Siria e Irak, que se han activado los mecanismos en Washington. Y, súbitamente, todo parece ir muy rápido.

Hace apenas una semana, Obama urgía al Congreso a que diera su autorización para entrenar y armar a la oposición moderada siria, algo que la Casa Blanca llevaba solicitando desde finales de junio -cuando el EI empezó a dominar amplias zonas de Irak- sin que el Capitolio se hiciera eco del pedido.

Pero el miércoles, justo una semana después del discurso donde Obama desplegó su estrategia para “degradar y, finalmente, destruir” al EI, tras la decapitación de los tres occidentales, la Cámara de Representantes, dominada por una oposición republicana que no ha hecho más que paralizar las propuestas de la Casa Blanca, aprobaba con inusual agilidad la solicitud.

Y sólo un día más tarde -mientras el EI distribuía otro vídeo en el que otro rehén, el británico John Cantlie, acusa a Washington y Londres de haber “abandonado” a sus ciudadanos secuestrados- el Senado donde los demócratas son mayoría se dispuso a votar de igual manera y similar resultado.

¿Tanto ha cambiado la situación en apenas unas semanas? No quizás en Siria, pero sí en EE UU.

El país norteamericano se ve abocado una vez más a implicarse militarmente en una región de la que creía haber salido tras dar por finalizada la guerra de Irak y ordenar el último repliegue de tropas, en 2011. Desde agosto, aviones estadounidenses vuelven a bombardear posiciones iraquíes, esta vez contra el EI. Y la campaña se va a extender en cualquier momento a la vecina Siria.

Justo antes de la votación de la cámara baja, Obama hacía el simbólico gesto de desplazarse el miércoles hasta la sede en Tampa (Florida) del Comando Central encargado de las operaciones aéreas, para prometer que las tropas estadounidenses no volverán a combatir en la región. Y lo volvió a reiterar tras el voto legislativo: "Las fuerzas estadounidenses desplegadas en Irak no tienen ni van a tener una misión de combate. Junto con nuestros aliados, podemos destruir al EI sin que las tropas americanas tengasn que combatir sobre el terreno otra guerra en Oriente Medio", reiteró.

Pero para poder eliminar efectivamente al EI, “alguien tiene que realizar la lucha sobre el terreno”, recordaba horas antes el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest. Y ahí entra de pronto de nuevo en juego la oposición moderada siria a la que no pocos en Washington decían hasta no hace tanto que era muy difícil, si no imposible, de localizar con garantías y de armar sin peligro de que el equipo caiga en manos de otros bandos más extremistas.

Una aparente contradicción -pese a que hace un año que EE UU ya proporciona alguna ayuda a la oposición, incluida militar- que no escapa a muchos.

Muestra de las suspicacias que el plan para la oposición siria sigue despertando en Washington es el hecho de que no pocos demócratas (85) y republicanos (71) se opusieran a ella en la cámara baja. También algunos senadores clave dijeron no a la iniciativa, entre ellos la demócrata Elizabeth Warren y el republicano Rand Paul. Sobre todo en vísperas de las elecciones parlamentarias de noviembre donde muchos legisladores se enfrentan a un electorado cansado tras más de una década de guerras en Afganistán e Irak, algo que también se teme pueda afectar a las presidenciales de 2016 si las cosas se tuercen mucho en la lucha contra el EI.

“No hay ángeles en la guerra siria en estos momentos”, advertía en una audiencia en el Senado el miércoles el exembajador estadounidense en Damasco Robert Ford.

Pese a ello, según Ford sí existe una “oposición moderada” en ese país. Son aquellos “que no tratan de imponer por la fuerza un Estado religioso. Sus líderes aceptan la idea de que tendrá que haber algún tipo de acuerdo político en Siria. Eso es lo que hacen los moderados”, afirmó.

Que la tarea de localizarlos y seleccionarlos para entrenarlos y armarlos no será sencilla es algo que no han ocultado ni los máximos responsables de la defensa de EE UU. A ello se une, agregó Ford, el “problema de credibilidad” añadido a ojos de una oposición siria que no le perdona a EE UU su falta de acción contra Damasco. El plan de armarlos y entrenarlos que ahora echa a rodar permitirá “con el paso del tiempo” recuperar esa confianza y credibilidad, “pero no va a ser fácil”, alertó Ford. Para el gobierno de Obama, no hay sin embargo alternativa. “El Estado Islámico debe ser derrotado. Punto”, zanjó su secretario de Estado, John Kerry.